sábado, 5 de noviembre de 2011

Caminando por las Sierras de Luesia y Biel

Uncastillo desde la iglesia de San Lorenzo, al noroeste del pueblo.
Entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre, y durante unos días de vacaciones, aproveché para volver a la comarca de Cinco Villas, ese maravilloso rincón de nuestra geografía, tan desconocido por la mayoría y tan lleno de tesoros naturales y culturales.
La verdad es que es una zona por la que he hecho poca montaña, pero en la que pasé bastantes veranos en mi tierna juventud. Así que conozco la mayoría de los pueblos de la zona, muchos rincones de sus sierras y los mejores sitios para ir a pescar (jejeje).
Creo que la penúltima vez que subí a Uncastillo fue en verano de 1987, un día de paso hacia Pirineos en 1997, creo recordar, y luego volví unos días en octubre de 2006. En esta última visita, me fuí satisfecho de ver que gran parte de las casas seguían en pie, que se había reconstruido mucho y bien, que los solares estaban en su mayoría despejados, que los palacios y monumentos tenían carteles con información y que incluso existía una oficina de información turística con visitas programadas. Cuántos cambios.
Me gusta volver de cuando en cuando a los sitios que conozco, para ver que todo sigue vivo, que los pueblos, y en especial mi añorado Uncastillo, siguen ahí, evolucionando lentamente, aunque en este caso, ya no quede familia ni amigos con los que reencontrarse. Quizá ni los reconocería. Los años no pasan en balde.

Así que estos días he aprovechado para volver a visitar Uncastillo y recorrer sus calles y rincones. Aunque no todos los que me hubiera gustado. La memoria siempre es algo traicionera y crea sus propias versiones de las cosas, cambiándolas y haciendo que parezcan distintas.
Parecía el abuelo Cebolleta: en cada esquina o callejuela recordaba alguna anécdota o me venía alguna imagen, muchas de ellas felices o casi, pero siempre entrañables. Reconozco que a veces me pongo pesado con "mis cositas" (jejeje).
Durante estos días me dió tiempo a ver otra vez Sos del Rey Católico, volver a visitar Luesia y disfrutar de un corto, pero intenso, paseo por la sierra de Luesia y Biel y admirar las Peñas de Santo Domingo en la distancia.

Así pues, el pasado 1 de noviembre salimos del Pozo Pígalo, una bonita zona de acampada transformada hace poco en camping, a orillas del río Arba de Luesia y a unos 8 Km de Luesia por una pista forestal que se interna en la sierra.
Con la idea de subir a la parte más alta de la característica Sierra de Santo Domingo (1.524 m y magnífico balcón del Pirineo), busqué la casa forestal de Sibirana, desde la que salimos siguiendo el GR-1 hacia el noreste y las marcas de un sendero local. No llevaba planos, ni track en el GPS, pero se suponía que en seguida encontraría el PR-Z-114 que me llevaría a la ermita.
Vista panorámica del Puy Moné (1.302 m) desde el Corral de las Casas
Y me equivoqué. Mi "sexto sentido" para la improvisación esta vez me abandonó. Vagué sin saber bien por dónde estaba, intentando inventar una ruta, decidiendo entre señales confusas y senderos mal definidos. Sin planos la cosa se hacía complicada.
El caos en la zona además es bastante importante: tenemos señales del GR-1, de un sendero local, de un sendero con marcas blancas y azules (¿eing?) y por último, el PR que buscaba. Las marcas se mezclan, se contradicen, se alternan, aparecen y desaparecen sin orden. Sólo las del GR parecen estar bien pintadas. Para colmo, se pueden encontrar algunos carteles indicadores, que resultan algo liosos y no hay ningún panel informativo. Ni en Pígalo, ni en los pueblos.
De todas formas, salió un bonito recorrido, que el otoño se encarga de pintar de colores la sierra y dibuja un paisaje siempre espectacular, pero no llegamos a coronar ni el Puy Moné (1.302 m), ni Santo Domingo (1.524 m). Ambos son dos buenos miradores de los Pirineos aragoneses y eran nuestros objetivos principal y secundario, pero tampoco hubiéramos podido aprovechar para disfrutar del paisaje, pues estaba el cielo nublado y la cordillera cubierta de espesas nubes de lluvia. Una lástima.

Como remate final, visita a las Torres de Sibirana antes de volver a Uncastillo, mientras la luz del día desaparece tras las montañas. Apacible y gratificante final. La aproximación se hace por pista y en coche, aunque se puede pasear.


Han salido 17,8 Km y +917 m, que completamos en casi 5 horas, de las que 4 fueron en movimiento.

El pico de Santo Domingo lo volveré a intentar en un futuro, quizá en invernal, con uno de esos maravillosos días en los que la atmósfera está tranquila y nos ofrece un día despejado y limpio, y esta vez subiré desde Longás, que parece más lógico que desde Luesia (jejeje).
Así que ... ¡¡volveré!! (jajaja)
Os pongo algunas fotos y el track.

Almuerzo contundente: media cabecica de cordero al horno

Pozo Pígalo - río Arba de Luesia

Pozo Pígalo - río Arba de Luesia

Subiendo por el barranco de las Casas. Robles, hayas, arces, pinos y boj.

Subiendo por el barranco de las Casas. Robles, hayas, arces, pinos y boj.

Vista panorámica de la Sierra de Santo Domingo desde el sur.

Torres de Sibirana (Uncastillo)




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada