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domingo, 15 de agosto de 2010

III Subida a los Molinos de Alcublas o "running in the rain"

El pasado viernes 13 de agosto a las 18:30 se celebró en Alcublas (Valencia) la III Subida a los Molinos.
Se trata de una carrera popular de 8,20 Km y +276 m, en la que se sube a una colina cercana, donde se ubican los conocidos molinos que conserva esta localidad.
Como no tenía nada mejor que hacer y la distancia me parecía más que razonable, decidí apuntarme y ver qué pasaba.

Llegado el día, me armo de valor. No sólo nos han dado previsión de tormenta, sino que además el cielo no hace sino que confirmar las previsiones. Si llueve como lo ha hecho esta mañana por Calderona, me voy a divertir (jejeje).
Poco a poco va llegando la gente. Somos unos 150 participantes. Conozco alguno de vista y en especial a la gente de atletismo de la UPV (Carol y demás). Aquí parece que hay algo de nivel. Espero no llegar el último (jajaja).

Hace fresco en la zona de salida. Unos 18ºC. Parece imposible que estemos en pleno agosto.
Salimos puntuales desde la puerta del Mesón. Empezamos a trotar y pronto empiezan a caer pequeñas gotas de agua que se transforman en una ducha ligera que tiene visos de convertirse en torrencial aguacero.
Cruzamos las calles de Alcublas, dando la vuelta al pueblo y empezamos la subida a los molinos por la ladera oeste. En la subida (asfaltada) se me unen varias personas a "mi sombra" (¡quita bicho, quita!).
Yo mantengo un ritmo constante desde la salida y saco más velocidad en las cuestas que el resto de corredores. Alguno me da conversación (jajaja). Voy adelantando grupitos sueltos que se frenan en la cuesta. Me sorprendo a mí mismo. Cuando me quiero dar cuenta, llevo más de 10 corredores detrás mío. Ni que fuera una liebre (jajaja).
Al llegar al collado, giramos a la izquierda para coger el cortafuegos. Tiene bastante pendiente y muchas piedras. Aquí la mayoría decide caminar. Yo les voy pasando, alternando la carrera con caminar a grandes zancadas. Voy ligero. Ha empezado a arreciar y estamos en pleno diluvio universal.
Cerca de los Molinos empiezan a verse relámpagos. Tengo la gafas completamente empañadas y cubiertas de gotitas de agua. No veo nada más allá de 10 metros. Maldigo la hora que me he dejado la gorra en casa. Le damos la vuelta a los Molinos y encaramos una pista que baja hacia la ladera este. Empieza a haber agua por todos lados. Parece una marjal.
En la bajada empieza a adelantarme gente. Aunque voy corriendo, no llevo tanta velocidad como ellos (jejeje).
A continuación viene un falso llano asfaltado, que realmente tiene una ligera pendiente en bajada. Voy chopado y empiezo a tener frío. Entre la niebla de las gafas y la lluvia veo cómo me va pasado el personal que adelantaba en la cuesta. Pero aún adelanto a gente y voy a buen ritmo para mí (unos 5:15 min/km). Incluso durante un rato me pongo a 4:30 min/km (jejeje).
Vuelve a arreciar la lluvia con ganas y el camino asfaltado se convierte en un pequeño riachuelo. Las zapatillas son una masa de tejido y agua y no oigo más que un "chop chop" constante (jajaja).
Veo caer un par de rayos en los Molinos y otro al frente, junto al pueblo. Uno de ellos ha caído a menos de 250 metros de donde yo estoy. Empiezo a pensar lo peor, así que aprieto el ritmo.

Al llegar al pueblo, nos desvían por lo que debería ser un bonito camino que rodea el pueblo por el este, formando una rambla. Con la que ha caído, aquí se ha formado un torrente que me cubre más allá de los gemelos, casi a las rodillas. Uno de los voluntarios nos indica que tengamos cuidado, que hay piedras y hoyos que no se ven. Es lo que nos faltaba (jajaja).
Intento meterme lo mínimo en el agua, que no tengo ganas de nadar, e intento pasar por uno de los márgenes, subiendo y bajando bancales y corriendo cuando puedo por las tablas de cultivo. Esto es una gymkana en toda regla. Parece una carrera de orientación (jajaja).
Delante mío se cae una chica dentro del agua. No creo que note la diferencia, pues estaría chopada de antes. Se levanta riéndose. Eso es bueno.

