viernes, 13 de noviembre de 2009

Días revueltos

Ha pasado por fin lo que tenía que pasar. Mi pobre nevera, mantenida con cariño y cuidado para prolongar su vida lo más posible y dentro de una dignidad mínima, ha pasado a mejor vida. R.I.P. Ayer me trajeron a la sustituta. A ver qué dura esta.
El domingo empezó a dar problemas y el lunes decidió que dejaba de funcionar. Así, sin más. Decisión unilateral.
El congelador, que siempre me ha dado problemas, parecía que funcionaba, pero la nevera no, así que me tocó llevar las cosas a casa de Sergio e invadirle la nevera. Gracias, chiquitín.
El problema es que me dejé algunas cosas en casa para apurarlas mientras me traían la nueva y debí comer algo en mal estado. ¡Maldición!.
Así que me he pasado algunos días con las tripas revueltas. El miércoles desayuné una manzana y a la media hora volvió a salir por donde había entrado. Uf. Hacía tiempo que no tenía la tripa tan mala. Menos mal que no he tenido fiebre, así que supongo que no ha sido tan grave.
Ayer empecé a comer sólido otra vez, dejando tranquilas las dichosas manzanas, las tostadas con aceite y el odioso suero casero. Estos días he pasado un hambre atroz, pero no podía comer nada consistente, porque no lo toleraba mucho rato dentro.
Creo que he perdido un kilo o más. No lo he mirado, pero me parece que ya he bajado de los 90 Kg. Y sin buscarlo. Hacía casi 20 años que no pesaba tan poco (jajaja) y era cuando jugaba al rugby y pitaba basket. Estaba entonces muy fuerte.
La gente, que es así de limitada, no hace más que preguntarme que cómo se consigue estar así (de bien, supongo) en tan poco tiempo y mi respuesta es siempre la misma "la solución es bien sencilla: cógete una buena ansiedad, combínala con una depresión de caballo y remátala con una indigestión de 3 días. Mano de santo (jajaja)". A lo que debería añadir "... y no dejes de hacer deporte, como si no pasara nada, o incluso más que antes".
Espero que quien pregunta encuentre otro método más sencillo para perder peso, si es eso lo que quiere, que este no es recomendable (jejeje).

Para rematar, el lunes me caí con la moto en el garaje. Nada grave. Me fuí al suelo por un fallo tonto, tonto: olvidé quitar el candado del disco de freno delantero. Tenía prisa, que llegaba tarde a clase y creía que lo había quitado. Caída humillante. Otro intermitente roto y la maneta del freno doblada (grrrr). Pero lo peor fue el daño "moral". Hay que estar tonto para que le pase a uno estas cosas, ¿eh?. Suspiraré.
Por cierto ... ¿esta caída contará como que ha sido en parado o en movimiento? Sólo me dió tiempo a quitar el caballete, meter marcha y avanzar un metro antes de que se bloquease la rueda y cayese la moto al suelo. Tendré que preguntarle a algún experto (jejeje).

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