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martes, 8 de mayo de 2012

Caminando por la Serra d'Oropesa

El 6 de mayo, decidimos hacer una ruta sencilla cerca del mar, aprovechando que todavía no hace demasiado calor.
Se propuso una ruta por la Sierra de Oropesa. Sólo la idea ya me picó la curiosidad. ¿Dónde? ¿Oropesa? pero ... ¿hay algo que ver por allí?.
Y la verdad es que me ha sorprendido gratamente. Sin ser una maravilla, la alternancia entre costa, bosquecillos de pinos cerca del mar y un divertido tramo de cresteo, han dado un toque entretenido a una ruta "de relleno".

Hemos empezado a las 13:20 cerca de la Playa de la Conxa, cogiendo el paseo hacia el puerto deportivo de Oropesa. En la misma puerta, sale una senda cuya señalización es incompleta, pero que con el track no resulta difícil de seguir, pues está bastante marcada por corredores, senderistas y ciclistas.
Subimos a un mirador, encima del Bovalar, tras bonito bosque de pinos. Aquí encontramos refugio de una tormenta que ha decidido remojar un poco el ambiente. También es casualidad (jajaja). Son las 14:00.
Se observan marcas color verde fosforito de una carrera por montaña, de organizador sobradamente conocido (jejeje).
El track nos lleva a lo alto de la sierra, siguiendo el Barranco de la Rampuda, más marcas de pintura fluorescente, senda y camino, hacia Sorribes, los Tres Barrancos y el Mas de Chovellus. me sorprendo aquí y allá con los bosquecillos de pinos que cubren la zona. Buena regeneración. Parece mentira, con la de veces que se ha quemado esta sierra (jejeje).
En el mismo alto, disfrutamos de unas bonitas vistas de les Agulles de Santa Àgueda, del Bartolo, del castell de Miravet y del Penyagolosa. Giramos a la derecha, siguiendo un camino por la Vereda de la Mollonà.
Aparte de un vigilante forestal en una polivalente, que pasaba por allí, no encontramos a nadie en todo el día.
Iniciamos la bajada por una senda que discurre por encima de una serie de bonitos cortados calcáreos, siguiendo la margen izquierda del Barranc del Diable. Ojo con el desvío desde el camino, que no está claro, ni señalizado. La senda empieza a ser devorada por la vegetación, así que dentro de unos años es posible que no se pueda circular por aquí. Al fondo, recortando el horizonte, distinguimos perfectamente les Illes Columbretes.
Al llegar al Racó de Peret, el track sigue una cresta entre el barranco y una cantera de piedra caliza. Decidimos seguir la cresta, que resulta divertida, aunque tiene un par de pasos algo expuestos. La piedra tiene buen agarre. Existe alternativa por un camino de tierra, a la izquierda.
Ya en la A-7, decidimos abandonar el track y la vía de servicio, para navegar entre campos perdidos, buscando el paseo marítimo hasta el Morro del Gos, ya en Oropesa. Turismo playero y ruta del colesterol (jejeje).

Nos han salido unos 17 Km y +740 m, que completamos en menos de 5 horas, con algo más de 3 horas y 45 minutos en movimiento.
Ruta sencilla y entretenida, sin grandes complicaciones, sin agua y poco recomendable si hace calor.

Platja de la Conxa - Oropesa

El Bovalar

Senda por el Barranc de Rampuda - Tres Barrancs

El Bartolo, en el centro de la foto. A la izquierda, les Agulles de Santa Àgueda.

Serra d'Oropesa. El mar, siempre presente.

Inicio de la senda del Barranc del Diable. Al fondo, Marina d'Or y el Mediterráneo. Un poco más a la derecha, fuera de la foto, las islas Columbretes.


lunes, 9 de enero de 2012

Gestalgar al Balneario de Chulilla por el PRCV-290 con variante

Fuente El Morenillo
El pasado 4 de diciembre volví a Gestalgar para hacer un sendero sencillo, entretenido y bonito que además, queda cerca de casa. Creo que es la tercera vez que lo hago (o más ... jejeje).Se trata del PR-CV 290 que sale de Gestalgar y sube río arriba al Balneario de Chulilla, siguiendo el río Turia por un tramo encañonado, no apto para vehículos. En algunas zonas la vista de los grandes cortados y las peñas que caen a plomo sobre el cauce resultan impresionantes. Vale la pena.

Como el sendero es circular, empezamos en Gestalgar y subimos río Turia arriba, por su margen derecha, buscando la fuente del Morenillo. Sigue una ligera subida y una senda cómoda hasta el límite de término con Sot de Chera, donde se alcanza una finca agrícola de gran tamaño (Hoya de Cherales).
La ruta baja por la parte más al este, rodeando la finca y llega hasta un camino, donde baja al río Sot.
En una de las curvas, ya casi a nivel del río, se puede observar un antiguo aparcamiento de coches que el parque natural parece haber cerrado y, si observamos, aparece una discreta senda a la izquierda. Si la seguimos, llegaremos a una poza en el río, junto a un bonito nacimiento de agua que forma unas pequeñas cascadas sobre toba calcárea. Es el paraje de "las Toscas". El día que estuve allí el acceso estaba complicado y las cañas lo habían invadido todo. Espero que sea una cosa temporal y que lo vuelvan a acondicionar para poder visitarlo.
Las Toscas de Cherales
Retomamos el sendero, que cruza el río Sot e inicia un ascenso por un camino de tierra hacia Fuencaliente y la carretera, buscando el término de Chulilla. En es punto, recomiendo desviarnos a la izquierda, bajando nuevamente hacia el río Sot. Encontraremos un antiguo canal, actualmente abandonado, por el que se puede caminar, alternando los márgenes y su interior. Esta ruta es más amena y agradable que el camino.
El canal sale a las ruinas de un edificio antiguo. Atravesando el claro, entraremos otra vez en el pinar y pronto encontraremos la entrada al Balneario de Chulilla.
Relax y cervezas en la piscina del balneario.

