martes, 15 de diciembre de 2009

Nieve en la Serra Calderona. 15 diciembre 2009.

Ayer lunes 14, cayó una nevada espectacular en las montañas de Valencia, sobre todo en las que quedan mirando al mar.
Desde la oficina se veía cómo llovía y en ocasiones caía agua nieve, especialmente a mediodía. En Buñol, en la parte del Portillo, en el mismo viaducto de la autovía A-3, la nieve sí que cuajaba en el asfalto y la sierra se cubría de blanco. Esta misma carretera estuvo unos 30 minutos cerrada al tráfico a la altura de Siete Aguas. La cosa prometía.
Desde mi ventana, la cercana Sierra de Chiva se teñía poco a poco de blanco, dando un aspecto poco habitual, aunque deseado de hacía tiempo. Al menos, era agua, que ya nos hacía mucha falta, a finales de un otoño bastante seco.
Lamentablemente, tenía trabajo en la oficina y no pude salir a dar una vuelta a ver el panorama. Una lástima. A pesar de ello, el espectáculo que pude ver resultó impresionante. Los compañeros de faena que volvía de la sierra se quejaban de las malas condiciones de los caminos y algunos que habían estado a punto de quedarse por ahí aislados. Es lo que tiene no llevar cadenas (porque no tenemos, claro).

Esta mañana del martes 15 tenía que ir a visitar a una gente en Benaguasil, con la que había quedado a las 9:00. Tenía ganas de ver la Sierra Calderona nevada, espectáculo que sólo puede disfrutarse cada 6 ó 7 años. Durante la reunión me comentó un compañero que la cota de nieve se quedó ayer rondando los 400 metros y que por eso en Les Rodanes de Vilamarxant no llegó a cuajar. Me hubiera acercado allí si estuvieran nevadas. La foto habría sido única.

Finalizada la reunión, casi a las 11:00 de la mañana, he cogido el coche y me he ido a la Serra Calderona. Por Porta-Coeli a Rebalsadores, por la Font del Marge y la Falaguera. La vuelta hacia Serra por la Casa de la Prunera. Aunque el recorrido ha sido cortito, me ha servido para ver que la sierra estaba bien nevada por encima de los 550 m. En la Muela de Rebalsadors, había todavía casi 20 cm de nieve polvo, muy hueca, aunque bastante pisada en la pista.
Me acerqué al Mirador de Rebalsadors y pude ver con curiosidad dos bicicletas aparcadas por allí. Se me pasó por la cabeza que había que estar muy pillado para subirse hasta allí con el camino como estaba de hielo, nieve y barro. ¡Qué locos!. Hablando con los artistas me explicaron que habían caído varias veces al suelo y me enseñaban orgullosos la espalda, cubierta del barrillo helado que soltaba la rueda trasera. Se les veía contentos.
Al final, me hicieron sentir envidia. Si no hubiera trabajado, casi seguro que me habría subido hasta arriba con la bicicleta o me habría venido a caminar. Eso sí, hubiera pasado más miedo del habitual en las bajadas, por el hielo y la nieve acumulados. Está claro que debo estar tan loco como ellos, aunque siempre me lo pienso dos veces antes de hacerlo.
La visibilidad era impresionante, con la atmósfera completamente despejada y nítida. Si Ibiza estuviera algo más cerca, seguro que la hubiera podido ver.
Me asomé al vértice geodésico de Rebalsadors, no sin antes tener algún susto con el coche, que patinaba en la nieve helada. La vista de Penyagolosa y de la Sierra Espadán nevadas desde aquí hoy es espectacular. Casi se pueden tocar los picos con los dedos.

Aquí tenéis una vista general de la Serra Calderona y otra de la Sierra de Chiva ambas tomadas en Llíria. La primera desde la Urbanización Monte Jarque y la segunda desde el Pico del Águila a eso de las las 8:40 del día 15 de diciembre 2009.


Os pongo, para compartir con vosotros, una colección de algunas de las fotos que hice en Calderona. Son los sitios por donde suelo subir con la bicicleta, pero con otro aspecto totalmente novedoso.
Lamento la calidad, pero mi cámara no presta para más. Tendré que empezar a pensar en cambiarla por otra (jejeje).

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