Mostrando entradas con la etiqueta btt. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta btt. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de enero de 2012

Rodando por Espadán: Azuébar - Eslida - la Mosquera

Ayer, domingo 29 de enero, hice una bonita salida de bicicleta por la Sierra de Espadán con Enrique C, que se está empezando a convertir en una compañía habitual y grata (jejeje).
Quería hacer alguna cosa que no supusiera un gran esfuerzo para mis lastimados dorsales, pero creo que me pasé varios pueblos. Descarté una carrera de orientación (oohh ... ¡pero qué dices!) para meterme un rutón, exigente físicamente, que afortunadamente me sentó de maravilla (jejeje).

La ruta visita el centro de la sierra y tiene infinidad de variantes posibles. De toda ella, se hace difícil destacar algo en particular, pues todo es muy recomendable, pero me fascinó especialmente el mas, fuente y barranco de la Mosquera, que no tenía el gusto de conocer (¡gravísimo pecado el mío!). Volveré para saborearlo a pie, que en la bicicleta apenas pude ... la velocidad y esas cosas, claro (jajaja).

Nos salieron 52,25 Km y +1.530 m, para los que necesitamos 5 horas en movimiento. El track lo tenéis aquí:



En Eslida estuvimos casi 80 minutos almorzando (un auténtico homenaje en Paquita), con litro de cerveza y cremaet incluido, amenizado con el partidazo de tenis entre Nadal y Djokovic, que nos tuvo en vilo todo el segundo set. Salimos livianos, flotando entre vapores etílicos. ¡Menudo vicio! (jajaja)

Descripción.
Empezamos en Azuébar con 4ºC. Una mañana fresquita, con una suave brisa y un sol radiante, que no calienta. Típico día de invierno. Magnífico.
Como ya sabréis, no hay ruta posible para bicicleta en la Serra d'Espadà que permita llanear. O se sube o se baja. Sin alternativa. Es el precio por disfrutar de un entorno especial y mágico.
Así que, en la misma salida, ya hay que empezar con las primeras cuestas, encarando hacia arriba el monte el Carrascal, subiendo la pista del Barranco del Castillejo, entre huertas. Pronto entramos en un camino que sube encajado junto al Barranco del Capitán, dejando a nuestra izquierda el Carrascal primero y Peña Blanca después, mientras a nuestra derecha el Bellota que rodearemos por el sur para coronar el primer puerto del día. Las vistas son estupendas, rodeados de carrascas y alcornoques.
Una serie de subidas y bajadas cortas y un "atajo", nos evita tener que bajar a Chóvar, que aparece a nuestra derecha, al fondo del valle.
A la altura de la granja de visones, empalmamos con la carretera (Chóvar-Eslida), que cogemos a la derecha, en bajada. Tras un par de curvas, y un puente, tenemos que salir por una pista a la izquierda. Aquí empieza el segundo puerto del día, que es corto, pero con bastante pendiente. En algunos tramos, la pista está hormigonada.
Al llegar al collado de la Nariz, ya vemos Eslida debajo de nosotros. Una divertida bajada por una pista en buen estado nos lleva hasta el mismo pueblo. En varios tramos, coincidimos con el GR-36, en su subida al Coll Roig (hhmm ... todo esto me suena ...).
Buscamos la carretera hacia Aín y encontramos el Bar Paquita, donde almorzamos. Es un sitio muy recomendable. Pedid el "almuerzo ciclista" (jejeje).
Salimos de Eslida siguiendo el GR-36 (otra vez) por el barranc de l'Oret hacia el Collado de Barres. La pista sube haciendo fuertes curvas y la pendiente pica de lo lindo (5 Km y +450 m). De este collado, giramos hacia la población de Aín, a la que entramos tras un rápido descenso.
Aquí Enrique decide acortar la ruta inicial, cogiendo la carretera a Almedíjar y dejando la idea inicial de acercarnos a la Alcúdia de Veo. Se empieza a hacer hora para volver a casa a una hora razonable.
La subida por la carretera es larga y de pendiente constante. Ya llevo un rato sobre la bicicleta y me duelen los riñones. A veces, me toca parar. Me falta costumbre y práctica, que la he perdido. Paciencia (jejeje).
En el Collado la Ibola, al pie del Pico Espadán, se empieza a bajar. Nos desviamos en el primer camino que encontramos, a la izquierda. Es la entrada a la Mosquera. Una rampita de tierra, corta y empinada, que no tiene mayor problema y, al girar una curva, frente a mí, el paraíso: La Mosquera.
Aunque el sol es invernal y la luz no acompaña, el alcornocal se muestra magnífico, espectacular. Por un momento, me emociono y no me creo lo que veo. Voy boquiabierto, exclamando admirado, cada planta, cada árbol. Disfruto como un gorrino en un charco. Hacía tiempo que me habían hablado de este sitio, pero no había tenido la suerte de visitarlo.
Pasamos por la fuente y bajamos, en dirección a Azuébar. Es una pista rápida y cuesta abajo, así que me toca ir parando para poder disfrutar de los árboles y del bosque, perdiendo a Enrique de vista varias veces. He bajado muy lento, pero este tramo lo merecía. ¡Volveré!

En resumen: una ruta muy recomendable para conocer conocer a fondo la Sierra de Espadán, con muchas variantes posibles. A la próxima, la intentaremos hacer completa (72 Km) (jejeje).

martes, 27 de diciembre de 2011

Rodando por Los Serranos: Chera - Benagéber -Villar de Tejas - Chera

El pasado 23 de diciembre, Enrique C me invitó a una "ruta experimental" en bicicleta por la zona sur de Los Serranos, entre Chera y Benagéber. La idea la tenía sobre los planos y quería ver la viabilidad sobre el terreno, para organizar una de las rutas del club Turyciclo.
Es una zona de montaña que conozco bien, entre el Turia y la Sierra del Negrete, así que me pareció una idea estupenda volver por estos andurriales. ¡No podía perdérmela, pudiendo disfrutarla en plenas vacaciones!.
Esta mañana, 26 de diciembre, hemos quedado en mi casa para subir los dos a Chera.

Empezamos la ruta a las 10:00 al lado de la iglesia de Chera. Temperatura: 5 ºC ... casi ná. Llevaba más capas que una cebolla. Día típico de invierno, algo de niebla a primera hora y con un sol espléndido a media mañana, pero sin calentar. Ideal.
Nada más salir, subida por debajo del Pico Ropé hacia El Cubo de Domeño, siguiendo la pista principal que atraviesa el monte de sureste a noroeste, pasando las Casas de Medién. Antes de la Capitana, giramos a la izquierda, buscando la Ceja del Mas de Pinar y la vía pecuaria. Las vistas son espectaculares al norte y al sur. Se ve incluso Teruel, los rodenales de Talayuelas, etc.
En el collado, giramos a la derecha, buscando la Fuente Chelva y el Mas de Cervera, para descender hasta la pista principal, donde subimos de nuevo, ahora al Collado de Nieva, que es el último repecho hasta Benagéber. Vino dulce de Alcublas para celebrar la ruta (... y yo en ayunas ... menudo puntillo he pillado ... jajaja)
En el pueblo buscamos el bar habitual, para darnos un merecido homenaje: bocadillo quilométrico, aperitivos varios, carajillo de ron y chupito de licor café. Una hora de homenaje (jajaja).

Como podemos, nos ponemos en movimiento, volviendo hacia el Collado de Nieva y girando a la derecha en la ermita de San Cristóbal. Pasamos por el campamento de una parroquia de Vilamarxant y por el barranco Carriles empezamos ascenso hacia el Mas de Caballero. Entre las cervezas, el vino y el carajillo de ron, voy medio borrachillo y me sobra toda la ropa (jajaja).
Aquí cometemos un pequeño despiste (¿el alcohol?), que nos supone más de 30 minutos, al coger una pista que sube al pico y casas de La Atalaya. Intentando acortar, acabamos campo a través entre coscojas y otras plantas cariñosamente pinchudas. La opción hay que descartarla y tenemos que volver atrás (esta parte está eliminada del track).
Localizado el desvío correcto, nos dirigimos al Mas de Caballero para continuar hacia Villar de Tejas por pistas secundarias, para evitar el asfalto. En la plaza de Villar de Tejas hay otro bar, pero sólo abren los fines de semana (hoy lunes, no responden ni a la puerta). Grata conversación con dos desenfadados lugareños. Uno de ellos empieza contándome que tenía una bicicleta cuando trabajaba en Suiza y acaba hablándome en francés (jajaja ... qué gracia ... ¿qué me habrá visto?).
Ahora toca un tramo de subida larga, algo tendida, pero larga, hacia el Pico Ropé (1.139 m), cruzando el río Reatillo y las Lomas de Loriguilla. Apoteósica y emocionada llegada a la cumbre. Paradita para disfrutar del paisaje.
Nos ponemos en marcha 15 minutos más tarde, siguiendo una pista en mal estado de conservación, con muchas piedras sueltas y algunas carriladas. Por cierto, en una de ellas, me he caido. Raro, ¿eh? (jajaja).
Pasamos cerca del castillo de Chera y de la Cueva y Cascada de La Garita, a las que esta vez no entraremos. El año pasado era un asiduo visitante (jejeje).

Nos han salido (con el track depurado y quitados todos los errores, despistes y otros desaguisados ... porque realmente fueron sobre un 10% más) un total de 58,40 Km, con +1.450  m y un total de casi 5 horas en movimiento (4:52). En algunos tramos, hemos coincidido con el GR-7.