Al ponernos en marcha, cruzamos el Turia por unas compuertas antiguas, hasta la piscifactoría abandonada que hay en el otro lado del río. Si tenéis mucho vértigo, es mejor pasar al otro lado subiendo un poco más el río, hasta el puente de la carretera y siguiendo un camino de tierra que encontraréis al otro lado (añadir 1 Km., más o menos).
Balneario de Chulilla
Ahora coincidiremos con un camino ancho que discurre por dentro de otro canal, que abastecía a la antigua fábrica del Corindón, que encontraremos más adelante. La fábrica está en avanzado estado de ruina y el forjado de madera se ha deteriorado tanto, que amenaza derrumbarse de un momento a otro. Cuidado si se os ocurre entrar dentro. Me encanta este sitio. Yo he estado aquí muchas veces (unas 12 en 15 años) y cada día se encuentra peor.
 En este punto empieza el sendero por el cañón del Turia, que nos devolverá a Gestalgar. Es la parte más bonita y espectacular del itinerario. Por este motivo lo hemos hecho en el sentido indicado. Aunque el tramo está encañonado, en algunos puntos hay que estar muy atento a las señales del sendero y es conveniente llevar un GPS.
Como los materiales geológicos que forman las paredes del cañón no están muy consolidados, en algunos pasos hay instaladas unas cadenas para ayudarnos.
El cañón se abre cuando nos acercamos a la Peña María, donde encontraremos una antigua presa en ruinas (en el cartel informativo dice que se hundió el mismo día que se acabó de construir), una zona de camping, varias vías de escalada y un puentecillo para cruzar a la fuente de Peña María, desde la que podemos volver atrás, o coger una senda a nuestra izquierda para volver a la fuente del Morenillo (muy buena opción, por bonita).
Fin de recorrido en Gestalgar.
Panorámica del Cañón del Turia

Nos salieron 18,75 Km y +900 m (el GPS se volvió loco en el cañón y dice que más de 1500 ... ni en broma (jajaja)), para los que empleamos 4 horas y 20 minutos en movimiento.
El track en Wikiloc, donde siempre, y algunas fotos a continuación.



Antiguo canal - detalle de los túneles

Antigua piscifactoría de Corindón

Ruinas de la fábrica del Corindón

Ruinas de la fábrica del Corindón

Detalle de cadena en cañón del Turia

Vista del cañón del Turia

Presa en ruinas junto a la Peña María

La Peña María

Acceso a la fuente de la Peña María

sábado, 5 de noviembre de 2011

Caminando por las Sierras de Luesia y Biel

Uncastillo desde la iglesia de San Lorenzo, al noroeste del pueblo.
Entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre, y durante unos días de vacaciones, aproveché para volver a la comarca de Cinco Villas, ese maravilloso rincón de nuestra geografía, tan desconocido por la mayoría y tan lleno de tesoros naturales y culturales.
La verdad es que es una zona por la que he hecho poca montaña, pero en la que pasé bastantes veranos en mi tierna juventud. Así que conozco la mayoría de los pueblos de la zona, muchos rincones de sus sierras y los mejores sitios para ir a pescar (jejeje).
Creo que la penúltima vez que subí a Uncastillo fue en verano de 1987, un día de paso hacia Pirineos en 1997, creo recordar, y luego volví unos días en octubre de 2006. En esta última visita, me fuí satisfecho de ver que gran parte de las casas seguían en pie, que se había reconstruido mucho y bien, que los solares estaban en su mayoría despejados, que los palacios y monumentos tenían carteles con información y que incluso existía una oficina de información turística con visitas programadas. Cuántos cambios.
Me gusta volver de cuando en cuando a los sitios que conozco, para ver que todo sigue vivo, que los pueblos, y en especial mi añorado Uncastillo, siguen ahí, evolucionando lentamente, aunque en este caso, ya no quede familia ni amigos con los que reencontrarse. Quizá ni los reconocería. Los años no pasan en balde.

Así que estos días he aprovechado para volver a visitar Uncastillo y recorrer sus calles y rincones. Aunque no todos los que me hubiera gustado. La memoria siempre es algo traicionera y crea sus propias versiones de las cosas, cambiándolas y haciendo que parezcan distintas.
Parecía el abuelo Cebolleta: en cada esquina o callejuela recordaba alguna anécdota o me venía alguna imagen, muchas de ellas felices o casi, pero siempre entrañables. Reconozco que a veces me pongo pesado con "mis cositas" (jejeje).
Durante estos días me dió tiempo a ver otra vez Sos del Rey Católico, volver a visitar Luesia y disfrutar de un corto, pero intenso, paseo por la sierra de Luesia y Biel y admirar las Peñas de Santo Domingo en la distancia.

Así pues, el pasado 1 de noviembre salimos del Pozo Pígalo, una bonita zona de acampada transformada hace poco en camping, a orillas del río Arba de Luesia y a unos 8 Km de Luesia por una pista forestal que se interna en la sierra.
Con la idea de subir a la parte más alta de la característica Sierra de Santo Domingo (1.524 m y magnífico balcón del Pirineo), busqué la casa forestal de Sibirana, desde la que salimos siguiendo el GR-1 hacia el noreste y las marcas de un sendero local. No llevaba planos, ni track en el GPS, pero se suponía que en seguida encontraría el PR-Z-114 que me llevaría a la ermita.
Vista panorámica del Puy Moné (1.302 m) desde el Corral de las Casas
Y me equivoqué. Mi "sexto sentido" para la improvisación esta vez me abandonó. Vagué sin saber bien por dónde estaba, intentando inventar una ruta, decidiendo entre señales confusas y senderos mal definidos. Sin planos la cosa se hacía complicada.
El caos en la zona además es bastante importante: tenemos señales del GR-1, de un sendero local, de un sendero con marcas blancas y azules (¿eing?) y por último, el PR que buscaba. Las marcas se mezclan, se contradicen, se alternan, aparecen y desaparecen sin orden. Sólo las del GR parecen estar bien pintadas. Para colmo, se pueden encontrar algunos carteles indicadores, que resultan algo liosos y no hay ningún panel informativo. Ni en Pígalo, ni en los pueblos.
De todas formas, salió un bonito recorrido, que el otoño se encarga de pintar de colores la sierra y dibuja un paisaje siempre espectacular, pero no llegamos a coronar ni el Puy Moné (1.302 m), ni Santo Domingo (1.524 m). Ambos son dos buenos miradores de los Pirineos aragoneses y eran nuestros objetivos principal y secundario, pero tampoco hubiéramos podido aprovechar para disfrutar del paisaje, pues estaba el cielo nublado y la cordillera cubierta de espesas nubes de lluvia. Una lástima.

Como remate final, visita a las Torres de Sibirana antes de volver a Uncastillo, mientras la luz del día desaparece tras las montañas. Apacible y gratificante final. La aproximación se hace por pista y en coche, aunque se puede pasear.


Han salido 17,8 Km y +917 m, que completamos en casi 5 horas, de las que 4 fueron en movimiento.

El pico de Santo Domingo lo volveré a intentar en un futuro, quizá en invernal, con uno de esos maravillosos días en los que la atmósfera está tranquila y nos ofrece un día despejado y limpio, y esta vez subiré desde Longás, que parece más lógico que desde Luesia (jejeje).
Así que ... ¡¡volveré!! (jajaja)
Os pongo algunas fotos y el track.