Llego a meta con un tiempo de 48:54. Me parece demasiado, pero no puedo pedir más, dadas las condiciones (jajaja).
No queda casi gente en la calle y sólo se ven paraguas. Están todos refugiados bajo los portales, en los garajes o han salido corriendo al coche o al polideportivo.
Me intento proteger de la lluvia bajo un portal y una vecina me sale con una toalla seca. Le agradezco el gesto, pero no se la cojo. Estoy muy mojado y no hay ya nada que hacer, que mejor la guarde para otro. Gracias. El detalle me emociona (puf ... ese nudo en la garganta ...).
Las sensaciones son buenas y la lluvia ha sido un elemento nuevo, que le ha dado un toque divertido a la carrerita. La he disfrutado a lo grande. Estoy muy entero y podría haber corrido un rato más.
Haciendo cola para recoger la botellita de aceite que regalaban, el agua me cubre los tobillos.
Parece que lleve zapatillas nuevas, ya que la lluvia ha limpiado el polvo rojo de Calderona del otro día. Al final me vendrá bien el Gore-tex para estas cosas (jajaja).

En meta, algunos corredores, entre risas y bromas por la lluvia, se quejan a la organización que no tengan bicicletas, para poder completar la triatlón, que de piscina ya hemos hecho más de la que debíamos (jajaja).
Otro se sienta en el suelo, con el agua por los riñones y se pone a remar, entre las carcajadas de la gente.
Otro pregunta por la piscina, para darse un baño. Era uno de los alicientes que ofrecía la organización para el final de la prueba, pero nadie esperaba encontrarla durante toda la carrera (jajaja).

En el coche me enrollo en una manta y me intento secar. La toalla se me queda pequeña. Voy hecho un pollo y tengo frío.
Me pongo a cantar a voz en grito el "I'm running in the rain", versión adaptada del "I'm singing in the rain", aunque en la clásica de Gene Kelly no llovía con tantas ganas como hoy.
Empieza a ser costumbre cantarla, que el pasado 10 de agosto, cayeron cuatro gotas mientras trotaba por el río y me arranqué a tararearla entre dientes. Hoy tenía más motivos. La lluvia me pone de muy buen humor y más en verano (jajaja).

He encontrado fotos en este foro. Vale la pena verlas para haceros una idea de la odisea. No salgo en ninguna (jejeje).
Estoy contento, me lo he pasado de maravilla y no he llegado el último. ¿Qué más se puede pedir?. Pues ... completar el día en Chelva, con Mikel y Mari, y en el Kopone, en Calles, escuchando cantar a Santos. Cada día lo hace mejor.


(Post Scriptum 18-ago-2010) Con los días, he encontrado dos vídeos de la carrera.
En el primero, se puede apreciar con detalle cómo estaba el camino antes de meta y unos minutos antes que pasara yo, que iba mucho más crecido (lo que se oye al final es un trueno).
En el otro, aparezco al principio, de espaldas y por casualidad (camiseta roja, se me ve un instante de perfil). Disfrutadlos.



(Post Scriptum 19-ago-2010) Me han enviado una foto en la que aparezco poco después de la salida, corriendo entre las callejuelas de Alcublas. Gracias, Carol.
Os la pongo para vuestro disfrute. Es fácil identificarme: por tamaño, forma y color (rojo) (jajaja).
(P.S. 21-ago-2010) Y he encontrado otro blog con la crónica y muchas fotos: el de la Asociación Cultural Las Alcublas (ACLA). Aunque sigo sin encontrarme en ninguna, aparte de la de Carol (jejeje).

domingo, 14 de marzo de 2010

Caminando entre Sacañet y Canales por el GR-10

Este fin de semana tenía previsto descansar, haciendo vida social. Ni orientación, ni escapadas. Y eso que tenía tres carreras a elegir, una de la liga autonómica, una salida por la Sierra de Bérnia y una propuesta de salida en la bicicleta. ¡Cuántas tentaciones, con el mono que tengo de bici!. Pero he intentado ser prudente y reposar un poco, que no me interesa una lesión a última hora por hacer el tonto y prefería descansar, pensando en lo que me espera la semana que viene, que valdrá la pena.