Ha sido un buen día. Agradable, interesante y en buena compañía. He disfrutado, la verdad.
Las zonas que siempre me ha gustado más de esta ruta son los alrededores del Pico Ropé y la Capitana, aunque toda ella vale la pena. Es uno de los entornos más despoblados del interior valenciano, cuajado de mases, corrales, antiguos bancales, sendas y trochas, que parecen congelados en el tiempo. El incendio del 1994 añadió una nota negra a aquella zona, aunque ahora la vegetación ya se encuentra bastante recuperada y da gusto ver tanto verde por todos lados. Miles de hectáreas de interminable manto verde. Que dure.

De cuando en cuando, me encanta volver a los sitios que conozco. Te ayuda a darte cuenta del pasar lánguido del tiempo y de que las cosas nunca vuelven a ser lo que eran. Para bien y para mal.

Os paso el track, para vuestro disfrute y regocijo


domingo, 25 de diciembre de 2011

Rodando por el Parque del Turia: de Valencia a Les Rodanes

El sábado 24 de diciembre, recién estrenadas las vacaciones, he decidido salir a dar una vuelta con la bicicleta de montaña.
Me habían propuesto salir a dar una vuelta por el GR-10, en un itinerario parecido al del año pasado. Un entrenamiento interesante, mientras el compañero ultimaba detalles de la organización de la GR-10 Xtrem (jejeje).
Pero al final, tuve que disculparme por no ir: al ser una carrera larga (más de 3 horas trotando), tengo miedo de sufrir otra tendinitis y todavía no he ido al podólogo, a ver si es problema del arco plantar, de la pisada ... puf ... a saber.
Como de todas formas, quiero ir haciendo fondo, decido volver a hacer la ruta del parque del Túria, a ver si esta vez puedo llegar a Pedralba (jejeje).

Descripción de la ruta: esta vez salgo del Bioparc y subo por el Parque Fluvial del Turia hasta Riba-roja, donde me desvío por dentro del pueblo, buscando la pista hacia Porxinos. Remate de ruta y final feliz subiendo a las antenas de Les Rodanes (el punto más alto).
En la penúltima rampa antes de las antenas, pierdo tracción, se me levanta la rueda delantera y me voy al suelo, dándome un fuerte golpe en el codo y en el gemelo izquierdo. A mitad de tarde me protestará, pero nada grave.
Descubro con agrado que los caminos y pistas alrededor de Les Rodanes y la subida a las antenas están recien arreglados, con un firme en muy buen estado. ¡Bien!.
Regreso a casa, tras trepidante bajada por la Balsa Barreta y Les Plantades. Me desvío a la izquierda para cruzar la carretera CV-370 Riba-roja - Vilamarxant, buscando el río, y siguiendo una línea eléctrica hasta la subestación. Encuentro un campo abandonado, lleno de mandarinas y aprovecho para almorzar.
Regreso al punto de salida por el Parque Fluvial, siguiendo el curso del Turia. La vuelta se hace solitaria, que son más de las 15:30 y no hay gente por el río, salvo algún alocado como yo ... (jejeje).

Me han salido 61 Km y +890 m, con un tiempo en movimiento de 3 horas y media.
Ruta sencilla e interesante. Disfrutadla.
Os dejo el track aquí:

jueves, 22 de diciembre de 2011

Rodando con la bicicleta: Valencia - Sagunto - Picayo - Valencia. Una clásica.

El pasado día 8 de diciembre, salí con la bicicleta de montaña. ¡Por fin!
Hacía más de un año que no la cogía por diversos motivos y volvía a retomarla con ganas. Con muchas ganas.
Había quedado con un amigo para salir por Los Serranos a las 8:00, pero 5 minutos antes anuló la cita porque su mujer no se encontraba bien. Nada grave, pero me quedé compuesto, vestido y sin plan (cachissss!).
Rápidamente improvisé una alternativa y encontré en wikiloc una ruta de Anibal.
Me llamó la atención: tenía buen pinta y hacía tiempo que quería hacer algo así (jejeje).

A las 9:15 saqué la burrita del trastero, con algo de polvo, pero limpia como una patena. Hinchar ruedas en la gasolinera cercana ... y a por la ruta.
Descripción: salida desde Nuevo Centro, bajando el jardín del Turia hasta el Oceanogràfic, allí giramos a la izquierda por la calle Serrería, buscando el carril bici, hacia la avenida del Puerto, las instalaciones de la Copa América y la playa. Pasaremos por el paseo marítimo de Las Arenas, la Malvarrosa y Patacona hasta la ermita dels Peixets.
Se cruza el barranco del Carraixet por un puente que acaban de rehabilitar y salimos de nuevo hacia la playa, buscando el paseo, para rodear Port Saplaya y salir por la vía de servicio hacia el norte, siguiendo la costa. Pasaremos junto a la playa de Massalfassar y Abuixech.
Al llegar a la marjal de Rafalell y Vistabella, deberemos desviarnos de la línea de costa para seguir la carretera (vía de servicio) que nos lleva hasta la playa de Pobla de Farnals. Cuidado con el tráfico. Allí podemos salir hasta la playa, donde hay otro paseo marítimo que nos permite continuar con el mar a nuestra derecha, pasando las playas de el Puig y Puçol.
Al entrar en el término de Sagunt, encontramos a nuestra izquierda la Marjal dels Moros. Este tramo de la ruta es el más complicado, ya que la pista está llena de grandes bolos de piedra, que hacen complicado pedalear. Pasado el Grau Vell, nos alejamos del mar para bordear el polígono industrial y la central térmica de Sagunt. Este tramo es feo, entre industrias, asfalto y campos, pero aprovecho para llenarme los bolsillos de mandarinas (jejeje).
Al llegar a Sagunt, se cruzan las vías del tren a la altura de la estación por una pasarela y se sube al castillo. Yo subí por donde pude, callejeando con curiosidad. Bonito casco antiguo.
Las últimas rampas del castillo pican y la gente me miraba con curiosidad. Iba muy bien y notaba algo de calor en los muslos. Pero perfecto (jejeje).
No pude entrar en el castillo con la bicicleta (la entrada no es gratuita), así que me almorcé en la puerta mi colección de mandarinas. Más de un kilogramo (ñam ... jajaja).
Bajada por otra calle, atravesando Sagunt, para rodear por la parte este el castillo y salir por la antigua carretera de Llíria, junto al cementerio, dirección hacia Gausa. Es un camino asfaltado.
Desvío a la derecha, hacia el Rincón de Gausa y empieza la subida a las antenas del Picayo. Aquí se toca monte (¡por fin!). Este tramo tiene alguna rampa de pendiente bastante pronunciada, que pica, pero no encontré dificultades. Es la única parte que hay que subir algo en toda la ruta, y se agradece.
Cerca de las antenas hay un par de tramos hormigonados. En la única parada de la subida (oh ... sorpresa ... después de un año, estoy hecho una máquina ... casi no hago paradas), me adelantó un chaval que parecía un cohete.  
Ieee ... nano, para, que és costera amuunntt!! (jajaja)
En la cima re-almorcé, mirando la huerta y el mar, desde esta magnífica atalaya. Xiiicaaa ... preciós, de deveres!!.
Vuelta a Valencia bajando por la urbanización de Alfinach y Monestirs, para seguir hacia el Puig por Campo Aníbal y la vía Augusta (Massalfassar, Albuixech, Meliana, Alboraia, camí de Vera, vías del tranvía, Pont de Fusta, ...). En algún tramo alternando con la vía verde conocida como "vía Xurra".

Resultado: Me han salido 82,24 Km, con +930 m de desnivel acumulado, completadas en casi 5 horas en movimiento.
Una ruta muy bonita, aunque demasiado llana para mi gusto. Sólo se salva la subida al Picayo, donde pude divertirme un rato. El resto vale la pena un día ocioso, en el que no sople el viento, ni haga calor, queramos hacer tiempo rodando en continuo, etc.
Terminé muy entero, con cierto dolorcillo en los riñones, supongo que de haber perdido la costumbre a la posición de la bicicleta, etc. Tendré que salir más. Estoy hecho una máquina (jejeje).

Como siempre, os paso el track:




jueves, 6 de enero de 2011

Resumen del 2010: Un año en blanco y negro

El año 2010 se ha ido y ha dado paso al 2011. Por ese motivo, y como novedad, quería ofreceros un pequeño resumen de lo acontecido, con la intención de recapitular y mirar con perspectiva lo pasado para afrontar con ideas más claras un futuro ahora mismo incierto, aunque prometedor.
2010 será el año de la transición del negro al blanco. O mejor, más que del negro, del gris al blanco inmaculado, brillante, luminoso. He madurado muchas cosas y he crecido un poquito más como persona (pero poquito, ¿eh?). El balance sale en conjunto claramente positivo y enriquecedor.
Quiero agradecer a todos/as los que han estado ahí compartiéndolo conmigo.

Por un lado, consolidé mi afición y dedicación a la orientación, participando en varias pruebas de la liga nacional y autonómica, con unos resultados en general irregulares.
En total han sido 14 carreras en liga nacional en H35B (6 de media, 6 de larga, 1 de sprint y 1 de organizador).
En liga autonómica (H35) han sido un total de 9 pruebas y 2 como organizador.
Gracias a este deporte, este año he conocido algunos rincones nuevos de nuestra geografía ibérica y visitar otros ya conocidos: Sierra de Guadarrama (Madrid), Sierra de Huétor (Granada), Alcalá de Henares, (Madrid), Cehegín (Murcia), Santa Pola (Alicante), las dehesas del Valle de los Pedroches (Córdoba), entre otros muchos de la montaña alicantina (Onil, Villena, Ibi, Alcoi, etc.).

El deporte de orientación no sólo me ha sorprendido en su conjunto, sino que estoy entusiasmado con él. Creo que estaremos juntos mucho tiempo.
También he podido probar lo que es una prueba de rogaining en el Maratón de Orientación de Navarra. Y me encantó (jejeje).

