lunes, 1 de marzo de 2010

Salida a Pirineos. Iniciación al esquí de travesía.

Fin de semana fantástico en Pirineos, en el Valle de Benasque. Como tantas otras salidas por estos lares, aunque esta vez con un puntillo especial: iba a iniciarme en el esquí de travesía con el Grupo de Montaña del Politécnico. Y la experiencia ha sido inolvidable.

El esquí de travesía o esquí de montaña (ski de randonée, en francés) es una modalidad peculiar, entre el alpinismo y el esquí, que requiere de conocimientos técnicos y materiales específicos. Permite acceder a zonas de montaña a las que en invierno no se puede acceder de otra forma, ya que permite desplazarse sobre la capa de nieve sin hundirse, con relativa velocidad y comodidad.
Este fin de semana tenía carrera de orientación del campeonato de España en Ronda (Málaga), pero no tenía muchas ganas de irme tan lejos para un par de carreritas. Así que, mientras dudaba, ví la posibilidad de irme al cursillo de iniciación al esquí de travesía que, de la mano de Julio V, ofrecía el GMP, y no me lo pensé dos veces. Tiempo tendría para hacer más carreritas, pero el esquí esta vez tenía preferencia.
Volvía al Valle de Benasque por segunda vez en menos de un año. ¡Bien!

El jueves 25 por la mañana llamé a Julio V para preguntarle si la salida seguía adelante. Las noticias no hacían más que alertar a la población de la presencia de una ciclogénesis explosiva sobre la Península Ibérica para el fin de semana. Parecía una mala idea irse. Toda la Cornisa Cantábrica en alerta por vientos huracanados, que llegaron a pasar de 200 km/h y lluvia. La respuesta fue tajante y convincente: "si no podemos salir a la montaña, nos quedaremos en el bar, pero irnos, nos vamos". Con argumentos así, no había discusión posible: me iría, aunque sólo fuera para ver nevar por la ventana.

Esto de la ciclogénesis ha prestado para bastantes comentarios jocosos durante todo el viaje, ya que no nos ha afectado con la fuerza prevista e incluso nos salió el sol el domingo. Aunque sí ha generado una entrada de viento terral (del sur), con rápida subida de la temperatura y precipitaciones en forma de lluvia, que provocó inestabilidad en el manto nivoso, con fuertes aludes en Bielsa, el Portalet, Panticosa, etc.
A las afueras de Benasque pude ver los restos de una impresionante avalancha, que llegó a las mismas puertas del pueblo, sin mayores consecuencias. Nunca había visto una tan grande. Al tratarse de un alud de fondo, la imagen que dejaba, de caos de bloques de nieve, piedras y árboles, daba bastante impresión y te hacía pensar en el riesgo real que existía.

El viernes 26 salimos a eso de las 17:00 a Pirineos en coche por la A-23, que es la ruta más larga, pero la más barata. Cenamos de camino.
Nos alojamos en el albergue de El Run (Castejón de Sos, Huesca), que está muy limpio, sale muy barato y hacen descuento para federados.
Somos un total de 10 personas: Maite, Christelle, Vroni, Vida, Juan, Carlos B, Carlos, Julio, Ferrán y Mario. El sábado se nos unirá Olatx, a la que conocía de oídas, pues alguna vez me habían hablado de ella.

El sábado 27 nos levantamos prontito y desayunamos en el refugio. Son las 8:15 cuando cogemos las cosas y nos vamos hacia las pistas. Tenemos que parar en Benasque para recoger el material para esquí de travesía, que he tenido que alquilar, pues el que tengo de alpino no me vale (44 €/día ... jurls).
Tal y como están las cosas y que el riesgo de aludes supera el 4 en algunas zonas, Julio ha decidido llevarnos al parking de la estación de esquí de Cerler. El cielo ha salido completamente cubierto y empiezan a caer algunos copos dispersos y grandes, mecidos por la brisa matinal. No hace demasiado frío.
En este primer día tomo contacto con el material: las pieles de foca, las tablas, que son más ligeras, las fijaciones, etc. Y aprendo las técnicas básicas para desplazarme sobre la nieve.
Subimos camino de la "Puerta del Cielo", completando un recorrido de unos 5 km o así, con un desnivel de más de 500 m. No está mal.
Según subimos, la lluvia empieza a aparecer y a mediodía llueve copiosamente. A veces es aguanieve y otras granizo fino. La cota de nieve ha subido mucho y la depositada en el suelo está muy mojada. El viento es constante y resulta molesto. Voy calado, chopado hasta la médula, a pesar de las tres capas de ropa que llevo.