A última hora, el Centro Excursionista de Chelva propuso una excursión por el Alto de la Bellida (1.336 m) y sus ventiqueros para ayer, sábado 13. Aunque creo que, realmente, era una excusa para quedarse a comer por Alcublas (jejeje).
Yo ya estuve por allí a finales de noviembre y no me apetecía demasiado volver tan pronto, pero la posibilidad de hacer el trozo del sendero GR-10 que sube desde Sacañet hasta Canales, me parecía una alternativa interesante, ya que no lo conocía. A esto se añadía el poder ver a la gente de Chelva, que hace mucho que no me juntaba con ellos. Era una buena opción, relajada y tranquilita. Un paseo por la sierra en buena compañía. Muy apetecible.

Hemos quedado en la Plaza de la Iglesia de Alcublas a las 9:30 para almorzar. Creo que salimos a eso de las 10:30 o incluso más tarde. Llevamos más de media hora de retraso sobre el horario previsto.
Juan Antonio me sugirió que preparara la ruta y así lo hice. Voy con mis planitos, aunque me sé el camino de memoria.
El grupo está formado por: Amparo, Inma, Amparo, Ricardo, Rafa, Juan Antonio, Vicent, Carlos, Pepe y Mario.
Salimos del pueblo hacia la Cueva Sabuquera, que parece que el grupo no la conoce. Parada rápida para ver el entorno y sacar fotos. La mañana es fría y todavía hay hielo en los charcos. El sol ha salido sin nubes, aunque no calienta.

Tras una breve visita, nos dirigimos a Sacañet. Dejamos los coches en la fuente que hay en el centro del pueblo, frente al jardín.
La ruta no tiene ningún misterio, ya que simplemente es seguir las marcas blancas y rojas, que se meten barranco arriba, hacia la sierra.
Aquí todos van armados de cámaras réflex digitales menos Vicent, Juan Antonio y yo, que llevamos compactas "normalitas". Habrá que modernizarse. Cada vez que paramos se oyen comentarios jocosos y risas, para pasar, a continuación, a un silencio acompañado de los zumbidos y los clic de las cámaras. Si se oyen comentarios durante estos momentos de éxtasis fotográfico, es para indicar a alguien que se mueva, que se ponga aquí o allá o para pedir que saquen tal foto. Estos momentos siempre vienen acompañados de más risas.
A veces estas paradas se hacen eternas. Más que una excursión, parece un safari fotográfico (jejeje).
Yo me divierto viendo cómo se concentran, juegan con los botoncitos de sus cámaras y adoptan posturas inverosímiles para conseguir el mejor ángulo. Rafa es el que mejor se lo pasa, buscando buenas tomas y juegos con las luces. Para algo es el que más sabe de fotografía. Estoy deseando ver el resultado del reportaje que habrá hecho. Se le veía disfrutar con la cámara.

Alrededor de la cota 1.200 m empiezan a aparecer las primeras manchas de nieve. Están bajo los árboles y el matorral, siempre hacia el lado norte. Cerca de los 1.300 el suelo todavía está cubierto de nieve en las umbrías. En las solanas, en los ventisqueros. La imagen es preciosa y me llena de alegría. Voy haciendo el tonto y dando saltitos por todos lados, contento de lo que veo. Parezco un perrillo de caza, yendo y viniendo. Es un espectáculo precioso.
Mientras empezamos a ver los ventisqueros y pozos de nieve del entorno de la Bellida y mis compañeros disparan sus cámaras, me subo al vértice geodésico, separándome del grupo. Un rato de soledad entre la nieve. La visibilidad no es muy buena, pero suficiente para ver manchas blancas en las cumbres circundantes. El sol brilla y no hace aire. El día es perfecto. Me he traído las zapatillas de correr, para tener descansados los pies todo el día, y aprovecho para pisar la nieve, que me cubre los tobillos, mojándome los pies.
Cuando llegamos al Ventisquero de Los Frailes, ya cerca de Canales, Juan Antonio nos recuerda que son las 14:00 y que tienen que volver, que habían quedado a comer en Alcublas a las 15:00. Mira a Vicent mientras lo comenta. Nos miramos los tres. Me encojo de hombros: "yo estoy de paseo y vosotros de safari fotográfico. Para hacer 6 kilómetros hemos tardado casi 3 horas. No me pidáis explicaciones (jajaja)".
Me ofrezco para bajar a por el coche a Sacañet. Puedo ir más rápido que el resto y además, vengo preparado: aprovecharé las zapatillas. Vicent me da las llaves y se queda con mi chaqueta.