En noviembre conseguí un 3er puesto en el V Trofeo Complutense, en Alcalá de Henares. Mi primer podium en competición oficial.
El resultado final es un 5º puesto en liga nacional en mi categoría y un 11º puesto en liga autonómica. Estoy sorprendido y encantado a la vez.


En cuanto a correr, he participado en algunas carreras populares, en la subida a los Molinos de Alcublas, que me encantó, e incluso en la XXXI edición del Gran Fondo Internacional de Siete Aguas, con un discreto pero satisfactorio resultado.
Y al fin este año me estrené en una media maratón, que era el objetivo inicial de principio del año, que además coincidió con mi primera carrera por montaña en Catellnovo. Sensaciones y sentimientos encontrados en una modalidad que cultivaré sin entusiasmo, aunque reconozco que tiene su aquél.
He salido más de 45 veces a entrenar en carrera, en los que he corrido algo más de 400 Km. Más o menos. He mejorado mucho el fondo en los últimos meses.

En montaña sigo en la misma línea: aprovechar el tiempo libre.
He podido contabilizar unas 25 salidas, en las que he recorrido unos 745 Km, con un desnivel positivo de unos +43.000 m.
Las salidas de senderismo realizadas han sido:
Gátova a La Pobleta de Andilla por el GR-10, 48 Km y +1800 m (Gátova, Valencia)
Ascensión al Sant Jeroni (Monistrol de Montserrat, Barcelona)
Ascensión al Moixeró en invernal (Riu de Cerdanya, Lleida)
Ascensión al Pedraforca en invernal (Saldes, Barcelona)
El Bartolo y castillos de Sufera y Montornés (Benicàssim ,Castellón)
Les Agulles de Santa Àgueda (Benicàssim, Castellón)
Nacimiento del Palancia y Peñascabia (Bejís, Castellón)
El Barranc dels Horts (Benassal, Castellón)
El Riu Carbó (Villahermosa del Río, Castellón)
Serra Gelada (Benidorm, Alicante)
Sierra de Corbera y Ratlla (Tavernes de la Valldigna, Valencia)
Pico de Chelva y Rambla de Alcotas por el PRV92 (Chelva, Valencia)
IX Marcha de resistencia Ademuz-Albarracín - 63 Km y +2000 m
Algimia de Almonacid a los Picos Rápita y Espadán (Castellón)
Sacañet a los neveros del Alto de la Bellida (Sacañet, Castellón)
El GR-10 entre Puçol y Gátova (Valencia) - 43 Km y +2200 m
La Murta y el Cavall Bernat (Alzira, Valencia)
La Canal del Garbí (Segart, Valencia)
Las Toscas de Sot de Chera (Chulilla, Valencia)
Cerro Limbo en invernal (Barracas, Castellón)

Y como salidas de montaña más serias o de mayor duración en días:
La ascensión al Jbel Toubkal (4.167), Toubkal Oeste (4.030 m), Ras (4.083 m) y Timesguida (4.089 m) en el Atlas
La vuelta al Macizo de Monte Perdido, que incluye el Taillón (3.146 m)
La ascensión al Vignemale (3.298 m) y Petit Vignemale (3.032 m), entre otros +3.000 m
La travesía de Córcega por el GR-20 en 7 días y medio (200 Km y +14.000 m)

Este año, además, participé en un cursillo intensivo de montaña invernal con el GMP-UPV, en dos salidas distintas: una a Formigal (Sallent de Gállego, Huesca) y otra para iniciarme en esquí de travesía en Benasque (Huesca). Ambas muy satisfactorias.

Me he iniciado un poco más seriamente en barranquismo, tras muchos años sin hacer nada, completando los barrancos del Lobo (Cirat, Castellón), Bercolón (Tuéjar, Valencia), Maimona (Montanejos, Castellón) y el río Vero (Sierra de Guara, Huesca).
Pero tengo la extraña certeza que esto es sólo el principio y que este año habrá muchos más (jejeje).

En bicicleta he salido unas 10 veces y todas antes del verano. La agenda está tan ocupada, que no ha prestado para más. En total, han resultado 530 Km y unos +9.500 metros de desnivel.
A destacar la prueba de la Treparriscos en Sabiñánigo (Huesca), de 81 Km y +1.145 m de desnivel, que completé en un tiempo razonable con mi bicicleta de montaña, para asombro del resto de ciclistas, ya que es una prueba de carretera. La disfruté a rabiar (jejeje).

En cuanto a viajes, este año visité la zona del Loira, en Francia, en el mes de junio, de la que todavía no he conseguido acabar la crónica (puf), alternando la bicicleta y la visita a los impresionantes castillos de la zona (Chambord, Chenonceau, Chinon, Amboise, Chaumont, etc). Una pasada.
También estuve por Marrakech en mi visita al Atlas y por Córcega haciendo la ruta del GR-20, así como por Pirineos en diversas ocasiones.
La verdad es que no he parado mucho por casa (jejeje).

Todo esto me ha supuesto únicamente dos lesiones: una caída en La Murta, cerca del Cavall Bernat, que me produjo un profundo corte y una tendinitis en los pies por no llevar unas zapatillas adecuadas para estar 6 horas trotando por la montaña entre Gátova y La Pobleta de Andilla.
A eso se une un paso por quirófano por otras cuestiones, pero sin mayor trascendencia. Este año he tenido suerte.

Este ha sido un resumen meramente deportivo.

También os podría resumir el año hablando del trabajo, de mis sueños, de mis inquietudes más inmediatas, de las expectativas, de los cambios que se han producido, de los que están en vías de producirse, de las cosas que ya no cambiarán, del orgullo, que es mal compañero de viaje, de la incomunicación e incomprensión entre las personas, de la gente maravillosa que descubrimos de pronto, de la fortaleza y la estoicidad, de la ingratitud, de la hermosura del mundo visto a través de los ojos de un niño, del olvido, de enfermos y enfermedades, incluso de la muerte, de los problemas familiares, de "mon français, qui se debrouille très bien", "or about my forgotten english (how I miss it!)" ... y así hasta llenar páginas y páginas.
Pero no lo haré. Sigo pensando que esas cuestiones más personales me las reservaré para mí, compartiendo con vosotros la faceta deportiva y algunas anécdotas y ocurrencias, que son más lúdicas y divertidas. Espero lo comprendais (jejeje).

Ahora queda pensar en el año que entra. 2011 tiene muy buen aspecto y espero poder disfrutarlo tanto como el 2010 que ya se ha ido.
¡Ah! ... y espero poder seguir compartiendo esos momentos con vosotros a través de este blog.
¡Feliz año!

lunes, 16 de agosto de 2010

Rodando por Chelva. Subida a El Tiñoso, Benagéber y Barchel.

Tras la carrera del viernes 13 en Alcublas, con el diluvio que nos cayó, el sábado tenía pensado aprovechar para salir con la bicicleta de montaña un rato por Chelva.
Así que el 14 de agosto de 2010 por la mañana me levanté algo tarde (10:20) y nervioso. Quería subir a Benagéber por el Tiñoso y volver por Barchel otra vez a Chelva. Es una ruta que quería hacer desde hace algún tiempo, pero nunca encontraba la ocasión ni el ánimo.
Había estado estudiando el recorrido y sabía la que me esperaba. Por eso los nervios. No quería hacerla en verano, que el calor me agobia mucho y había pensado otra cosa, pero como ayer cayeron varias tormentas por la zona y hacía buena temperatura (24 ºC), sabía que tendría que intentarlo.
No he podido casi ni desayunar por los nervios y me he tenido que obligar a comer algo.
Despedida de Mikel y de Mari, que me dicen que estoy loco (¿eso ya lo sabíamos, no? ... jajaja) y salgo a las 12:00 de Chelva. Es muy tarde.

Bajo por la Cuesta San Joaquín camino del Molino Puerto. Este primer tramo y hasta la desviación a Puente Barrequena está todo asfaltado. Voy solo, pero animado.
La primera subida fuerte es la de la ermita de San Cristóbal, seguida por la de los Corrales del Alto, tras un breve llano. Aquí me encuentro a Santos, que está trabajando. Me paro unos minutos con él y comentamos la actuación de karaoke que nos ofreció anoche en Calles, en el pub Kopone, rodeados de gente conocida.
Le tengo que cortar 15 minutos más tarde. Me estoy enfriando y el sol empieza a calentar. Sigo muy nervioso.
Al llegar a Puente Barrequena miro al frente. Al otro lado del río Turia puedo ver la subida al Tiñoso, cuajada de curvas de 180º que suben de forma continuada y buena pendiente hasta cerca del geodésico. Desde aquí da miedo.
Con Platero y Tú y alguna cosa de Fito & Fitipaldis a toda pastilla en el reproductor MP3, intento mantener el tipo en las cuestas. Se me hace eterno. El sol cae con ganas, aunque no hace demasiado calor. En esta subida no hay sombra (jejeje).

En una curva, por una extraña intuición que a veces me sorprende, decido parar para beber e instintivamente giro la cabeza hacia el este. Son las 13:10 y una gran columna de humo se alza en lo que me parece Olocau. Es Calderona seguro. Hoy la visibilidad es magnífica. Es amarillenta y sube tranquila, casi bailando. Con la que cayó ayer, debe ser un rayo que ha salido con el calor de la mañana y parece progresar con dificultad. Sin viento.
Por la tarde confirmo que se trataba de un incendio por rayo en Marines, en los Panizares, frente al Castillo del Real. Mal sitio para caer, pero como el monte está muy húmedo de ayer, le costó desarrollarse. Seguimos teniendo suerte. ¡Qué "sexto sentido" que tengo! (jejeje).
NOTA: He comprobado que la hora del incendio en el artículo de prensa, además de algunas cuestiones puntuales, no son del todo correctas. Cosas de la prensa.