Almuerzo contundente: media cabecica de cordero al horno

Pozo Pígalo - río Arba de Luesia

Pozo Pígalo - río Arba de Luesia

Subiendo por el barranco de las Casas. Robles, hayas, arces, pinos y boj.

Subiendo por el barranco de las Casas. Robles, hayas, arces, pinos y boj.

Vista panorámica de la Sierra de Santo Domingo desde el sur.

Torres de Sibirana (Uncastillo)




martes, 12 de julio de 2011

Estels del Sud en 2 días y medio

Estels del Sud en dos días y medio.
Bueno, esa era la idea inicial: concentrar las 5 etapas en que se divide esta ruta circular al macizo de Els Ports, a caballo entre Tarragona, Teruel y Castellón, en 3 días, contabilizándolo como "dos y medio" (jajaja).
La idea viene de lejos. Es una de tantas rutas que tenía pendiente y me pareció que había llegado el momento cuando ví el comentario en el blog del club CxM.
Así que, con un "¿por qué no?", allí nos fuimos Pilar y Mario. Casi un "pensat i fet".

Sábado 18 de junio. Refugi Caro a Beseit. 38,5 Km y + 2.000 m.
Salida a las 9:51 del refugi del Caro, siguiendo el GR-7 hacia el sur. Coll dels Pallers. Font de la Llagosta. Coll de l'Assuca. Casetes Velles. Refugi del Mas del Frare (bonito refugio abierto con leña, limpio y en buen estado). Caballos. Font del Faig. Barranc de Carlús. Refugi Font Ferrera.
Cresteo constante, fácil y cómodo por senda bien marcada. El calor no aprieta demasiado y el tiempo acompaña. Llegamos frescos y con ganas de más.
Breve descanso en el refugio, cerveza y picoteo.
Durante el descanso pregunto a un par de usuarios y al guarda del refugio sobre la etapa que resta hasta Beseit. Un par de alicantinos acaban de llegar de allí y nos miran extrañados cuando les decimos que doblamos etapas y que llevamos un total de 9,5 litros de agua para los dos (sí, soy raro, lo sé ...).
Nos comentan que el Parrissal (o Parrizal) tiene dos posibilidades: una vía ferrata o una poza, cruzando a nado el río Matarranya. El guarda del refugio (personaje peculiar) se jacta que en el punto de badeo hay una poza que "tú que eres alto, debe cubrirte por el pecho" y que la vía ferrata hay algún apoyo "blandito", para que sirvan ambos de "filtros" y así la gente no sube río arriba.
Lo de los apoyos "blanditos", lo ratifican los alicantinos con amargas quejas. Parece que se vieron apurados en algún momento. El guarda se defiende diciendo que "no le da la gana" reparar la vía ferrata, ni poner el "puto cable de vida" y que la equipó él (me suena a "el gato es mío ..."). Asisto a la discusión atónito.
Con este aliciente salimos a eso de 16:18, siguiendo el GR-8 desde el mismo refugio de Font Ferrera. Barranc dels Lladres. Encuentro con gente de la UJI (el mundo es extremadamente pequeño). Casa Forestal del Rei en un emplazamiento idílico. Creo que me acabo de enamorar (jejeje). Orquídeas y restos de quemas prescritas.
Pasada la casa, seguimos por una pista forestal. Al cabo de un rato, me doy cuenta del error: nada más salir de la casa forestal (menos de 500 m), hay un gran navajo de obra, que forma un remanso en la rambla. En este punto, hay que seguir por la izquierda, entrando en el barranco (ojo con las marcas). Toca desandar lo andado (kilómetro y pico largo). Bonito sendero por el Barranco y Teix de la Coscollosa (árbol monumental). Vistas impresionantes de la cabecera del Matarranya, entre bosques interminables de pinos, riscos y peñas.

La odisea de les Gúbies del Parrissal, la ferrata y el Matarranya (18 junio tarde)
El Matarranya se va dejando bajar hasta que llegamos al punto que nos comentó el guarda del refugio de la Font Ferrera. Son las 20:00.
En un primer momento, me meto en la poza para comprobar la profundidad, verificando que el agua está helada (no más de 8ºC) y que tiene más de 2,5 metros de profundidad. Hay que nadar y eso obliga a desmontar las mochilas, pasándolas por partes.
Así que descartamos esta opción, me vuelvo a vestir y nos acercamos a la famosa vía ferrata.
La primera impresión no es mala y se sube con facilidad. Sólo hay que estar pendiente de los apoyos, que además son dobles, facilitando la ascensión. En un primer rellano y tras una trepadita, perdemos la senda hasta que subo la vista y la encuentro colgada de una arista, a mi izquierda, peña arriba. No hay cable de vida, ni llevamos arnés, mi mochila pesa más de 13 Kg y si la bajada es igual de empinada que la subida ... son más de 25 metros de caída vertical (glups).
No parece una buena opción subir por aquí. La seguridad es lo primero y no llevo ni un arnés con un cabo para asegurarme. Aunque he superado mucho (pero que mucho) mi miedo a las alturas, me da mal rollo.
Nos volvemos, pues, a la poza. Nuevamente hay que desvestirse y cruzar a nado.
Con ayuda de tres bolsas de basura, vamos pasando la mochila por trozos. La noche se echa encima y el aire es igual de frío o más que el agua. Pronto empiezo a tiritar sin control y tengo claros síntomas de hipotermia.
La siguiente poza se pasa vadeándola, pero esta vez me llega el agua por el cuello y hago pie. Ahora sí resulta más sencillo pasar, aunque sea dentro del agua, porque la mochila pasa de una pieza y alzando los brazos.
Pronto se hace de noche en mitad del Parrissal y nos queda mucho trozo de caminar. La operación completa y vadeo de las 3 ó 4 pozas nos ha supuesto casi 90 minutos, justo cuando oscurece.
Con el frontal no se ve más allá de 10 metros y estamos rodeados por un caos de bloques de piedra que no permiten ver por dónde va el camino, aunque queda claro que hay que bajar el río, que va encañonado. Esto será como un descenso de barrancos, pero en nocturno (jajaja).
En el fondo, me hace poca o ninguna gracia. Pilar propone pasar la noche en un pequeño abrigo, junto al barranco. Yo rechazo la opción porque pasaríamos frío de madrugada y sólo llevamos el saco sábana y una manta térmica. Hay que pensar y actuar con rapidez.
Ante una situación como esta, suelo crecerme, organizando a todo el mundo, tomando decisiones rápidas y mostrando seguridad. Mucha cabeza fría. No sé por qué reacciono siempre así. Si no, nos hubiéramos esperado durmiendo en el río, que además, parecía lo más prudente.
No sé lo que hice ni cómo lo hice. Sólo sé que, sin visibilidad, saltando, trepando y destrepando piedras, haciendo y deshaciendo el camino varias veces, yendo y volviendo, al final conseguimos salir de aquella pesadilla. Pura intuición de orientador. No es bonito ni agradable bajar un barranco por la noche, sin referencias, sin marcas y sin senda, ayudados por la poca luz de un frontal. Y además, es MUY peligroso. Me lo pasé francamente mal.
Llegamos al pueblo de Beseit a las 01:45 (más o menos), después de encontrarnos de frente con una cabra montés por el camino asfaltado que va del Matarranya al pueblo.
Me dió un susto de muerte: los dos caminando con el frontal, cansados y en silencio, cuando de pronto, aparece un ser con grandes cuernos a menos de 5 metros de nosotros. Dimos un salto de miedo y el pobre bicho se asustó casi más que nosotros (jajaja). Parecía una película de terror (jajaja).
En Beseit, siguiendo los murmullos de la noche y haciendo uso de la intuición, acabamos en la plaza, junto al ayuntamiento. Tenemos suerte: hay un bar abierto con una pequeña terraza. El camarero, rumano para más datos, se sorprende al vernos y nos indica las fondas o sitios donde poder dormir. Tras darnos una vuelta, comprobamos que está todo cerrado o completo (carrera de superbikes en Alcañiz este fin de semana ... grrrr ... menuda casualidad (jajaja)).
El camarero se apiada de nosotros y, tras ponernos algo de cenar, que nos sabe a gloria, nos acompaña al garaje de su casa, donde nos deja pasar la noche en su coche (un Audi A6).
Todavía no me creo la suerte que tuvimos. Encima, se disculpa varias veces por no poder ofrecernos sitio en casa y no me acepta ni propina, ni nada por el detalle. Creo que es una de las anécdotas más curiosas de este año y uno de los sitios para dormir que más he disfrutado, porque no teníamos mejor opción. Para que luego generalicen con la gente que viene a trabajar de fuera. ¡Gracias, mil gracias!.

