sábado, 14 de noviembre de 2009

Rodando por la Calderona o la importancia de llevar guantes con la BTT

¡¡Por fin!!. Hoy he encontrado el día para coger un rato la bicicleta. Tenía un monazo increíble y sólo he conseguirlo saciarlo un poco, que la ruta se me ha hecho corta. Pero no debía abusar, que hacía un par de semanas que no rodaba. Mañana la volveré a coger otro rato y punto.
El día estupendo: bastante sol, temperatura excelente y algo de viento de poniente, pero no molestaba. Me he levantado tarde, ya que el concierto de ayer me dejó baldado de la espalda y con un enorme cansancio. Llevo demasiada actividad social y física en los últimos tiempos, creo. Debo centrarme un poco.
He empezado la ruta desde el parking de Porta-coeli a las 13:40. Esta vez voy sólo, que entre los que están entrenando la media maratón y los desaparecidos, no he podido localizar a nadie. Pero tampoco me hacen falta.
Ya no queda casi nadie por aquí. Es tarde y la gente se ha ido a comer, supongo. Mejor, estaré más tranquilo.
Subida a la Font de la Gota, como hace ya un par de semanas. Desde este punto, avanzando un poco más en dirección a Tristany por el Barranc de la Pedralvilla o de la Vihuela, cojo desvío a la derecha para subir desde la Font del Berro al Collado de la Morería y de ahí a la izquierda, a la Font del Poll.
Estoy contento, porque la subida completa me ha costado poco más de una hora. Unos 65 minutos, creo. Y he parado sólo en la Font del Poll para beber un poco e hinchar la rueda trasera. Cada día mejor. Un monstruo, xe! (así soy de feo) (jajaja).
Una vez en la Font del Poll, he mirado con ojillos inquietos el Rebalsadors, pero me lo he pensado mejor. No es plan de matarse, que mañana salgo a caminar.
La bajada, cómo no, por el camino de siempre al parking.
Poco antes de llegar al coche, en una de las curvas, me ha patinado la rueda delantera con una piedra y he perdido el equilibrio, cayendo al suelo por el lado derecho. Me he clavado una piedra en el brazo derecho, a la altura del codo. Algo doloroso. Pero la parte positiva es que, gracias al guante, no me he dejado la palma de la mano en la gravilla. He destrozado el guante, pero podría haber sido peor.
Así que si el casco es incómodo, pero fundamental, los guantes no lo son menos.
Han salido unos 23 km y +1.025 m. Esta vez ha sido poca cosa. Me hace gracia, porque recordaba la subida por la Font del Berro como algo muy difícil, casi un infierno, y ahora me parece una chorradita (jejeje). Poquet a poquet anem millorant. Xe, què bo!.

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