Un rato más tarde y tras un falso llano hasta el Collado de Nieva y un pronunciado descenso, llego al pueblo de Benagéber. Parece que están en fiestas.
Me voy directo al bar de siempre para pedir una cerveza bien fría y comerme el bocata que llevo conmigo. Son las 14:30. Descanso "a la fresca" un rato. Me lo he ganado.
Pasadas las 15:00 la emprendo en dirección al embalse de Benagéber por la carretera de Utiel a Benagéber, pero primero hago acopio de agua en la Fuente San Isidro, en la aldea de Nieva. Las fuentes que he encontrado en el pueblo no funcionaban.
Cuando llego al embalse de Benagéber me lo encuentro lleno hasta la bandera. Tiene agua hasta casi el desagüe superior. Un espectáculo digno de dioses y nada habitual para el mes de agosto. Este año es excepcional.
Por el camino de servicio del canal me dirijo hacia Barchel, después de saltar la barrera de acero que impide el paso a los vehículos. Hay que coger el de la derecha, que el otro nos baja a la central eléctrica.
Paro en el mirador habitual, para contemplar el cañón del Turia. Este paseo es una gozada. El río está que se sale. Habrá que tomarse en serio lo de bajarlo con piragua o incluso con colchoneta (jejeje).
Los Chorros de Barchel tienen mucha agua este año. Me paro un rato a disfrutar del sitio, que está muy solitario. Xé, què xolí!
Continúo por la pista hacia el barranco del Mas de Alonso, siguiendo los túneles. Parece que han arreglado el camino. Decido cambiar de música, para poner algo de spinning, que sé que lo que viene no será nada fácil, aunque sigo prefiriendo el rock (jejeje).
En la desviación hacia Las Cortinas me equivoco y me voy hasta el barranco. Me toca dar la vuelta para volver a la ruta, en una pista lateral que sube bruscamente junto a un muro chapado de piedra. Esta entrada está algo erosionada, tiene mucha pendiente y hay que andar con cuidado con las piedras. Cuando empieza a llanear, unos 150 metros más arriba, el camino tiene el firme nuevo y da gusto rodar por él, sin piedras ni cárcavas. Un lujo.
Subida hasta la casa de La Cortina, donde encuentro el depósito y la fuente por la que ya no sale agua. Estará atascada. Unos metros más adelante, decido desviarme en un cruce a la derecha, hacia el Collado de la Cortina, empalmando con el camino del Tiñoso a Nieva. Con agrado veo que se podría continuar por la izquierda, hasta el Collado Estrecho por las Casas del Estrecho. Han arreglado todos estos caminos y ahora da gusto circular por aquí.
En la bajada hacia Puente Barrequena vuelvo a acordarme que el freno trasero falla un poco y que desde la Treparriscos que no lo he arreglado (puf).
En la imposta del puente que cruza el Turia me paro para disfrutar un rato del río. Está precioso.
Aquí empieza nuevamente el asfalto y la peor subida del día. Yo creía que había sido la del Tiñoso, pero NO. La peor subida es la conocida como "Cuesta del Muerto". Es un tramo asfaltado y estrecho que en algún trozo supera el 23% de pendiente y en el que tengo que meter el molinete y mantener el tipo como puedo. Me mata.

Llegada a Chelva a las 18:00. Me han salido 51,68 km, +1.912 m, -1.876 m y me ha costado 4 horas y 30 minutos rodando, con 75 minutos entre descansos y paraditas. La IBP es de 159.
Es una de las rutas en bicicleta que me han resultado más complicadas, muy exigente físicamente, aunque la he disfrutado mucho, pero que mucho.
Me la apunto entre las favoritas y os la recomiendo, aunque evitad hacerla en verano (jejeje).

domingo, 4 de julio de 2010

Rodando por la Calderona. Náquera a Gilet.

Ayer sábado 3 de julio, me apetecía salir un rato por la Sierra Calderona con la bicicleta, después de estar toda la semana haciendo el tonto por Madriz. Está claro que si paso más de 3 días sin hacer nada, me empiezo a sentir inquieto, como encerrado en una jaula y es la única forma de aliviar esta malsana sensación.
Se lo comenté a Paco Zen por la mañana del viernes y me sorprendió cuando me comentó que le apetecía venirse conmigo. ¡Qué honor!. No había quedado nunca con él para hacer bicicleta, aunque sí lo he visto rodar por ahí, de causalidad y más de incógnito que otra cosa.

Así que el viernes por la noche decidí cambiar una prometedora salida nocturna a la inauguración de un pub, por una salida matinal en bicicleta. Y no me arrepiento. Así soy de "rarito" (jejeje).
Decidí buscar una ruta interesante y al final me decidí por una que tenía buena pinta, a la que le cambiaría el punto de inicio para empezar en Náquera, en la plaza del ayuntamiento, haciéndola así más directa desde casa.
El recorrido seguiría luego por la solana del Alt del Pí, para buscar el Garbí, la solana de la Mola de Segart, Xocainet, La Rodana, Pla de la Venta, Gilet, Santo Espíritu, Els Algepsars, Coll d'Aigua Amarga, urbanización Font de l'Oro y vuelta a Náquera por la carretera, con algunos tramos de asfalto.

Hay que añadir que Paco está convaleciente. La semana pasada tuvo el mérito de ser una de las 100 personas que completaron el Ultra Trail de Andorra, que tiene la friolera de 115 km y +9.500 m de desnivel. Las cifras me ponen los pelos de punta. Este hombre ha superado la barrera de lo humano y para mí hace tiempo que está más allá de lo "normal". Mucho más allá. Es extraordinario. La completó en algo menos de 26 horas, tras un recorrido con nieve y agua por todos lados.
Cuando le pregunté que qué tal, su comentario, escueto como siempre, fue de "es bastante dura". ¿Para qué añadir más?. Yo sólo sé que dura lo tuvo que ser y mucho, porque se quejaba de una "pequeña tendinitis" en la rodilla izquierda. Quisiera saber qué entiende por "pequeña", porque nunca le he visto quejarse.
Aún así, le recordé que quizá no era buena idea que me acompañara, pero insistió.
Yo, contento como unas castañuelas, quedé con él a las 8:00 en Paterna y nos fuimos a Náquera a rodar.

A la altura del kilómetro 8, Paco se retira. Hace rato que lleva un ritmo lento y va cauteloso y vigilante con su rodilla. Ante la persistencia del dolor, decide abandonar, invitándome a seguir y reunirnos en Náquera. Me sabe fatal dejarlo volver solo y esto me espolea para rodar a un ritmo alegre. Estoy pletórico de satisfacción y confianza en mí mismo (jejeje).
Dos horas y pico más tarde nos juntamos para volver a casa. Me hace gracia, porque me lo encuentro tumbado en un banco, echándose la siesta, como si nada. Yo esperaba encontrármelo nervioso, aguardando intranquilo mi regreso, pero no. Encima me agradece el descanso y la cabezadita. Caray, cuántas cosas se pueden aprender de él.

Me han salido un total de 38,4 km, con un desnivel de +1.160 m y una IBP de 89. Una bonita ruta que he completado en 3 horas y 37 minutos.
Estoy contento del resultado, porque me ha parecido un paseo.
Otro día más. ¿Te apuntas a la próxima? (jejeje).


Listening to "All I want is you", by U2 and laughing proudly of myself.

lunes, 28 de junio de 2010

VIIª Treparriscos 2010 en Sabiñánigo

El pasado sábado 19 de junio de 2010 se celebró en Sabiñánigo (Huesca), la 7ª edición de la Treparriscos, una bonita prueba cicloturista que recorre el Valle de Tena, en pleno Pirineo Aragonés y que se celebra el mismo día que la ya mítica Quebrantahuesos (205 km).
La prueba, organizada por la Peña Ciclista Edelweiss ya va por su 20ª edición y no hace más que coleccionar felicitaciones y agradecimientos por parte de participantes y aficionados al ciclismo.
Me picaron este otoño para que me apuntara y me pareció una idea interesante, aunque tenía mis dudas. La versión reducida, la Treparriscos (90 km), que se limita al Valle de Tena, subiendo el Portalet hasta la estación de Formigal me parecía que podía estar muy a mi alcance.
Finalmente, entré en lista de espera y fui seleccionado para participar después de esperar casi 2 meses.
Este año, debido a las obras que se están haciendo en el valle, el recorrido ha salido un poco más corto, pero no deja de tener su dureza, sobretodo para alguien que está dispuesto a hacerla con bicicleta de montaña. Los días de antes desperté no pocas miradas de curiosidad y sorpresa cuando decía que la iba a hacer, pero con la BTT (jejeje). Y tampoco es para tanto.

Llegamos el viernes 18 por la tarde a Sabiñánigo para recoger el dorsal y ver el ambiente. Hay una gran feria montada en el polígono industrial. El pabellón está lleno de gente curiosa, aficionados, marcas y material de ciclismo. Muchos vascos y vascas. ¡Qué afición a la bicicleta tiene esta gente del norte!.
Para alguien que no está acostumbrado a este tipo de concentraciones ciclistas, el ambiente es abrumador, excitante. Estoy gratamente sorprendido. Sinceramente, no esperaba esto.
Tras reunirme con los amigos del viaje a Jordania, que ya tenía ganas de verlos, y la correspondiente cena, nos retiramos a dormir a una hora prudente, que el hotel está en Formigal. No hubo forma de encontrar alojamiento libre más cerca de Sabiñánigo.