Domingo 19 de junio. Beseit a Arnes. 25 Km y +1.500 m.
Este día teníamos pensado empalmar dos etapas hasta Paüls, pero decidimos tomarlo "de descanso", limitándonos a llegar a Arnes.
Tras almuerzo en el bar de nuestro amigo rumano (la mujer creo que no sabe nada de "lo nuestro", jajajaja), nos ponemos en marcha.
Salimos del pueblo a las 11:18, siguiendo un sendero que nos lleva por la carretera a Arnes (ERROR!!). Nos toca corregir ruta, cruzando campos hasta volver a empalmar con el camino correcto.
Cruzamos el rio Ulldemó en el bonito paraje de La Pesquera, con preciosas pozas (tolls en català) donde bañarse. Muy bonito. Fuerte ascensión al Penyagalera. Buenas vistas, distinguiendo Horta de Sant Joan (y su tristemente famoso incendio forestal), Arnes y la parte occidental de Els Ports. Una pareja de barranquistas despistados nos preguntan por el barranco del mismo nombre, del que no encuentran la aproximación. Pobrets. No podemos ayudarles. Bajada. Magníficos paisajes alrededor del riu Algars y del riu de les Valls. Mases abandonados, bosques, riscos desnudos y cabras monteses.
Llegamos a Arnes pasadas las 19:30. Busco una casa rural que ya conozco (La Premsa) y casualmente me encuentro con la propietaria (Mª Jesus) por la calle. Sigue tan simpática como la recordaba (jejeje). Cena en la terraza del Casal Municipal, local muy recomendable, desde el que se disfrutan de estupendas vistas de Els Ports y donde se come francamente bien (bueno, bonito y barato).

Lunes 20 de junio. Arnes a Refugi del Caro. 45,5 Km y +3.400 m.
Salimos de Arnes a las 06:48. Es algo tarde para mi gusto, pero estábamos agotados. Atravesamos els Estrets d'Arnes, donde en un recodo, nos topamos a menos de 15 metros con un par de cabras montesas. A lo largo del día llegaremos a ver unas 18 en total. Bonitas pozas de aguas transparentes, que nos invitan a bañarnos. Dejamos el camí de La Franqueta hacia el Mas de Lliberós. Coll de Blanco. Roques de Benet (característica imagen de Els Ports, conjunto rocoso, de paredes verticales, como una gran fortaleza de roca rojiza). Barranc d'en Piquer y Estrets de Boter, que hay que evitar si llevan agua por una ruta alternativa. Mas de Fandos. Mas de Lloà. Fósiles. Coll de la Gilaberta. El paisaje es magnífico: parece el Prepirineo de verde y arbolado que está. Pedrera complicada en la bajada y empalme con GR-7 hasta Paüls.
Comida en un bar (otra rumana) en la parte baja del pueblo.

A las 15:30 iniciamos la quinta y última etapa, saliendo como podemos hacia el área recreativa de Sant Roc, siguiendo el GR-7. Señalización confusa. Ataque y persecución de moscas negras, con consecuencias catastróficas en Pilar (los picotazos le producen una fuerte reacción alérgica y se le ponen las piernas hinchadas y con marcas, como de tatuaje de la etnia maorí) (puf, qué mal!).
En el último Mas antes del Coll del Camp, donde acaba la pista, encontramos un bonito campo de cerezas (Paüls es famosa por sus cerezas) y a un agricultor con ganas de tomarnos el pelo, que casi consigue engañarme, queriendo enviarme por otro sitio. Al final, nos llegamos a hacer amigos (jajaja).
Els Pujols. Coll dels Ginjolers. Coll de l'Enrajolada. Pico de l'Espina (1.180 m). Rases del Marraco, con sus interminables pastizales de montaña. Multitud de restos de una carrera por montaña (hay gente que es guarra, además de deportista) (jejeje). Nubes que amenazan tormenta. Buenas sensaciones y rincón muy bonito en el Refugi de Les Clotes, que es abierto y sin guarda. Volveré. Coll de Carabasses. Prats de les Foies, donde encontramos toros bravos, a los que espanto con mis habilidades pecuarias, ampliamente demostradas en otras ocasiones (jajaja). Más cabras monteses. Se nos hace de noche.
Llegada al Refugi del Caro a las 23:00. Parece imposible, pero lo hemos conseguido.

Al llegar al coche, Pilar está agotada, pero yo casi que tengo ganas de salir corriendo. Me molesta mucho el peso de la mochila y llevo quemaduras en los hombros del peso, pero estoy muy completo y con ganas de más, de trotar, de saltar, de salir corriendo un poco, después de más de 18 horas desde que salimos (más de 45 Km y algo menos de 12 horas en movimiento). ¿Alegría? ¿regocijo? ... ¡yó que sé!. Soy de lo que no hay (jajaja).