Me bajo a Sacañet corriendo. Al principio, subiendo la Bellida, me entra algo de agobio. Estoy subiendo a demasiada velocidad. Rápidamente me acuerdo de Paco Zen cuando me dijo "sube con pasos cortos y empieza despacio" y así lo hago. Poco a poco voy cogiendo ritmo, y me lanzo a la carrera a todo lo que puedo bajar. Hay algún tramo de rocas, pero el resto es una senda de tierra y camino, muy cómodos de correr. En menos de 30 minutos (¿24?) estoy abriendo el coche. ¡¡He bajado a menos de 5 min/km!!. Podía haber ido incluso más rápido, pero me daba miedo dar un traspié. Y lo mejor: no estoy ni cansado. ¡¡Ni me lo creo!! (jajaja).
Al final, he conseguido sudar un poco.
Menos mal que quería descansar este sábado (jajaja).
Un día magnífico.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Ascensión al Alto de la Bellida (1.336 m)

Hoy hemos tenido un bonito día de montaña en Alcublas.
El Centro Excursionista de Chelva contactó con los amigos de Peña Ramiro de Alcublas que propusieron realizar una excursión por el término de Alcublas, visitando los lugares más destacados del término, como son: los Molinos, el refugio antiaéreo de la antigua pista de aviación republicana, la Balsa Silvestre, el Prao, la masía de Las Dueñas, etc.
Hoy era el día señalado y para allá nos hemos ido.

El grupo que nos hemos juntado hoy ha sido bastante nutrido, llegando a un total de 24 personas, incluyendo 4 representantes locales y 7 niños. No está nada mal. Conocía a casi todos, salvo tres locales. No voy a enumerarlos, que no hace falta.
Habíamos quedado a las 9:30 en la plaza de la iglesia, en Alcublas. Entre unas cosas y otras, he conseguido llegar a las 9:55. Al menos, estaba dentro de lo esperado, ya que a las 10:00 se empezaba a almorzar. La gente en general ha sido puntual, pero con los que yo subía de Valencia, todavía no entienden que para salir a la montaña hay que madrugar y que por mucho que uno trasnoche el día anterior o se acueste pasadas las 3:00, luego hay que saber cumplir y levantarse temprano. Esto es todavía más importante cuando se queda con más gente.
Odio llegar tarde y más cuando encima no es culpa mía (grrrr).
Pero bueno, tampoco tiene mayor importancia, que la primera faena del día era almorzar en el Bar Musical, justo al lado de la iglesia. Almuerzo generoso a base de embutido, cerveza fresca a gogó y surtido de tortillas al centro de la mesa. Ha sido una buena forma de empezar el día y además, ha permitido que apareciera el resto de la gente en el pueblo, que hay quien se ha retrasado todavía más sobre la hora prevista. Y mira que insistí que el tope eran las 10:00. ¡Qué poca formalidad!.

A eso de las 11:00 hemos salido en dirección al refugio antiaéreo del antiguo aeródromo republicano que hay junto a la carretera de Alcublas-Altura, después de pasar el desvío a Sacañet. Sigo pensando que es algo tarde para salir al monte, pero bueno. Es lo que hay.
La visita me deja un poco decepcionado. Reconozco que es positivo que lo hayan limpiado, quitando el abundante escombro y basura que tenía dentro, lo hayan dotado de un sistema de luz para el que hay que llevar un generador externo y lo hayan cerrado con una puerta metálica en cada extremo. Además, han rematado el exterior con bancos y una base de zahorra. Pero para mi gusto, siempre algo distraído de la tónica general, ha perdido el sabor rancio de abandono que tenía antes, aunque es cierto que ahora está más "visitable". Más accesible. Más decente. Más "popular".
Antes, hace menos de un año, era un peligro entrar, ya que los escalones de bajada estaban llenos de piedras y ramas de almendro. Puro escombro. Y había que entrar con linterna. Yo creo que nunca terminé de bajar del todo. Daba algo de miedo.
Comentamos un poco su papel en la Guerra Civil, las instalaciones existentes, los restos que se ven, por dónde salían los aviones y qué planes hay de recuperación de la zona, así como la corta historia del aeródromo. Muy interesante.