Antes de llegar a la "Puerta del Cielo", decidimos quitar las focas y bajarnos. Llevamos unas 4 horas subiendo y las condiciones no acompañan demasiado.
Iniciamos el descenso junto a una zona de slalom, lo que me permitirá comprobar cómo se esquía con este material. Y me quedo algo decepcionado. Yo pensaba que sería como el esquí alpino, pero estas tablas pesan menos (mucho menos), tienen las fijaciones más ligeras y más retrasadas, dejando la punta de los esquíes más suelta, me da la sensación de estar más alto sobre el suelo y no me resulta sencillo controlar el giro. Intento cambiar varias veces de técnica.
Carlos B se ríe con ganas y me explica que él no esquía, que no tiene técnica, pero que con la cuña, aquí se controla todo. Me enseña el tip-top, a girar con cuña y saltito, ... puf ... más técnicas nuevas. Es curioso todo esto, aunque preferiría poder coger algo de velocidad y disfrutar de una bajada "normal" (jajaja).
Los giros me salen regular y suelen clavarse siempre los dos esquíes. Me dicen que es normal, que aquí no puedo descargar peso en un sólo lado. Cuántas cosas nuevas.
Cómo no, acabo por el suelo un par de veces, pero sin perder las tablas. Caídas tontas.
Por otro lado, la sensación de bajar por nieve virgen, sin compactar ni tratar, es muy chula, aunque hay que estar más pendiente de las irregularidades, de los cambios de tipo de nieve y de los obstáculos. Como todo es más ligero, es más fácil esquiar en nieve sin pisar con este material, pero en pista ... no me acaba de convencer.

Comemos en Benasque. El cachondeo es total. El grupo es muy agradable y el ambiente perfecto. Se nota que se conocen de hace tiempo y me han integrado como uno más. Me voy a tener que volver más veces con vosotros (jejeje). Gracias.
El resto de la tarde la pasamos por Benasque, haciendo el ganso por las tiendas, outlets y similares.

El domingo 28 amanece perfecto. La famosa ciclogénesis parece que nos ha dejado y la mañana nos regala un cielo despejado, salpicado por alguna nube dispersa. No hace demasiado frío, aunque esta noche ha helado.
La marcha la empezaremos hoy en el parking del Llano de Ampriu (1.900 m), junto a las pistas de Cerler. Repasamos el equipo y Julio decide recordarnos un poco el funcionamiento del ARVA, sonda y pala. Yo aquí ya soy un alumno aventajado, gracias al cursillo de iniciación a la alta montaña invernal que nos dió Gabi hace unas semanas.
Nos ponemos las focas y seguimos un itinerario balizado, al norte de las pistas, por Pasolobino hasta el Collado Basibé (2.380 m). Nuevamente unos 5 km de marcha y unos 500 m de desnivel.
La nieve tiene algo de costra y más arriba está helada, pero se puede subir bien. Poco antes del collado tenemos que poner las cuchillas para sortear una pala, que está completamente helada. Aquí se hace especialmente delicado realizar correctamente las diagonales, canteando en la subida y la "vuelta maría". Julio y Carlos insisten mucho para que la hagamos correctamente. Son buena gente y tienen paciencia con el personal.
Comprobamos con cierto reparo las consecuencias de un "descuido". Mientras Olatx subía, se le cae una botellita de agua a mitad de ladera y se nos escapa ladera abajo. La seguimos con la vista en su caída, resbalando más de 250 metros de ladera. Los últimos compañeros consiguen detenerla con los bastones. Impresiona pensar que podría ser unos de nosotros (glups).
En una de las paradas me tengo que sacar un esquí y apoyo el pie en el suelo. La pierna se me hunde automáticamente hasta más arriba de la rodilla. No recordaba que está blanda, ya que con los esquíes, parece que vayas flotando por encima, como si estuviera consistente. Nos reímos todos con ganas mientras intento subir para volver a ponerme el esquí. Qué torpe (jajaja).
Cuando llegamos al collado de Basibé, el sol luce magnífico. Las vistas de las montañas circundantes me dejan boquiabierto. Qué sensaciones. Qué paisaje más impresionante. En momentos como este me acuerdo por qué me gusta tanto la montaña.

La bajada la realizamos al principio por nieve virgen, sin tratar, junto a las pistas. No conviene alejarse mucho de ellas. Me caigo un par de veces y acabo bajando con Olatx y Vroni por una pista azul, donde tengo más control. El resto de la gente baja por mitad del monte. No estoy acostumbrado todavía a este tipo de esquí y me cuesta controlar la trazada. Incluso en la pista azul, con la nieve polvo. Son esquíes muy ligeros y la posición me resulta extraña.
Será cuestión, como después me comentaron, de hacer más metros y practicar. Como todas las cosas, supongo.

Volvemos a casa el domingo por la noche, cansados, pero satisfechos. Ha sido una experiencia formidable. El tiempo nos ha salido bueno el segundo día y la famosa borrasca "ciclogenética" nos ha respetado. Hemos tenido suerte.
Me ha gustado esta nueva disciplina y creo que repetiré pronto. Además, con esta gente se puede salir, que parecen buenos compañeros. Espero que sea pronto, aunque ahora me viene una temporada algo complicada porque la tengo muy comprometida y no me queda tiempo libre.
Así que ya veremos.

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