Algunas indicaciones y comentarios
No puedo ofreceros más track que los del segundo y tercer día, porque el primero no se terminó de guardar como debía.
Ojo con los tracks que ofrece la página oficial de Estels del Sud, que está en el sistema de referencia geodésico ED50, huso 31N, mientras que en el resto de la península utilizamos el huso 30N. Gracias a este pequeño detalle, tuve problemas con el GPS (que trabaja en WGS84), ya que en demasiadas ocasiones no me resultó sencillo saber si estábamos en la ruta correcta o no. Existe una diferencia de algunos metros (a veces de más de 200 metros) entre un sistema y el otro. Menos mal que para eso se inventaron los mapas y que uno sabe leerlos ... ayynnsss ... (jajaja).
Ojo con las marcas "oficiales" del sendero, consistentes en una estrella azul. A veces es simplemente imposible encontrarlas durante el recorrido. Otras veces la inercia nos lleva a seguir las marcas de GR o PR que vamos encontrando. Pero cuidado, que no siempre coinciden con el recorrido de Estels del Sud. Por tanto, resulta un recorrido muy perdedor y poco definido en demasiadas ocasiones.
Como ya habréis leído, cargamos un total de 9,5 litros de agua para dos personas. Resultó un poco exagerado y excesivamente prudente, pero atención: no hay agua potable, salvo sitios muy concretos y al principio y final de las etapas, y hay que pensar que a mediodía en junio hace bastante calor. Quizá con menos nos habríamos apañado, pero llegamos a consumirla toda en los días que doblamos, no teniendo dónde reponer en todo el recorrido. No me arrepiento de haber llevado tanto líquido.

Por lo demás, el recorrido es para repetirlo. Muy variado y precioso de principio a fin.
Muy recomendable. ¡Volveré!

lunes, 4 de julio de 2011

Barranco de la Cueva del Cabrito y Estrechos del Balcés

Seguimos barranqueando desde que se acabó la temporada de orientación. Y cada vez me gusta más.
Este fin de semana pasado me he escapado a la Sierra de Guara. Ya tocaba.
He quedado con la gente del Espeleoclub de Vila-real, con los que empiezo a coincidir bastante (jejeje).
Marzo, Vicky, Paco, Pasqui y Carmentxu se fueron hace unos días y les ha dado tiempo a hacer varios barrancos, entre ellos el Mascún completo, que se me quiere resistir. Esta vez no lo haré (snif). Al final, lo reservaré para hacerlo con Cèsar (jajaja).
La base de operaciones la han instalado en un bungalow en el camping El Puente, en Rodellar (Huesca).
El viernes por la tarde salimos Salva, Pilar y Mario para incorporarnos al grupo.

Con la idea de entrar en la sierra con el depósito lleno de combustible, llegando a Abiego, decidí acercarme a Alquézar, donde sé que había una gasolinera. Lo que no sabía es que cerraban a las 19:30, por lo que tocó volverse a Barbastro para repostar. Encontramos una, pero acababan de cerrar (¿también?). Así que, buscando, a la tercera llegó la vencida en un surtidor automático en un centro comercial cerca del hospital. Eran las 22:45 y a esas horas está todo cerrado por aquí (puf).
Con el depósito ya lleno, volvemos otra vez a Abiego.
La tontería del combutible, por mi mala previsión, han supuesto 65 Km de recorrido extra y más de una hora de carretera (jajaja).
Llegamos al camping rendidos. Casi no tengo hambre y me muero de sueño. Me duermo en el sofá mientras se discute cuál será el barranco del sábado.

El sábado 2 de julio salimos a hacer el barranco de la Cueva del Cabrito, que combinaremos con los Estrechos del río Balcés.
Necesita combinar dos coches. El primero en la cabecera, junto a la carretera entre Bierge y Rodellar y bajo una carrasca de gran porte. El segundo, en un rellano, junto al puente que cruza el río Balcés, antes de llegar a Alberuela de la Liena desde Bierge.
Es un barranco seco sobre conglomerados, que tiene algunas pozas con agua, estancada de hace unos días y alguna zona con más agua hacia el tramo final.
Tiene muchos estrechos sinuosos, por los que para progresar hay que arrastrar la saca y pasar de perfil. La gente voluminosa puede tener problemas, ya que es fácil atascarse, pero a mí me resulta muy divertido (jejeje).
En algún tramo, los estrechos son tan profundos, que han excavado auténticas cavidades, con salas que parecen cuevas de lo oscuras y frescas que resultan. Es muy espectacular y realmente bonito.
Desembocamos, tras un paso en oposición algo delicado, en el río Balcés. Almorzamos y empezamos a descenderlo.

El río no tiene ninguna dificultad. Estamos debajo de los famosos Oscuros del Balcés y no hay rápeles, ni caos, ni destrepes. Tampoco tiene rápidos. Son los Estrechos del Balcés. Mucha badina que hay que pasar a nado, bastante agua y estrechos interesantes sobre conglomerados y caliza, sin posibilidad de escape. Este segundo tramo es muy bonito también, aunque a alguno de mis compis, se le hizo algo largo y tedioso. A mí me encantó (jejeje).
A mitad de camino encontramos, además de varios ratones ahogados, varias arañas descomunales y tres culebrillas de agua, un corzo muerto, que desprendía un fuerte olor a podrido. Menos mal que nos dimos cuenta, pues parecía una hermosa roca sobre la que apoyarse y así estuvo a punto de hacerlo una compañera despistada (jajaja).

El domingo 3 de julio a las 6:00 descarga una fuerte tormenta sobre el camping. Teníamos previsto levantarnos a las 7:00, para meternos en otro barranco, pero la gente decide dejar el tema del barranquismo por hoy. A mí me parece que hasta la tarde no lloverá y que es muy poco lo que ha llovido, pero parece que no hay ganas de más y no puedo irme solo (¡maldición!).
Con pesar, recogemos las cosas. Esto me sabe a poco (snif).
Emprendemos con pereza la vuelta a casa a eso de las 12:30.
Visita a la monumental población de Alquézar, en la que no podemos visitar por dentro la colegiata. Hemos llegado tarde.
Volviendo para casa, paramos en el magnífico Reial Monasteri de Santa Maria de Poblet, que por 15 minutos no podemos visitar por dentro (uyssss ... por pocooo ... again ... jajaja). Lástima.
Y ... sorpresa: allí coincidimos con Jordi Pujol, al que las awelicas de una excursión asaltan para hacerse una foto, como harían con cualquier otra curiosidad turística local más (uyys ... què macu ... dos petons, bonic!). Alguna no tiene claro quién es (... i qui és? el Mas?) (jajaja). Nos reímos con ganas y me sorprende la actitud paciente y estoica de este señor, dejándose querer y fotografiar (jajaja).
Otra parada en Montblanc (Tarragona). Bonito pueblo amurallado con un interesante casco antiguo. Aquí coincidimos con el 38ª Aplec de la Sardana de Montblanc. Qué casualidad. Fiesta y baile en la Plaça Major, llena de gente. Música, gran ambiente y gente danzando alegremente.
No parece fácil este baile, aunque hay quien lo estudia, analizándolo con curiosidad (uno, dos ... mira, es una composición de 10 pasos y vuelta ... ahora cambio ... ¿cómo? ... ¿salto? ... ¿eing?) (jajaja). La cuestión parece que consiste en no moverse "demasiado" de la rajoleta que te toque, aunque no parece tan fácil. ¿Qué?, ¿nos animamos a bailarlo? (jajaja).
Merienda rápida y vermut casero que disfruto con ganas. Al menos, este momento me compensa la ausencia de actividad matinal (jejeje).

Quiero más. Mucho más ... Hay que volver a Guara ... ¡y pronto! (jajaja)

martes, 12 de abril de 2011

Entrene casi mortal entre Pedralba y La Pea

Soy tonto y lo sé. No me hace falta que me lo digáis. Lo sé con completo conocimiento de causa y la que os voy a contar confirma vuestras sospechas (y las mías).

El viernes pasado, 8 de abril, sufríamos unas de las olas de calor más importantes de este año. Una implacable masa de aire caliente sahariano, que disparó las temperaturas unos 10 ºC por encima de la media habitual. Una barbaridad.
Yo tenía mono de salir a hacer algo: 4 días seguidos con bronquitis me incomodaban bastante, así que empecé a preparar "algo" sobre un mapa. Quería hacer una ruta que tenía buena pinta, que había visto a tramos y que sobre el papel parecía una buena idea para entrenar un poco y seguir cogiendo fondo.
No conseguí convencer a Paco Zen, ni a Javi, ni a nadie y me tocó ir solo. Empezaba mal el tema.

Así, con un mapa impreso, muchas ganas y un calor de muerte (unos 32ºC), me planté a las 15:09 en la báscula de Pedralba. Para afirmar más mi tontería, llevaba medio litro de agua y un paquete de rosquilletas en el estómago desde mitad de mañana. Claramente insuficientes, visto lo visto.
La ruta muy bonita desde casi el principio. El río siempre cerca, con buenos paisajes, bastantes árboles y muchas zonas de baño. Lástima que La Pea se quemara hace unos años, aunque va recuperando el color verde, pero ya sin árboles grandes, claro.
Me entretuve buscando caminos y sendas durante todo el recorrido, ya que no terminaban que estar dibujadas en el mapa y tan sólo se adivinaban en las ortofotos. Tuve que andar y desandar muchas veces para buscar un recorrido adecuado.
Los primeros kilómetros los pasé tosiendo y escupiendo mocos de la dichosa bronquitis. A veces parecía que iba a ahogarme. Sigo con la falsa idea del "o me curo o reviento" (jajaja).

Todo iba bien hasta el kilómetro 10, cerca ya del badén inundable que cruza el Turia a la altura de la central eléctrica de La Pea. Es la primera parada seria para coger aire y descansar un poco. Empezaba a encontrarme mal y los mocos del pecho, junto al calor, no ayudaban.
Intenté bajar el ritmo y alternar caminar con correr, pero acabé echando los higadillos por la boca, con una constante necesidad de orinar, aunque no salía nada, con mareos y malestar general. Hacía paradas con frecuencia y todavía recuperaba con rapidez las pulsaciones.
A un par de kilómetros del final, ya no podía trotar y me limitaba a caminar. Notaba que llevaba un par de buenas ampollas en los pies, que iba de un lado a otro lado, dando tumbos, y que me costaba fijar la vista. Llegué a tener miedo.
Al llegar al final, me fuí directo al bar a tomarme medio litro de agua y más de un litro de Coca-cola. Estuve mareado toda la tarde hasta pasadas unas 4 horas (puf ... malament).

Ahora, reflexionando, me doy cuenta que he estado a punto de sufrir un golpe de calor y que llevaba una fuerte hipoglucemia.
Definitivamente: hoy no era un buen día para salir y, para colmo, me ha salido más distancia de la prevista. Yo no quería hacer tanto (jajaja).
Mejor pensar en organizar estas cosas para las 6:00 de la mañana, que casi es de día y hace fresco ... o en invierno (snif).
Me han salido 19,8 Km y unos +480 m de desnivel, que he completado en 2 horas y 45 minutos en movimiento, sin contar descansos. Un desastre. El track aquí.


Uno de mis ídolos, Forrest Gump, decía que "tonto es el que hace tonterías" y que "a veces hacemos cosas que no tienen sentido".
Bueno, pues siguiendo estos dos principios básicos y viendo la enorme tontería que os acabo de contar, me reitero en mi tesis inicial: soy tonto o un completo imprudente.
¡Tened cuidado y no hagáis lo que yo, niños!. Os lo dice Coco.


domingo, 9 de enero de 2011

Caminando por el Penyal d'Ifach y la Cala Llebeig

Hoy domingo , 9 de enero, vuelvo a salir a la montaña, esta vez con mucha calma.
La tendinitis en los pies mejora cada día un poco más y tenía que probar si todo evolucionaba correctamente para poder pensar en la salida de la semana que viene. Estos días de descanso me han venido bien. Parece que finalmente podré irme a Sierra Nevada. ¡Tiembla, Mulhacén! (jajaja).