A las 5:30 nos levantamos y a las 6:00 estamos desayunando, preparados para salir. El hotel está lleno de ciclistas. Vaya ambiente. El termómetro de la rotonda de Formigal marca apenas 7ºC y está lloviznando en el puerto, así como en la zona francesa. A veces, caen copos de nieve helada. Esto tiene pinta de que va a ser divertido (jejeje).
En Sabiñánigo hay que buscarse la vida para aparcar. Esto está muy concurrido.
La zona de salida está llena de gente, de corredores, de bicicletas. El ambiente es espectacular. A las 7:30 salen los valientes de la Quebrantahuesos. Son más de 6.000, de los 7.500 inscritos. El frío y la lluvia ha desanimado a mucha gente.
A las 8:00 nos dan la salida a nosotros. Somos unos 1700 participantes.
La prueba me parece sencilla. Me voy picando con la gente y vamos haciendo grupitos según ritmo. El grupo de cabeza va muy fuerte. Los ciclistas con bicicleta de carretera me mira con curiosidad. No he cambiado ni las cubiertas. Así ... a lo valiente (jajaja).
Todo el recorrido es sobre firme asfaltado, con mejor o peor calidad. En las poblaciones y en los márgenes de la carretera hay muchos aficionados y familiares dando ánimos. Al pasar a la carretera A-136, pasado el túnel de Escarrilla, los coches nos acompañan en un monumental atasco. La carretera está completamente colapsada en los dos sentidos y se rueda a ritmo del ciclista. Saludan alegremente desde los coches y desde los arcenes. Menuda fiesta.
En Sallent de Gállego empieza a lloviznar. Durante toda la subida al Portalet, llueve de forma ligera, pero constante, y la temperatura no pasa de los 10ºC. Voy ligero y alegre. Me gusta esta sensación.
En la rotonda de Formigal giramos para volver a Sabiñánigo. Cuesta abajo voy un poco asustado. Esta mañana no me funcionaba bien el freno de disco trasero y no he podido repararlo. Tiene holgura. Debería haberlo purgado antes de venir. Así que dispongo de poca frenada, salvo la delantera, que no es plan. Aún así alcanzo en un tramo los 63,7 km/h (jajaja).
Unos últimos kilómetros antes de la meta, se levanta algo de vientecillo de cara. Voy solo y eso se nota.
A un par de kilómetros de la meta, veo a una pareja de vascos muy graciosa (aquí son mayoría de vascos). Ella va pedaleando, mientras su pareja la empuja suavemente de los riñones. Debe estar rendida. Me emociono al verlos.
Me animo a cogerlos y pasarlos. Él, viendo que les paso con una bicicleta de montaña, se pica y empieza a dar ánimos a la chica para que me adelante. Ésta, sacando fuerzas de puro coraje, se me pone a rueda y empezamos un mini-sprint los dos. Entre las risas y los comentarios, casi me vuelve a adelantar. Menos mal que en llano ruedo bastante bien y al final, acabo por delante. Ha sido una divertida llegada al sprint con los aplausos del público.
El final ha sido muy emocionante y estoy muy bien físicamente. No me duele nada y apenas noto el esfuerzo. Voy sobrado. ¡Bien!.
Al final, con las modificaciones de este año, me han salido 81,03 Km, con +1.310 m de desnivel, que he completado en 4:17:02. He quedado el 1.330 de 1.675 participantes ... con una bicicleta de montaña (jajaja). Objetivo cumplido.


En meta no hace calor y los surtidores de cerveza (barra libre y gratis) no tienen la demanda de otros años, según me comentan. El avituallamiento final es muy completo y me pongo las botas a comer. La organización de la prueba es muy buena.
En cuanto a la prueba de la Quebrantahuesos, las noticias son desalentadoras: más de 1500 abandonos por la lluvia y el frío. El día les ha salido muy malo y muchos han tenido que dejarlo a medias. La organización tiene que poner autobuses y trailers para bajar ciclistas y bicicletas. El Somport era una cortina de agua. Les compadezco.
He disfrutado mucho de la Treparriscos. Puede que el año que viene me atreva con la Quebrantahuesos, aunque primero tendría que cambiar de bicicleta ... o pedirla prestada (jajaja).
Todo se andará.

sábado, 12 de junio de 2010

Rodando por el Turia - 72 km.

Esta mañana tenía el firme propósito de coger la bici "en serio", después de un par de rodaditas por la sierra de Chiva de estas semanas pasadas. Oficialmente, he vuelto a abrir mi temporada ciclista, después de un frío y lluvioso invierno. La temporada de orientación se termina de momento y hay que aprovechar (jejeje).

Mi intención para hoy, sábado 12 de junio, era subir a Chelva, pero no he encontrado el quorum mínimo necesario. Y no me apetecía esta vez rodar solo por allí. Así que optado por lo más próximo: el parque fluvial del Turia, con alguna variación improvisada.
Y creo que me he pasado un poco, batiendo mi propio récord en distancia.
Me han salido un total de 72,21 km, +650 m de desnivel, en 4 horas y 5 minutos en movimiento. Estoy contento.


Los antecedentes por Chiva han sido para ir abriendo boca:
El jueves 3 de junio hice unos tristes 23 km y +532 m, entre Chiva, la Fuente Umbría y el Castillo, después de tirarme media tarde peleándome con las ruedas de la bicicleta, que las tenía las dos deshinchadas y tuve que cambiar una cámara y todo. Hacía tiempo que no cogía la burreta y la tenía demasiado abandonada. Total ... un desastre.
El martes 8 de junio volví a coger la bicicleta un rato. Esta vez para intentar completar una ruta entre Chiva y Siete Aguas, por la Serratilla, para la que me hará falta más tiempo, y me tuve que conformar con subir a Parapetos, volviendo por Peñas Albas, que tampoco está mal. Total: 32,2 km y +697 m.

Pero hoy tenía que hacer algo más largo, si no el 19 de junio no podré completar la Treparriscos 2010, que son 90 km y le tengo ganas. Es el primer objetivo ciclista del año y tengo la sensación que voy justito de físico. Ya veremos.
Así que el plan de hoy era pasar de los 50 km y ver qué tal van las piernas. Como a Chelva no ha podido ser, pues me he ido por el Turia.
He salido por la mañana a eso de 9:45 y he seguido la ruta normal a Riba-roja del Túria por Manises y el cauce del Turia. Ninguna novedad.
En Riba-roja me he puesto a buscar la zona de salida de una ruta que he encontrado en wikiloc por Les Rodanes. El objetivo era darle un final feliz a la ruta de hoy: subir a La Rodana Gran, a las antenas. Es algo que hace tiempo que quería hacer y hoy sería el día (jejeje).
Desde el polideportivo de Riba-roja he localizado el camino de Porxinos y por la pista que sube al sur del Pic de l'Àguila, rodeando la Balsa Barreta, me he puesto a subir la Rodana Gran.
Para llegar hasta aquí sólo he tenido que parar un par de veces para reponer líquidos y la Rodana la he subido sin problemas. En cosa de 2 horas desde casa, estaba en la cumbre ... y son unos 31 km. ¡BIEN! ... ¡soy un crack!.
Después de charrar un rato en la cima con otro ciclista y tomar un poco de aire, empiezo el descenso, que lo hago por la Balsa Barreta hacia la carretera CV-370 (Vilamarxant-Riba-roja).
Al llegar a la plaza donde está el ayuntamiento de Vilamarxant, busco la fuente habitual para reponer los bidones. Hace calor, aunque mucho menos del que esperaba, y necesito líquido urgentemente. Para mi sorpresa, la fuente no funciona. Busco con la mirada y me encuentro a una señora que, desde la puerta de su negocio mira con curiosidad la boda que se está celebrando en el ayuntamiento. Me dirijo hacia ella y le pregunto por otra fuente. Me señala la que había encontrado seca y le digo que ahí no hay nada que rascar, que no funciona. Para mi sorpresa se echa a reír y me dice que le dé el bidón, que su marido es ciclista y que está acostumbrada a nuestras "necesidades" (jajaja). Se ha metido en su negocio y me salido con el bidón lleno. Me ha hecho mucha gracia y le estoy muy agradecido. Es la anécdota de la excursión (jejeje).
Paso un rato pululando por las calles y alrededores de Vilamarxant, buscando cómo bajar al río, perdido, pero con una sonrisa de oreja a oreja por lo del bidón.
Me toca refugiarme de la lluvia en un portal durante 10 minutos. Una nube loca ha decidido echar unas gotitas sobre el pueblo.
Al final, localizo el río y me dirijo a toda velocidad a Riba-roja. Al llegar me entra el puntazo: estoy fresco ... ¿sigo con la exploración? ¿por qué no?.

Me subo por la carretera entre Riba-roja y San Antonio de Benagéber, para desviarme por la urbanización Monte Alcedo, buscando el bosque de La Vallesa. Hay que pasar un trozo de carretera que no me gusta, pero es lo que hay.
Atravieso el bosque mientras me sumerjo en mis pensamientos y voy esquivando algunos charcos. Este pinar parece ya el jardín de mi casa, de lo que lo frecuento, aunque hace tiempo que no troto por aquí con Paco Zen. Casi un mes. Habrá que remediarlo (jejeje). La siguiente parada será en la estación de metro de La Cañada.
Busco desesperadamente una Coca-cola para reponer fuerzas, que empiezo a notar cierta hipoglucemia (puf). Hace calor y no debo haber desayunado lo suficiente. Tampoco he comido demasiado durante el trayecto, tan sólo una barrita que tenía el chocolate derretido por el calor y varias docenas de mosquitos (jajaja).
Tras varios sorbos acelerados, que me producen más ardor de estómago que otra cosa, decido buscar el camino para bajar al río. Ya no me acuerdo por dónde es, así que me toca vagar entre calles, a ver si acierto. Otra vez. Bajo por otro camino distinto al que buscaba, pero llego al río, que era la idea.
Vuelta por el parque de cabecera a casa.
Había quedado para comer y he llegado a la cita blanco y con una hipoglucemia que no me aclaraba, pero más contento que unas castañuelas. ¡Lo he conseguido! (jajaja).

