domingo, 10 de enero de 2010

Caminando entre Chulilla y Sot de Chera. Las Toscas.

Paso a elaborar la crónica de la excursión del día 10 de enero unos cuantos días más tarde. En concreto, 5 días, aunque en la fecha ponga otra cosa.
La voy a hacer atendiendo al clamor popular, ya que tanto me han insistido algunos asiduos lectores (¿sería correcto "lectoras"?), pero no por gusto. Por ese motivo, esta vez será breve, que no está el horno para muchos bollos. No hay ánimo. Lo siento con toda el alma.

Después de la salida del sábado 9 por la Siberia valenciana, como ha quedado bautizada ya la población de Barracas en invierno para la posteridad, este domingo día 10 tocaba salida por Los Serranos con el Centro Excursionista de Chelva.

El grupo estaba formado por 11 personas (en orden alfabético): Amparo, Ana, Carmelo, José Mozos, Juan Antonio, Laura, Lola, Marisol, Vicente C, Vicente Reyes y Mario. Había gente que hacía tiempo que no veía y ya tenía ganas.
La mañana salió fría y los charcos tenían más de un dedo de hielo, que nos entreteníamos en romper con los bastones. A ver quién la hacía más gorda.
Aunque caminamos toda la mañana por debajo de los 300 metros de altitud, toda la sierra frente nosotros todavía conservaba una buena capa de nieve caída en los días anteriores. Un marco de fondo excepcional.

El gran Vicent Reyes, conocido desde la excursión de mayo del 2009 a Albarracín como "Vincent, el autóctono", siguiendo las imitaciones y comentarios improvisados al más puro estilo de Jesús Calleja, nos preparó esta vez una excursión entre Sot de Chera y Chulilla.
Antes de empezar a caminar, nos quiso enseñar la antigua presa del canal sobre el Turia, arrancada de cuajo en unas de sus compuertas por la riada de 1957, la que llegó hasta Valencia, y la antigua piscifactoría que hay allí. Ahora no recuerdo el nombre (sorry).
La excursión propuesta consistía en seguir una senda que discurre entre el Balneario de Chulilla y la población de Sot de Chera, junto al río Sot o Reatillo.
Tras unos centenares de metros de senda señalizada con sus marcas blancas y amarillas desde el Balneario como PR-CV 290, y a la altura de la desembocadura del río Sot en el río Turia, hay que girar a la derecha, abandonando el sendero y siguiendo río arriba por un antiguo canal de alimentación de un salto hidroeléctrico, ahora sin agua, hasta el paraje de Las Toscas, donde ya se pasa a pista forestal. Este camino ya no dispone de señalización y hay algún tramo no apto para gente con mucho vértigo.
Las Toscas es un paraje con una bonita cascada natural, que se precipita al río Sot desde unos 15 metros de altura. El agua nace en una peña de toba calcárea, bajo un hundimiento, y forma una cueva bajo la misma cascada, a la que se puede acceder desde dentro del río. Es una buena zona de baño.
Tras pasar la Hoya de Cherales, seguimos una pista forestal, que atraviesa varias veces el río Sot, ya que nuestro guía no estaba seguro que el sendero junto al río estuviera limpio de vegetación.
La marcha fue sencilla y no presentó ninguna dificultad. En total nos salieron unos 9,5 km y +215 m de desnivel acumulado. Un paseo.

Por el camino atendemos con interés las anécdotas y ocurrencias del amigo "Vincent", que rememora su juventud, cuando empezó a trabajar por la zona, y cómo se entretuvo durante más de dos años en transportar los mojones de hormigón para el monte a lomos de mula, siguiendo sendas y trochas por la sierra. Nos enseña orgulloso sus puentes construidos con ingenio y con los medios que entonces tenía y se le ve añorar aquel tiempo ya pasado. A mí al menos me enternece verle tan emotivo y tan feliz. Sigue siendo una persona excepcional y estas historias que cuenta no tienen precio. Tendré que empezar a apuntarlas, que algunas con el tiempo pasan a ser auténticas leyendas. Como la de la paella (jejeje).
Junto al pueblo nos entretenemos en ver el "anticlinal", un hito geológico muy interesante y singular, conocido por la perfección de sus plegamientos .
Para rematar, y como no podía ser menos con este magnífico anfitrión "autóctono", comida en un restaurante de postín, que estuvo bastante bien, aunque hay que reconocer que la chimenea calentaba poco y que la mayoría pasamos algo de frío.

Pues eso es todo. Una mañana fría, buena compañía y ganas de caminar. Otra excursión sencillita para recordar.
Más fotos aquí.


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