sábado, 31 de octubre de 2009

Noche memorable

Hacía tiempo que en una noche no pasaban tantas cosas como la de este viernes 30. Así que tendré que contarlas.

Para empezar, quedamos en el Teatro Principal de Valencia para ver la obra "La Cena", del grupo Els Joglars, con Cris, Julio, Laura, Vicente C y servidor. La obra me pareció de un humor satírico muy agudo e incisivo, aunque en algunas ocasiones derivaba hacia la insulsez. Como crítica del pseudo-ecologismo y del esnobismo político con los temas relativos al medio ambiente, me pareció acertada, con golpes muy buenos. Pero hubo mucha gente a la que no le acabó de gustar. A mí me resultó entretenida y divertida.

A continuación, decidimos pasar por un restaurante a picar alguna cosa y Vicente nos llevó a uno un poco especial: el "Vino Tinto", por la zona de El Carmen. Debería mencionarlo aparte como recomendable, pero lo dejo para otro día. A destacar los postres, sobre todo el tartufo de chocolate. Una delicia.
Sería la 1:00 cuando nos tiraron del restaurante. Literalmente. Julio y Cris decidieron retirarse y yo estuve a punto, que estaba en plena "hora crítica", venga bostezar y con sueño, pero al final me apunté a dar una vuelta por El Carmen.
Empezamos en El Negrito con un mojito, que parecía más un granizado que otra cosa. Luego en el Café Bahiano, que también queda cerca, a probar otra variedad de mojito. Aquí se nos une Raquel.
Para rematar, Vicente queda con Berta y Trini en el Pub Calcatta, en un callejón del barrio de El Carmen, algo escondido. Allí nos invitan a otro cubata y me tengo que pedir (este ya a la fuerza), el consabido gin-tonic, que no pude acabar. Puntillo gracioso y bailador.
Hacía tiempo que no pisaba un pub. 3 años, por lo menos.

A eso de las 4:20 nos dirigimos a recoger el coche Raquel, Laura y yo, que las acompaño. Yo me había desplazado al teatro en moto. Pasábamos de cahondeo, venga la risa, por la calle Tapinería, paralela a la Plaza de la Reina, cuando aparecen tres magrebíes frente a nosotros. A pesar del flash momentáneo que me entró, no le dí importancia. Quizá no estaba sufientemente alerta.
Al pasar junto a Raquel, dos de ellos le cogen el bolso que colgaba de la mano y tiran con fuerza para llevárselo. Como no lo suelta, se inicia un violento forcejeo. Como me había quedado junto a Raquel, reaccioné automáticamente, plantando cara a los asaltantes y ayudando para evitar que se llevaran el bolso. En un momento dado, lancé a la cabeza de uno de ellos el casco de la moto, mientras lo sujetaba por la correo. Por poco le alcanzo la sien, pero evitó el impacto yo creo que con el puño, que iba dirigido a la cara de Raquel.
Al final, el bolso se rompió del asa y salieron corriendo con el trofeo en la mano. Eché a correr detrás, para intentar detenerlos y, al girar una esquina, me encontré con el tercero, que parecía no haber participado. Le pregunté que si sabía dónde vivían sus "amigos" y me dice que él no sabe nada. Me encaro, pero no vale la pena. Salgo corriendo por donde creo que se han ido y me paro automáticamente. De pronto, me ha entrado la reflexión ... ¿y si van armados?. Me frustro, pero creo que es mejor dejar el tema y volver a ver cómo están las chicas.
Según vuelvo sobre mis pasos (10 metros), veo al final de la calle, que cruza un coche de la policía local y entonces se me enciende la luz. Esta es la mía. Vuelvo a correr en dirección a la Plaza de la Reina, donde aparezco a la altura del McDonald's. Giro la vista para localizar al "chorizo" y al mirar hacia la puerta de la catedral, me veo el coche patrulla y al morito que corre hacia mí, con el bolso en la mano, perseguido por un policía local.
Me preparo para lo que espero sea un placaje como cuando jugaba al rugby, pero no consigo interceptarlo bien y sólo puedo empujarlo con fuerza cuando pasa a mi lado. Eso lo desequilibra, haciendo que el policía acorte la distancia y lo derribe. Hubiera sido mejor una zancadilla en vez de empujarlo, pero me pilló a contrapié y en carrera, y no pudo ser.
Salgo corriendo a ver si podía ayudar al policía, pero me ruega que no lo toque. De buena gana le hubiera roto el casco de la moto en la cabeza.
Aparecen las chicas en la plaza y Raquel recupera el bolso. ¡¡Qué suerte hemos tenido!!. El policía engrilleta al chaval, no sin antes tener que inmovilizarlo. Creo que no tendría ni 20 años, puede que incluso fuera menor de edad. Actuación ejemplar del policía en la que me ruega varias veces que no participe, para evitar que el tipo me llegue a denunciar "por lesiones". Se las saben todas. Imagino que notó la ira que llevaba en el cuerpo. Me limito a insultarlo, intimidándolo, pero no me sacia.
Aparecen al cabo del rato 4 coches patrulla más, con sus dotaciones y se llevan al tipo, acompañando una patrulla a las chicas hasta la comisaría de la Delegación de Gobierno. Yo me reúno con ellas con la moto.
Ya en la comisaría me entero que Raquel tenía el labio partido y que el morito le había golpeado con los nudillos, antes de poder parar con el casco el segundo golpe. Maldición. Si lo llego a saber en el momento en que lo hizo, no sé qué hubiera sido capaz de hacer, pero no creo que me hubiera podido controlar, y seguramente lo habría golpeado cegado por la rabia. Mejor no haberlo sabido hasta después.
Presentamos denuncia en la comisaría, como no podía ser de otra forma. Es posible que le acusen de "robo con violencia y lesiones". Normalmente, van directos al talego, si tiene papeles. Si no, lo devolverán a su casa, aunque también es posible que ya esté libre, a la espera de un juicio al que no creo que se presente. Mal rayo le parta. Dudo que su madre conozca al padre que lo engendró.
Nos retiramos a casa a eso de las 6:30. Volviendo, me dormía en la moto del cansancio y de la bajada de adrenalina.

Menuda nochecita, ¿eh?. Menos mal que hacía años que no salía de noche y más aún que no me acostaba a esas horas. Por si fueran pocas emociones, a las 11:00 de la mañana del sábado me fuí con la bici a la Calderona, a hacer la ruta del parking de Portacoeli a Tristany, pero sólo pude llegar a la Font de la Gota, pues no tenía el cuerpo para más. Con buena compañía, eso sí. Tenía previsto salir y no iba a perder la oportunidad por una nimiedad (jejeje).
Esta noche la recordaré durante bastante tiempo. Por todo. Seguro.

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