El Penyal d'Ifach
Por la mañana vuelvo a subir la impresionante mole calcárea del Penyal d'Ifach, en Calpe (Alicante). Esta montaña la visité allá por 2003 y empezaba a ser hora de repetir. Tengo buen recuerdo de aquella excursión.
De cuando en cuando es bueno volver a ver los sitios ya conocidos con anterioridad. Siempre nos sorprende la memoria con recuerdos que no siempre son como pensábamos.
Pero el Penyal no defrauda: siempre permanece magnífico. Ahora, con excesiva población de gaviotas, huele a urea por todos lados. Parece un urinario público. Apesta a orín.
La mañana acompaña con un día muy despejado que poco a poco se ha ido cubriendo de nubes. La visibilidad no era muy buena, con algo de calima.
Para abrir boca, visita a la zona arqueológica del Molí del Morelló y los Baños de la Reina. El mar está tranquilito y apetece pasear haciendo un poco el ganso por la playa y el paseo marítimo.
A eso de las 13:00 iniciamos la subida desde el aula de la naturaleza que hay al pie del peñón. Como ya sabréis, es el parque natural más pequeño de la Comunitat Valenciana.
Tras una primera subida y traspasar el túnel, la senda se complica algo, ya que el firme deja de ser regular y hay que estar pendiente de dónde se pisa. Las piedras resbalan bastante con el rocío matinal. Esto no creo que sea bueno para mis pies (jejeje).
Paramos una y mil veces para sacar fotos a las gaviotas, que están por todos lados. Sus gritos resultan amenazadores. Son muy escandalosas (jejeje).
En el Mirador de los Carabineros descansamos unos 15 minutos al sol. La vista es estupenda y el mar parece infinito.
A continuación, subida a la cima del Penyal (322 m). Esta senda tiene un tramo con cuerdas para apoyarse, aunque realmente no hacen falta.
En la cumbre más fotos y relajación. Se ve toda la costa desde los rascacielos de Benidorm hasta el cabo de San Antonio, Serra Gelada, el Albir, Sierra Bérnia, Puig Campana, el Montgó, etc. Me encanta. Aprovecho para tomar el sol un rato.
A las 15:40 volvemos al aula de la naturaleza.
No han salido ni 5 Km y unos +330 m de desnivel, que hemos completado en 1 hora y poco en movimiento. Resto en tiempos de parada. El track lo tenéis aquí.

Cala Llebeig
Tras comprobar que los pies me respondían y comer alguna cosa en Calpe, nos hemos acercado a Moraira (Teulada, Alicante), para explorar la Cala Llebeig, siguiendo el itinerario del SL-CV 50.
Tras calles y calles por dentro de una gran urbanización, hemos conseguido llegar al inicio de este sendero local. El acceso no es sencillo.
Salimos a las 17:20 por una senda bastante limpia e interesante que sigue el curso del Barranco de la Viuda, bajando hasta la Cala Llebeig.
Es una cala de grandes bolos de piedra y sin arena. Agua transparente y discretas casitas de pescadores. El tiempo parece haberse detenido en este trozo de costa hace muchas décadas. Me recuerda bastante a una cala del norte de Ibiza, aunque no recuerdo el nombre.
El sendero continúa ladera arriba, siguiendo la línea de costa hacia el norte, hasta la Cala Moraig. Tiene buena pinta, pero se está haciendo de noche y hay que volver a casa.
Vuelta al coche, al que llegamos a las 18:22. Unos 40 minutos andando.
Han salido 3,1 Km y unos +150 metros de desnivel.
Otro día completaré lo que queda de sendero hasta la Cala Moraig y aprovecharé para darme un baño y bucear un rato. Me he quedado con ganas de más (jejeje).

martes, 12 de octubre de 2010

Caminando entre Villahermosa y el Riu Carbó

Este fin de semana se han estropeado los planes. No siempre salen como a uno le gustaría. La lluvia y otros meteoros amenazadores vuelven a truncar un viaje organizado para el puente del Pilar, como el año pasado. Casualmente también a Pirineos. Por prudencia. Habrá que volver a dejarlo para más adelante (jajaja).
Menos mal que sigo sabiendo improvisar en estos casos. Es lo que tocaba.

Para variar, me he dedicado a hacer excursiones cortitas por esa provincia vecina que conozco todavía tan poco: Castellón. Son tantas y tantas cosas interesantes las que atesora, que no deja de sorprenderme. Esta vez mis pasos se han dirigido a Villahermosa del Río para subir hasta la cascada del Carbó.

Disponíamos de un apretado horario de tarde, porque la mañana se fundió entre los dedos sin apenas darse cuenta.
Así que, a eso de las 16:30 y tras hermoso bocata en un bareto del pueblo y "cremaet" (especialidad provincial de carajillo quemado), salíamos desde la plaza junto a la iglesia de Villahermosa del Río, en la misma entrada del pueblo, para subir el río Carbó con ayuda de un par de tracks que había encontrado por ahí.
La ruta no tiene ningún problema, es facilita, muy transitada, en la que es difícil perderse. Está señalizada a tramos como GR-7 y en varias ocasiones hay que ir saltando el río de una margen a la otra.
La vegetación ha empezado a disfrazarse de otoño, por lo que unas primeras pinceladas de color anuncian el próximo espectáculo visual. En 15 días esta zona será una exhibición y un festín sensorial, digno de dioses (y diosas) (jejeje).
Visita a los molinos de la Roca y del Carbó, con sesión fotográfica.
Para completar el día, bajo unas nubes que amenazaban una lluvia inminente, merecido baño en la poza que hay al pie de la cascada del Carbó (aquí está el enlace al Youtube, por si no os lo creéis). Agua helada, tan fría que sentía calor al salir, me quemaba la piel (jajaja).
Vuelta al pueblo con las últimas luces del día, a trote cochinero, mientras chispea insistentemente. No da tiempo a coger unos higos para la merienda, que en cualquier momento se podía poner a llover en serio.
Al final han salido 12,58 Km y +862 m de desnivel en 3 horas y 15 minutos, en los que se incluyen unos 50 minutos de paradas para sacar fotos, bañarse, etc. No todo va a ser caminar y caminar. Lo del desnivel no debe estar bien. Me parece demasiado. Serán cosas del GPS (jejeje).
Es una excursión perfecta para ir con niños: cortita, cómoda y rápida. Muy bonita y agradable para una tarde ociosa de invierno. Volveré.


sábado, 2 de octubre de 2010

Caminando por la Serra Gelada.

Hoy, 2 de octubre, me he ido con el Grupo de Montaña del Politécnico a Benidorm (GMP-UPV), para hacer una ruta por la Serra Gelada, que es una sierra a la que le tenía ganas de hacía tiempo y que por diversas razones no la había podido caminar. Es mi primera marcha con el grupo después de verano.
Y el resultado ha sido más que satisfactorio: día perfecto, con una ligera brisa de levante, sol, cielo azul, algo de calor a mediodía y muy buen ambiente.