En este punto, Vicent, Vicentet, Maria, Marzo, Pilar y yo, hemos decidido separarnos del resto del grupo, que se dirigirán a los Molinos para visitarlos por dentro. Tenían ganas de venirse conmigo a caminar por la sierra, como propuse. La visita que nos han organizado los alcublanos tiene buena pinta, pero nos apetece hacer algo de senderismo, que el día empieza a despejar, no hace viento y la temperatura es fresca. Así sudamos un poco.
Decidimos, como decía, abandonar al resto del grupo y nos subimos con el coche de Vicent por al carretera de Sacañet hasta el camino del Barranco Lucía, dejando el coche cerca de la Cueva Sabuquera (995 m), para subir al Alto de la Bellida a pie.
La ruta no está señalizada más que a tramos, pero es muy maja, ya que aprovecha parte del PRV-105 y luego, a través de una vía pecuaria, acondicionada como cortafuegos, entre carrascales y pinos, sube de forma constante hasta unos corrales, pasada la Loma Rasa, empalmando con el sendero GR-10, que viene de Sacañet. Una vez en el Alto de la Bellida (1.336 m), la senda baja en dirección a la aldea de Canales, perdiéndose por la sierra, en dirección a Teruel.
El mayor aliciente de esta ruta son los 13 depósitos de nieve o ventisqueros que hay alrededor del Alto de la Bellida. Son grandes pozos construidos en la montaña, aprovechando el desnivel de la ladera, acondicionados por gruesos muros de mampostería en seco (piedra amontonada, sin mortero ni hormigón), sin techo o bóveda y donde se acumulaba y prensaba la nieve para su comercialización en Valencia y alrededores. De hecho, el camino por el que hemos subido, es el que usaban carros y caballerías para transportar de noche esta nieve hacia la costa. Se dejaron de utilizar hacia finales del siglo XIX. Todavía se ven rodadas de carros en la piedra (carriladas). Creo que son 13 neveros. A algunos les vendría bien una restauración y consolidación de los muros. Un patrimonio etnológico interesantísimo.
La ruta la hemos prolongado de bajada hasta casi la carretera de entrada a Canales. Justo hasta el ventisquero de Los Frailes, que es sin duda el más impresionante. En un lateral pone una fecha en la piedra (1769) y sospecho que pertenecería a la Cartuja de Portacoeli (Serra, Valencia) o a la Cartuja de Valdechristo (Altura, Castellón). En cualquier caso, las paredes del ventisquero son espectaculares. Es la tercera vez que visito este sitio (2005, 2007 y ahora en 2009) y sé que volveré (jejeje).

Hemos vuelto por donde hemos venido. Vicent se ha tenido que quedar a mitad de camino, que los chiquillos no han aguantado el ritmo. Se han vuelto al coche. Me ha sabido mal.
Los chavales autóctonos nos habían advertido que no conseguiríamos subir y bajar en el tiempo en el que tenía yo previsto. Que estábamos tronados y que a las 15:00 no llegábamos a Alcublas para comer ni por asomo. Así que el tema del tiempo y la hora de vuelta se ha convertido en algo personal, para demostrarles que exageraban, y he ido controlando todo el tiempo (mentalmente, claro, que no llevo nunca reloj) (jejeje).
A las 14:25 estábamos de vuelta en el coche. Nos ha costado unas 3 horitas parando a hacer todas las fotos del mundo. Tiempo justo para visitar la Cueva Sabuquera y volver al pueblo.
Nos han salido unos 15 km y +487 m. Sencillita.
Reyes me reclamaba por teléfono a las 14:55, precisamente cuando llegábamos al pueblo. Justo a tiempo.
Con tiempecitos límite a mí ... ¡pero si soy un crack! (jajaja).

Para rematar, suculenta comida en el Bar Musical y excelente compañía. Yo creo que hemos formado un buen grupo y que todo el mundo ha estado a gusto.
Un día completito. Para repetir.