Pero lo mejor de todo es que, después de una semana movidita y de colores grises, agobiado en mis pensamientos y con la única intención de enviar todo y a todos "a fer la mà" (a la mierda), por fin he vuelto a recuperar mi tranquilidad.
Estos machaques físicos han sido y son la mejor terapia contra la ansiedad y el desasosiego: un buen chorro de endorfinas naturales concentradas, capaces de encauzar la mente de cualquiera. O quizá, mejor dicho, inutilizarla un rato. Mano de santo (suspiraré).

Listening to "(You want to) Make a memory" by Bon Jovi and laughing life off.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Comida de Navidad. Nieve en La Caserna (Buñol).

Hacía tiempo que no nos juntábamos a comer los compañeros del trabajo. Supongo que tenemos demasiado trabajo últimamente.
Aprovechando la excusa de las Navidades, que asoman a la vuelta de la esquina, hemos decidido organizarnos un pequeño homenaje para celebrarlo. En nuestro honor y con nuestra propia compañía.
Y excepto algunas honrosas excepciones, hemos ido todos a la comida. Unos 20.
El punto de reunión en La Caserna, en Buñol. El suelo estaba cubierto de nieve helada y barro. Mucho barro helado. La chimenea, cargada a tope, ha ayudado a caldear el ambiente.

El cocinero esta vez ha sido Javi. Yo le he hecho de improvisado pinche, junto con Lola, Jesús y Tomás. Pero el chico se lo ha currado todo él solito.
De primero un pulpito a feira de unos 10 kg, que lo ha conseguido por un precio de chiste en Mercavalencia y que nos ha salido de vicio.
De segundo un arroz caldoso de marisco, para el que previamente había preparado unos 10 litros de caldo de pescado, hirviendo todo lo que tenía a mano. A pesar de la cantidad, al meterle 3 kg de arroz y sus 20 minutos de cocción, se ha quedado seco. Hemos tenido alguna discrepancia al respecto antes y después de hacerlo, pero está claro que el cocinero era él, que quería experimentar y que el resultado ha sido más que satisfactorio, que es lo que cuenta. Así que ... perfecto, Javi, pero esto no es "arroz caldoso" (jajaja).
Paco Zen nos ha traído 3 tipos distintos de all-i-oli. Uno de ellos tiraba de espaldas. Parecía un paté de lo duro que estaba. Y con poderío, como a mí me gusta.

Antes de la hora de comer me he ido a dar una vuelta por el camino de Las Moratillas (Buñol). Estaba tan nevado, que no he podido llegar ni a la Fuente Umbría y me he tenido que volver con el coche en la umbría de Maricardete, bajo Cantacucos, no sin padecer algo por la falta de cadenas.
Hace un tiempo este camino lo hice en bicicleta desde la A3 hasta Mijares, pasando por Moratillas, y suelo pasar bastante por aquí, pero ahora no hay quien lo reconozca. Hoy había hielo por todos lados y más de 25 cm de nieve. En algunos rincones superaba los 35 cm. Esponjosa y hueca, como le corresponde a la nieve muy helada. Una preciosidad.
Viendo que por allí no se podía circular y que quedaba algo de tiempo hasta la hora de comer, nos hemos acercado a la base aérea de Siete Aguas. Es curioso ver un aeropuerto para las avionetas de incendios forestales ... ¡totalmente nevado!. Qué contraste. Encantador.

Os inserto algunas fotos, que creo que vale la pena el espectáculo. Veremos cuántos pinos quedan sanos de esta, que además mañana se esperan fuertes vientos de poniente.

martes, 15 de diciembre de 2009

Nieve en la Serra Calderona. 15 diciembre 2009.

Ayer lunes 14, cayó una nevada espectacular en las montañas de Valencia, sobre todo en las que quedan mirando al mar.
Desde la oficina se veía cómo llovía y en ocasiones caía agua nieve, especialmente a mediodía. En Buñol, en la parte del Portillo, en el mismo viaducto de la autovía A-3, la nieve sí que cuajaba en el asfalto y la sierra se cubría de blanco. Esta misma carretera estuvo unos 30 minutos cerrada al tráfico a la altura de Siete Aguas. La cosa prometía.
Desde mi ventana, la cercana Sierra de Chiva se teñía poco a poco de blanco, dando un aspecto poco habitual, aunque deseado de hacía tiempo. Al menos, era agua, que ya nos hacía mucha falta, a finales de un otoño bastante seco.
Lamentablemente, tenía trabajo en la oficina y no pude salir a dar una vuelta a ver el panorama. Una lástima. A pesar de ello, el espectáculo que pude ver resultó impresionante. Los compañeros de faena que volvía de la sierra se quejaban de las malas condiciones de los caminos y algunos que habían estado a punto de quedarse por ahí aislados. Es lo que tiene no llevar cadenas (porque no tenemos, claro).

Esta mañana del martes 15 tenía que ir a visitar a una gente en Benaguasil, con la que había quedado a las 9:00. Tenía ganas de ver la Sierra Calderona nevada, espectáculo que sólo puede disfrutarse cada 6 ó 7 años. Durante la reunión me comentó un compañero que la cota de nieve se quedó ayer rondando los 400 metros y que por eso en Les Rodanes de Vilamarxant no llegó a cuajar. Me hubiera acercado allí si estuvieran nevadas. La foto habría sido única.

Finalizada la reunión, casi a las 11:00 de la mañana, he cogido el coche y me he ido a la Serra Calderona. Por Porta-Coeli a Rebalsadores, por la Font del Marge y la Falaguera. La vuelta hacia Serra por la Casa de la Prunera. Aunque el recorrido ha sido cortito, me ha servido para ver que la sierra estaba bien nevada por encima de los 550 m. En la Muela de Rebalsadors, había todavía casi 20 cm de nieve polvo, muy hueca, aunque bastante pisada en la pista.
Me acerqué al Mirador de Rebalsadors y pude ver con curiosidad dos bicicletas aparcadas por allí. Se me pasó por la cabeza que había que estar muy pillado para subirse hasta allí con el camino como estaba de hielo, nieve y barro. ¡Qué locos!. Hablando con los artistas me explicaron que habían caído varias veces al suelo y me enseñaban orgullosos la espalda, cubierta del barrillo helado que soltaba la rueda trasera. Se les veía contentos.
Al final, me hicieron sentir envidia. Si no hubiera trabajado, casi seguro que me habría subido hasta arriba con la bicicleta o me habría venido a caminar. Eso sí, hubiera pasado más miedo del habitual en las bajadas, por el hielo y la nieve acumulados. Está claro que debo estar tan loco como ellos, aunque siempre me lo pienso dos veces antes de hacerlo.
La visibilidad era impresionante, con la atmósfera completamente despejada y nítida. Si Ibiza estuviera algo más cerca, seguro que la hubiera podido ver.
Me asomé al vértice geodésico de Rebalsadors, no sin antes tener algún susto con el coche, que patinaba en la nieve helada. La vista de Penyagolosa y de la Sierra Espadán nevadas desde aquí hoy es espectacular. Casi se pueden tocar los picos con los dedos.

Aquí tenéis una vista general de la Serra Calderona y otra de la Sierra de Chiva ambas tomadas en Llíria. La primera desde la Urbanización Monte Jarque y la segunda desde el Pico del Águila a eso de las las 8:40 del día 15 de diciembre 2009.


Os pongo, para compartir con vosotros, una colección de algunas de las fotos que hice en Calderona. Son los sitios por donde suelo subir con la bicicleta, pero con otro aspecto totalmente novedoso.
Lamento la calidad, pero mi cámara no presta para más. Tendré que empezar a pensar en cambiarla por otra (jejeje).

sábado, 14 de noviembre de 2009

Rodando por la Calderona o la importancia de llevar guantes con la BTT

¡¡Por fin!!. Hoy he encontrado el día para coger un rato la bicicleta. Tenía un monazo increíble y sólo he conseguirlo saciarlo un poco, que la ruta se me ha hecho corta. Pero no debía abusar, que hacía un par de semanas que no rodaba. Mañana la volveré a coger otro rato y punto.
El día estupendo: bastante sol, temperatura excelente y algo de viento de poniente, pero no molestaba. Me he levantado tarde, ya que el concierto de ayer me dejó baldado de la espalda y con un enorme cansancio. Llevo demasiada actividad social y física en los últimos tiempos, creo. Debo centrarme un poco.
He empezado la ruta desde el parking de Porta-coeli a las 13:40. Esta vez voy sólo, que entre los que están entrenando la media maratón y los desaparecidos, no he podido localizar a nadie. Pero tampoco me hacen falta.
Ya no queda casi nadie por aquí. Es tarde y la gente se ha ido a comer, supongo. Mejor, estaré más tranquilo.
Subida a la Font de la Gota, como hace ya un par de semanas. Desde este punto, avanzando un poco más en dirección a Tristany por el Barranc de la Pedralvilla o de la Vihuela, cojo desvío a la derecha para subir desde la Font del Berro al Collado de la Morería y de ahí a la izquierda, a la Font del Poll.
Estoy contento, porque la subida completa me ha costado poco más de una hora. Unos 65 minutos, creo. Y he parado sólo en la Font del Poll para beber un poco e hinchar la rueda trasera. Cada día mejor. Un monstruo, xe! (así soy de feo) (jajaja).
Una vez en la Font del Poll, he mirado con ojillos inquietos el Rebalsadors, pero me lo he pensado mejor. No es plan de matarse, que mañana salgo a caminar.
La bajada, cómo no, por el camino de siempre al parking.
Poco antes de llegar al coche, en una de las curvas, me ha patinado la rueda delantera con una piedra y he perdido el equilibrio, cayendo al suelo por el lado derecho. Me he clavado una piedra en el brazo derecho, a la altura del codo. Algo doloroso. Pero la parte positiva es que, gracias al guante, no me he dejado la palma de la mano en la gravilla. He destrozado el guante, pero podría haber sido peor.
Así que si el casco es incómodo, pero fundamental, los guantes no lo son menos.
Han salido unos 23 km y +1.025 m. Esta vez ha sido poca cosa. Me hace gracia, porque recordaba la subida por la Font del Berro como algo muy difícil, casi un infierno, y ahora me parece una chorradita (jejeje). Poquet a poquet anem millorant. Xe, què bo!.

sábado, 31 de octubre de 2009

Noche memorable

Hacía tiempo que en una noche no pasaban tantas cosas como la de este viernes 30. Así que tendré que contarlas.