Hemos salido desde Valencia a eso de las 9:30 y hemos empezado a caminar a las 11:33. Al principio parecía que el día nos acompañaría con nubes bajas, pero como bien ha comentado una compañera, Benidorm tiene un microclima, que impide que las nubes se detengan mucho tiempo y dan paso rápidamente al sol.
La marcha no tiene ninguna dificultad y el sendero es bastante cómodo. Hay un par de tramos sobre rocas, donde hay que trotar o incluso trepar, pero sin complicaciones.
Somos 16 personas, de las que 3 tienen que retirarse por prudencia, que les parece una ruta demasiado cañera (¿eing?). Hace calor a mediodía y el sol, aunque aliviado por una fresca brisa de levante, no deja de quemar las pieles más sensibles. (Eso quiere decir que me he quemado, evidentemente) (jejeje).
Hemos llegado hasta las antenas del repetidor que hay encima de de l'Albir (Alfàs del Pí), sin llegar al faro de la Punta Bombarda. Me hubiera encantado llegar a la playa de l'Albir y volver, pero no era lo previsto.
Hemos comido volviendo al punto de partida, entre unas piedras y al solete, con una impresionante vista de los acantilados a nuestros pies, sobre un mar calmado, transparente y de un intenso azul turquesa. A nuestra espalda, las majestuosas moles rocosas del Puig Campana y de la Serra de Bérnia. Por un momento, no parecía que la gran masa de cemento de Benidorm estuviera tan cerca.
A eso de 18:30 estábamos de vuelta en los coches, después de unas 5 horas de marcha, aunque caminando han salido 3 horas y 45 minutos y el resto han sido paradas.
Me han salido unos 12 Km y +1.058 m de desnivel. Un bonito y agradable paseo.
Me noto ligero en las subidas, a pesar que todavía tengo las piernas algo pesadas desde lo del GR-20 de Córcega de hace apenas una semana. Parecen piedras. De físico y del resto, estoy perfecto.

Después de buscar un supermercado donde reponer líquidos y merendar un poco, nos hemos acercado a una de las calas que hay cerca de la Punta de les Caletes, en el extremo sur de la Serra Gelada, para darnos un merecido baño. Un poco de agua fresca y transparente como feliz final a una jornada casi perfecta.



viernes, 6 de agosto de 2010

Barranco de la Maimona. Montanejos

El sábado 31 de julio de 2010 nos fuimos Juan, Antonio, Julio y Mario al barranco de la Maimona, en Montanejos (Castellón).
Es un barranco del que me habían comentado alguna cosa y me picaba la curiosidad.
Me ha resultado muy interesante y divertido, sin ninguna complicación.

Tiene un par de pasajes muy estrechos, el inicial y otro intermedio, con buenas pozas y agua fresca. Pero también tiene otros dos tramos, uno intermedio y el tramo final, que resultan pesados de caminar, ya que presentan poco agua, mucha grava y escaso aliciente.
No tiene recorridos verticales y sólo alguna zona de destrepe.
No encontré necesario el neopreno, aunque mis compañeros llevaban cada uno el suyo y quizá sea recomendable, aunque por sus quejas en la aproximación, deduzco que se cocieron "en su jugo" (jajaja).
Hay algunos saltos interesantes, que se pueden evitar. Hay una poza que tiene un gran bloque de piedra atravesado, al cual se puede trepar para lanzarse al agua desde unos 9 metros.
A partir de mitad de recorrido, se puede observar el nivel que alcanzó este invierno, que nada tiene que ver con el actual. Este tramo sólo tiene agua en primavera y a principio del verano.
En la famosa zona de escalada de Montanejos, junto al dique que encontramos en medio del cauce y finalizando el barranco, es una gravera y vagamos entre adelfas, zarzas y chopos. Este tramo es un poco pesado.
El dique es fácil treparlo por el margen derecho (sentido de bajada) en la parte aguas arriba, donde encontramos un cable de acero para hacer de pasamanos. Se vuelve a bajar por unas escaleras de obra en la parte aguas abajo del dique. No tiene dificultades.

Para acceder, dejamos el coche en el parking de la "Fuente de los Baños", que está a la salida del pueblo de Montanejos por la carretera CV-20 hacia Puebla de Arenoso y Olba (Teruel). Es una zona muy conocida de baño, así que preguntando la vamos a localizar con facilidad.
Este parking está al lado de la carretera y vigilado por una persona. Cuesta 3 € para todo el día entre los meses de mayo y septiembre. Es la única alternativa de aparcamiento "legal", ya que en cuanto se satura, que es muy temprano en fin de semana y verano, la gente empieza a estacionar en los arcenes de la carretera, pudiendo ser denunciado tanto por la policía municipal como por la Guardia Civil. Como veis, vale la pena pagar el estacionamiento.
Volvemos sobre nuestros pasos por la carretera, hasta que aparezca a nuestra derecha un sendero local (el SL-CV-14), con señales verdes y blancas y un cartel indicador que pone "la Boixera".
Se sigue el sendero cuesta arriba entre los pinos, hasta un collado donde baja para cruzar el barranco. En este punto podríamos seguir a la izquierda para empezar a bajar el barranco, pero entonces nos perderíamos la mejor parte. Hay que cruzarlo y volver a subir ladera arriba. La caminata no es larga y vale la pena el paisaje.
Un rato más tarde, llegaremos a una pista forestal y a un cruce, donde giramos a la derecha, siguiendo las indicaciones de un sendero de pequeño recorrido, marcas amarillas y blancas, en dirección a Los Calpes.
Este camino baja hasta ponerse a la altura del barranco, donde nos meteremos en él para empezar a descenderlo. Es posible que, si es verano, podamos ver algún coche aparcado por allí. Son bañistas, que aprovechan las bonitas pozas que hay en este tramo. Os las recomiendo.
El principio del barranco, como ya he indicado, es el más interesante.

Estaríamos un total de unas 5 horas. Es posible que menos. Nos lo tomamos con mucha calma y acabamos comiendo en Montán, en el Bar de la Piscina. Muy recomendable por el trato y el resultado y menos saturado que Montanejos.

Necesitaba salir un rato a la montaña y en el sendero de acceso más de un rato me he puesto al trote, yendo y viniendo, acelerando a tope entre las piedras y disfrutando como un enano. Al final he conseguido poner nerviosos a mis compañeros, que no tenían tantas ganas de sudar (jajaja). Día muy divertido.


Lo que más preocupado me dejó, que pude volver a comprobar en la vista que volví a hacer al día siguiente, esta vez con la moto, es la enorme saturación de los arcenes de esta carretera con coches estacionados en línea durante centenares de metros, dejando libres apenas 5 metros de calzada.
En caso de una emergencia, como un incendio forestal, el caos para evacuar a toda esta gente sería grandísimo y no me extrañaría que hubiera problemas serios, tanto para acceder a la carretera, como para evacuar. Me imagino las escenas de pánico y el colapso, con todos los coches y sus ocupantes queriendo salir a la vez. Un tremendo problema de protección civil. Espero que no pase nunca, pero si ocurre, habrá que lamentarse después. Como siempre.
Quizá el ayuntamiento debería habilitar más zonas de aparcamiento o poner un minibus entre el pueblo y las zonas de baño, porque está claro que aparcar en el arcén de la carretera no es lo más adecuado. Pero claro ... es sólo una opinión (jejeje).