domingo, 17 de enero de 2010

San Antón 2010

Anoche estuve por Chelva, para enseñar a un grupo de amigos las hogueras de San Antón y el Cuentantón.
Tras una mañana completita en Segart y el Garbí, me subí en coche a Chelva, a eso de las 17:30, y nos juntamos allí Ángela, Laura, Raquel, Bea, Cris, Alejandro, Carlos, Miguel, Massi y Mario, junto a la gente de siempre, que son del terreno: Mikel, Mari, Vicent, Mª Jesús, Santos, Loli, Jose, Eduard, Juan, etc.
Los amigos y amigas de Valencia no conocían estas fiestas y creo que les encantaron.
Disfrutamos de la rondalla de cuenta cuentos, esta vez acompañada de dolçaina i tabalet, que discurrió por el barrio de Benacacira, hasta las Ollerias. En cada hoguera nos contaban algún cuento o historia, algunas francamente entrañables, o nos enseñaban algún truco de magia u ocurrencia. Más de 150 personas acompañaban al grupo en un ambiente festivo y de silencio absoluto cuando empezaban a narrarnos sus historias.
Como siempre, me encantó. Sigo disfrutando con los cuentos y sobre todo, con la gente que los cuenta.
Después, cena alrededor de la hoguera de Mikel, con la gente habitual y los amigos. Velada entretenida y amable, con olor a humo, de buen vino y muchas risas.
El empujón lo dejamos tranquilo, que ya no hay ganas de meterse en fregados, como hace años.

A veces echo mucho de menos Chelva y en momentos así siempre me entra la tentación de volver. Son muchos recuerdos buenos los que guardo de este pueblo y sus gentes. Porque de los malos, el tiempo se ha ido encargando de borrarlos.
A veces me gusta imaginar que vuelvo y que las cosas no han cambiado, sino para mejor. Que siguen estando por aquí muchos de los que antes estaban y que ahora sé que no volverán. Se echa de menos los viejos tiempos y sus vivencias.
Se me va la imaginación soñando que ahora todo sería diferente. Que el trabajo sería diferente. Porque realmente ¿qué necesidad tengo de vivir donde vivo ahora?. Hace tiempo que ninguna. Creo que desde hace años.
Todo sea que un día se me cruce el cable ... y ya está. El tiempo dirá. Mientras, prefiero soñar.

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