Para empezar, quedamos en el Teatro Principal de Valencia para ver la obra "La Cena", del grupo Els Joglars, con Cris, Julio, Laura, Vicente C y servidor. La obra me pareció de un humor satírico muy agudo e incisivo, aunque en algunas ocasiones derivaba hacia la insulsez. Como crítica del pseudo-ecologismo y del esnobismo político con los temas relativos al medio ambiente, me pareció acertada, con golpes muy buenos. Pero hubo mucha gente a la que no le acabó de gustar. A mí me resultó entretenida y divertida.

A continuación, decidimos pasar por un restaurante a picar alguna cosa y Vicente nos llevó a uno un poco especial: el "Vino Tinto", por la zona de El Carmen. Debería mencionarlo aparte como recomendable, pero lo dejo para otro día. A destacar los postres, sobre todo el tartufo de chocolate. Una delicia.
Sería la 1:00 cuando nos tiraron del restaurante. Literalmente. Julio y Cris decidieron retirarse y yo estuve a punto, que estaba en plena "hora crítica", venga bostezar y con sueño, pero al final me apunté a dar una vuelta por El Carmen.
Empezamos en El Negrito con un mojito, que parecía más un granizado que otra cosa. Luego en el Café Bahiano, que también queda cerca, a probar otra variedad de mojito. Aquí se nos une Raquel.
Para rematar, Vicente queda con Berta y Trini en el Pub Calcatta, en un callejón del barrio de El Carmen, algo escondido. Allí nos invitan a otro cubata y me tengo que pedir (este ya a la fuerza), el consabido gin-tonic, que no pude acabar. Puntillo gracioso y bailador.
Hacía tiempo que no pisaba un pub. 3 años, por lo menos.

A eso de las 4:20 nos dirigimos a recoger el coche Raquel, Laura y yo, que las acompaño. Yo me había desplazado al teatro en moto. Pasábamos de cahondeo, venga la risa, por la calle Tapinería, paralela a la Plaza de la Reina, cuando aparecen tres magrebíes frente a nosotros. A pesar del flash momentáneo que me entró, no le dí importancia. Quizá no estaba sufientemente alerta.
Al pasar junto a Raquel, dos de ellos le cogen el bolso que colgaba de la mano y tiran con fuerza para llevárselo. Como no lo suelta, se inicia un violento forcejeo. Como me había quedado junto a Raquel, reaccioné automáticamente, plantando cara a los asaltantes y ayudando para evitar que se llevaran el bolso. En un momento dado, lancé a la cabeza de uno de ellos el casco de la moto, mientras lo sujetaba por la correo. Por poco le alcanzo la sien, pero evitó el impacto yo creo que con el puño, que iba dirigido a la cara de Raquel.
Al final, el bolso se rompió del asa y salieron corriendo con el trofeo en la mano. Eché a correr detrás, para intentar detenerlos y, al girar una esquina, me encontré con el tercero, que parecía no haber participado. Le pregunté que si sabía dónde vivían sus "amigos" y me dice que él no sabe nada. Me encaro, pero no vale la pena. Salgo corriendo por donde creo que se han ido y me paro automáticamente. De pronto, me ha entrado la reflexión ... ¿y si van armados?. Me frustro, pero creo que es mejor dejar el tema y volver a ver cómo están las chicas.
Según vuelvo sobre mis pasos (10 metros), veo al final de la calle, que cruza un coche de la policía local y entonces se me enciende la luz. Esta es la mía. Vuelvo a correr en dirección a la Plaza de la Reina, donde aparezco a la altura del McDonald's. Giro la vista para localizar al "chorizo" y al mirar hacia la puerta de la catedral, me veo el coche patrulla y al morito que corre hacia mí, con el bolso en la mano, perseguido por un policía local.
Me preparo para lo que espero sea un placaje como cuando jugaba al rugby, pero no consigo interceptarlo bien y sólo puedo empujarlo con fuerza cuando pasa a mi lado. Eso lo desequilibra, haciendo que el policía acorte la distancia y lo derribe. Hubiera sido mejor una zancadilla en vez de empujarlo, pero me pilló a contrapié y en carrera, y no pudo ser.
Salgo corriendo a ver si podía ayudar al policía, pero me ruega que no lo toque. De buena gana le hubiera roto el casco de la moto en la cabeza.
Aparecen las chicas en la plaza y Raquel recupera el bolso. ¡¡Qué suerte hemos tenido!!. El policía engrilleta al chaval, no sin antes tener que inmovilizarlo. Creo que no tendría ni 20 años, puede que incluso fuera menor de edad. Actuación ejemplar del policía en la que me ruega varias veces que no participe, para evitar que el tipo me llegue a denunciar "por lesiones". Se las saben todas. Imagino que notó la ira que llevaba en el cuerpo. Me limito a insultarlo, intimidándolo, pero no me sacia.
Aparecen al cabo del rato 4 coches patrulla más, con sus dotaciones y se llevan al tipo, acompañando una patrulla a las chicas hasta la comisaría de la Delegación de Gobierno. Yo me reúno con ellas con la moto.
Ya en la comisaría me entero que Raquel tenía el labio partido y que el morito le había golpeado con los nudillos, antes de poder parar con el casco el segundo golpe. Maldición. Si lo llego a saber en el momento en que lo hizo, no sé qué hubiera sido capaz de hacer, pero no creo que me hubiera podido controlar, y seguramente lo habría golpeado cegado por la rabia. Mejor no haberlo sabido hasta después.
Presentamos denuncia en la comisaría, como no podía ser de otra forma. Es posible que le acusen de "robo con violencia y lesiones". Normalmente, van directos al talego, si tiene papeles. Si no, lo devolverán a su casa, aunque también es posible que ya esté libre, a la espera de un juicio al que no creo que se presente. Mal rayo le parta. Dudo que su madre conozca al padre que lo engendró.
Nos retiramos a casa a eso de las 6:30. Volviendo, me dormía en la moto del cansancio y de la bajada de adrenalina.

Menuda nochecita, ¿eh?. Menos mal que hacía años que no salía de noche y más aún que no me acostaba a esas horas. Por si fueran pocas emociones, a las 11:00 de la mañana del sábado me fuí con la bici a la Calderona, a hacer la ruta del parking de Portacoeli a Tristany, pero sólo pude llegar a la Font de la Gota, pues no tenía el cuerpo para más. Con buena compañía, eso sí. Tenía previsto salir y no iba a perder la oportunidad por una nimiedad (jejeje).
Esta noche la recordaré durante bastante tiempo. Por todo. Seguro.

domingo, 11 de octubre de 2009

Puente del 9 al 12 de octubre

Está resultando un buen fin de semana, a pesar de tener que improvisar, visto el resultado de lo planeado. Porque este fin de semana estaba destinado, en principio, a un buen pateo pirenaico, con varias alternativas en función del tiempo meteorológico, pero que finalmente la lluvia y los más que previsibles bancos de nubes bajas han ido desaconsejando.
Evidentemente, podía haberme ido, que las prespectivas y la compañía eran prometedoras, pero si el tiempo no acompaña, y más vivaqueando, pues como que no apetece tanto. La montaña está ahí y si la temporada se está acabando (de momento), tiempo habrá para volver en primavera o el verano que viene, que siempre estará ahí esperando nuestra anhelada visita. Aunque reconozco que ya tengo un "mono" terrible y quizá me escape antes del año que viene, aunque sea un fin de semana rapidito. ¿Noviembre?. Ya se verá, que se acumulan los compromisos (jejeje).

A pesar del cambio radical de planes, la improvisación ha sido más que positiva y el resultado mucho mejor de lo que esperaba, sinceramente.

El viernes 9 me dejé caer por Chelva para acompañar a unas amigas a ver el acueducto romano de Peña Cortada. Nos juntamos 7 personas y la visita fue un éxito. No esperaba menos. Chelva tiene muchas cosas interesantes que no se conocen fuera y provoca buenas sorpresas a sus visitantes. Es curioso, con lo cerca que está de Valencia, y lo poco que se conoce.
Lo que tenía que haber sido una visita al acueducto y a la ruta del agua, acabamos teniendo que improvisarla sobre la marcha, ya que disponíamos de poco tiempo y, sobre todo, porque se empeñaron en bajar a la Rambla de Alcotas. Y eso que les insistí que la ruta del agua también estaba bien (jajaja). Acabamos comiendo a las 16:00 en el Azud, en Tuéjar, por lo que la tarde ya no se pudo aprovechar demasiado.
Sabía que la ruta me sabría a poco, porque esperaba algo "light", que luego no resultó tanto como pensaba, pero por si acaso, por la mañana del mismo día 9 salí un rato con la bicicleta por el Turia (9:00), pudiendo así comprobar que el tramo entre el Parque de Cabecera, en Valencia, en el cauce viejo del Turia, y el resto del itinerario río Turia arriba, hasta Paterna y de allí a Vilamarxant, ya están conectados, a falta únicamente de una pasarela de madera que salva una carretera, por la que hay que circular unos 250 metros.
Creo que me saldrían en total unos 30 Km, ida y vuelta. Además, este primer tramo no es tan plano como el otro e incluso hay algunas subiditas, además de las pasarelas de madera que cruzan el río.
Lo único malo es que no está del todo claro el camino, la señalización es pobre y puede prestar a confusión, sobre todo cerca del parque de Manises. Para calentar un poco y preparar el día estuvo bien. Es una gozada saber que desde la Malvarrosa se puede llegar a Vilamarxant en bicicleta sin jugarse la vida y disfrutando del Turia. Muy recomendable.
Lo que no me esperaba es que al bajar de Chelva me "eligieran" para jugar al paddle. ¿No decíais que era muy regular? ¡¡Pues vaya!!. Al final, entre la bicicleta de la mañana, el senderito en Peña Cortada y la partida de paddle, acabé rendido. Para rematar, cena y ¿eran mojitos? hasta las 3:00. Me van a reventar un día de estos (jajaja). Pero sarna con gusto ... Que dure. Da gusto tener tanta gente cerca.

El sábado 10 prestó para poco. Dormí como hacía tiempo no lo hacía. Por supuesto, sin pastillas (¡¡bien!!). Sigo convencido que no hay nada como un día ajetreado, deportivo y con buena compañía. Es una terapia perfecta. Hasta tenía agujetas allá donde la espalda pierde su honroso nombre, por culpa del paddle.
Tenía pensado hacer bicicleta por Chelva, con una ruta "destroy", de algo más de 50 Km, que dejaré para más adelante, para noviembre. Notaba las piernas algo cargadas. Así que jornada familiar y cena con Sergio P en un restaurante francés que recomiendo en la zona de Cánovas (Korrigan). Très gourmand et jolie.

Pero lo mejora ha venido hoy, domingo 11, en el que no he querido subir a Higueruelas, como propuso la gente del Centro Excursionista de Chelva, porque quería hacer realidad otro objetivo que llevaba en mente algún tiempo: subir al Benicadell. Esto ha sido el remate de un fin de semana casi perfecto, y merece una crónica aparte. Pero el remate ha sido descubrir otro sitio estupendo para comer, El Gamell, esta vez en Albaida. ¡Qué ojo hemos tenido!. A este paso voy a recuperar los 14 Kg que perdí en septiembre y no es plan, que ahora estoy muy bien. Bueno, ... eso dicen (jejeje).

Todavía queda el día de mañana, lunes 12 de octubre, que de momento pinta bien, con una excursión en bicicleta a El Puig por la vía churra, como en septiembre. Ya veremos.

sábado, 3 de octubre de 2009

Rodando entre La Canyada y Vilamarxant

Esta mañana hemos quedado para salir con la bici por el cauce del Turia.
La cita ha sido en La Canyada (Paterna), cerca de la estación del metro, y nos hemos juntado Julio, Antonio y yo. Parece que a Antonio aún le quedan ganas de volver con nosotros, a pesar de la experiencia del otro día en la excursión a El Puig.
Excursión facilita, que mañana tenemos carrera.
Cruzando el paso a nivel hemos buscado un camino por la derecha que entra dentro del monte de La Vallesa hacia el río. Tras un rato de pista en mal estado, pero muy divertida, hemos llegado al canal de riego paralelo al río, donde siempre ha habido un puentecito de hormigón para cruzar y una especie de aforador. Lo recordaba perfectamente. Pero ahora está vallado y ya no se puede cruzar por allí, así que entre campos, hemos tenido que salir hacia la vía de servicio, bajo el puente de la A-7 que cruza el Turia.
Subida a Vilamarxant sin incidencias. Los puentes de madera que antes había que pasar por badenes provisionales o con la bicicleta al hombro, ahora están habilitados y se pueden subir directamente. Son algo incómodos y relativamente estrechos en la parte superior para cruzarse dos bicicletas, pero con precaución se pasan bien. Julio y yo rodamos a buena velocidad. A veces incluso más de 30 Km/h de forma sostenida, pero tenemos que esperar a Antonio, que no está para estos trotes. Él va a su ritmo.
Parada en el puente de Riba-roja. Hay mucho movimiento de ciclistas y da gusto ver tanta gente por el río. El camino por la ribera, la limpieza de las cañas y la revegetación, le ha dado una vida y una actividad increible a esta zona. Es fácil ver pescadores, gente a caballo, corriendo o andando y, cómo no, cientos de ciclistas. Nos comentan que ya está abierto el acceso desde el parque de cabecera. Un día lo comprobaré.
Emprendemos la marcha cuando se reincorpora Antonio y continuamos hasta el puente que une Vilamarxant con Llíria (carretera CV-50), donde damos la vuelta.
Al final han salido unos 40 Km para los que hemos empleado poco más de 2 horas. Hubiera salido mucho menos, pero teníamos que ir esperando a Antonio al final de algunos tramos. No era plan de dejarlo atrás y que se perdiera.
Subida a La Canyada por la vía de servicio de la A-7 y hacia la estación del metro. Después, estupendo aperitivo en casa de Julio, al solecito, y limpieza de las bicicletas con la hidrobomba.

Una mañana genial, aunque reconozco que me ha venido algo de bajón por la tarde, ya en casa. Es posible que sea por volver a esa zona, a ese entorno, y moverme por ese tramo del Turia. Han sido muchas las veces que he pasado por allí. No sé. Todavía está algo fresca la herida y sangra a la mínima oportunidad. Sin avisar. Pero todo acabará por pasar.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Rodando por la Calderona. Subida a Rebalsadors.

La subida a Rebalsadors, en Serra, dentro del Parque Natural de la Sierra Calderona, ya es una ruta clásica y no soy capaz de recordar cuántas veces la habré hecho. No es excesivamente larga ni dura y está cerca de casa, así que resulta perfecta para una escapada rápida. Tenía ganas de volver a hacerla. Es como un "inicio de temporada".

Hemos quedado Sergiete y yo a las 8:30 en el parking de Portacoeli, en el de siempre, con Julio. Me ha sorprendido la gran cantidad de coches y ciclistas que esta mañana se movían por la zona. Seguramente más de 300 coches y fácilmente 500 ciclistas. Demasiada gente. Supongo que será la vuelta del verano y que todavía no hace frío.
Hemos llegado un poco tarde (cómo no) y hemos perdido casi media hora intentando reparar la rueda delantera de la bicicleta de Sergiete. Como hacía más de 2 meses que no la cogía, se la ha encontrado deshinchada y allí mismo nos hemos puesto a cambiar la cámara, con tan mala suerte que la válvula no funcionaba y no entraba aire. Finalmente, hemos decidido volver a poner la primera cámara e hincharla, a ver si aguantaba el aire, y así ha sido. Simplemente se había vaciado de tenerla guardada en el garaje. Qué tío. Qué forma de dar guerra. Más de media hora peleando con una cámara que encima no estaba pinchada (jajaja).
Julio estaba nerviosete, se le notaba. No las tenía todas consigo y creía que no podría subir, que decía que hacía tiempo que no cogía la bicicleta. Pero ha cumplido como un campeón.
La subida a buen ritmo, y en poco más de una hora estábamos ya en la Font del Poll, sin parar ni una sola vez. Ha estado bien. Seguimos mejorando.
A propuesta de un servidor, que me ha sabido a poco la subida, nos hemos acercado al mirador de Rebalsadors. Esta subida tiene un tramo algo más durillo, con mucha piedra y firme en mal estado, pero tampoco hemos tenido que parar en ningún momento. Estupendo.
Desde el mirador la vista no ha acompañado, ya que lleva varios días con viento de Levante y apenas de adivinaba el mar en el horizonte por culpa de la calina. Una lástima.
Como Sergiete tenía prisa por volver, no nos hemos acercado al vértice geodésico como yo quería, y nos hemos tenido que volver al parking.
Trepidante bajada, en la que creo que me he lanzado más rápido de lo habitual. Nos íbamos picando, aunque hay que reconocer que estos son más temerarios que yo. Ha sido divertido.
Al final han salido unos 30 Km y unos +700 m de desnivel.
Estas salidas son un tónico milagroso. Estoy con la moral por las nubes.

Ya en el parking me he encontrado con Pilar de Misjueves, que venía de dar una vuelta en bicicleta por el Oronet. Me he alegrado de verla y hemos estado hablando un rato. Me ha contado su aventura en la Matahombres. Qué envidia. Es buena gente.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Rodando entre Valencia y El Puig. Toda una clásica.

Este fin de semana hemos quedado para repetir una ruta ya clásica y sencillita. Me trae algunos recuerdos, pero cada vez me afectan menos. Al menos eso me creo o quiero creerme.
Hemos quedado Julio, Antonio, su cuñado, y servidor. Y hemos salido demasiado tarde (11:00).

Saliendo de la ciudad de Valencia, se busca por el cauce antiguo del Turia la Avenida de Aragón para enlazar con la vía Augusta, que coincide con la vía de ferrocarril "vía churra", habitilitada ahora como vía verde.
El firme es de buena calidad en todo el recorrido, alternando el hormigón y el asfalto. Con una suave brisa de poniente, que nos entraba de costado, y que no supuso ninguna dificultad, llegamos pronto a El Puig, donde subimos la montañeta de La Patà. Hace unos años me parecía toda una odisea subirla. Ahora me parece un paseo. Más que paseo, un aliciente, ya que es la única subida de todo el recorrido. Qué cosas.
Almuerzo en la playita, al solecito y vuelta por la playa, por el camino de servicio entre la autovía y el espigón que baja hacia Port Saplaya. Como ha estado lloviendo los días de antes, la ruta por aquí ha sido un auténtico lodazal.
Cuando hemos llegado al paseo de Malvarrosa, Antonio no podía ya con su alma y no hacía más que estirar los cruadriceps. Así que hemos optado por volver por la vía del tranvía, que era el camino más corto. No sé si querrá volver con nosotros. Y eso que la ruta no era complicada.
Al final me han salido en el cuentakilómetros de la bicicleta 59,5 Km, pero en llano. Está bien para mantener el tono y buscar cosas más "fuertes".