Ayer estuve caminando un rato por Enguera. Ruta cortita y buena compañía.
Quedamos a las 8:30 en L'Alcúdia. Hacía algo de tiempo que no me juntaba con José Luís, Vicent y Elia. Es una excusa perfecta para hablar un poco y saber de cómo están los amigos.
Nada más llegar a Enguera había que entrar a almorzar en el sitio habitual. Visita obligada. Bocata de queso fresco frito con pimientos. Impresionante. Es una combinación perfecta para el paladar. Ñam. Distendida conversación. Al menos al principio, luego se enturbió un poco. Cosas que pasan.
Después, cargaditos de cerveza y con el clásico carajillo, nos dirigimos por la carretera de Casas de Benali hacia el punto de inicio de la ruta. Elia se excusa. No está con ánimos de caminar y prefiere quedarse dando una vuelta por el pueblo. Una pena.
El sendero es muy sencillito y el día delicioso. Hace incluso algo de calor.
El SLV 5, denominado "Barranco del Gatillo - Covarcho - La Venta", está bastante bien señalizado, con sus marcas verdes y blancas. El mayor aliciente es un gran abrigo pétreo, de unos 50 metros de longitud, enclavado en medio de un barranco umbrío y fresco, con mucha humedad ambiental y en el que es posible ver interesante vegetación asociada al carrascal subhúmedo, con sus enredaderas, palmitos, lentiscos, madroños, etc. Más información aquí.
La ruta es cortita, que todos tienen prisa por volver a comer pronto y al final nos salen sólo 8,2 Km y poco más de +150 m de desnivel. Me sabe a muy poco, pero es lo que hay. Ni he sudado. Suspiraré.
Comida en L'Alcúdia. Puchero con unos garbanzos que parecen mantequilla. ¡Qué ricos!.
Por la tarde, ya en casa, partidita de paddle a las 18:00 y poco más. Día extraño, testigo de malos entendidos, de noticias que no lo son tanto y de previsiones cumplidas.
Maldita intuición la mía. ¿Para qué demonios me servirá?. Suspiraré un poco más.
Hablando de intuición, el otro día una amiga me "acusó" de juzgar y analizar demasiado a la gente. Acusación sin malas intenciones ni mal rollo. Entre amigos. No quise darle mayor importancia, pero he estado estos días dándole vueltas al comentario.
Y sí, confieso que lo hago de forma sistemática. Creo que es un buen sistema de auto-protección, para saber de qué palo va cada uno y no dejar que se acerquen más de lo que deben a mi círculo más íntimo y personal. El sistema de "barreras perimetrales" al castillo. Me permite conocer a las personas y saber hasta dónde puedo dejar que se acerquen. Es una cuestión puramente práctica. Tampoco creo que sea tan grave. No me gusta que me hagan daño. ¿A quién le puede gustar?.
Aún así, demasiadas veces dejo que algunas personas entren donde no deben, ya que acaban haciendo de elefante/a en cristalería y no dejan casi nada sano. Pero son las menos. Es cuando meto la pata de mala manera y me equivoco. Pero las más acierto. Y cuando acierto, suelo evitarme pequeños traumas emocionales, poniendo a cada cual en el sitio que le corresponde.
Quizá debería confiar un poco más y bajar algo la guardia. Relajarme y dejarme llevar. Cosas de ser tan racional. Seguiré dándole vueltas al tema.
Lo dicho ... maldita intuición.
lunes, 16 de noviembre de 2009
sábado, 14 de noviembre de 2009
Rodando por la Calderona o la importancia de llevar guantes con la BTT
¡¡Por fin!!. Hoy he encontrado el día para coger un rato la bicicleta. Tenía un monazo increíble y sólo he conseguirlo saciarlo un poco, que la ruta se me ha hecho corta. Pero no debía abusar, que hacía un par de semanas que no rodaba. Mañana la volveré a coger otro rato y punto.
El día estupendo: bastante sol, temperatura excelente y algo de viento de poniente, pero no molestaba. Me he levantado tarde, ya que el concierto de ayer me dejó baldado de la espalda y con un enorme cansancio. Llevo demasiada actividad social y física en los últimos tiempos, creo. Debo centrarme un poco.
He empezado la ruta desde el parking de Porta-coeli a las 13:40. Esta vez voy sólo, que entre los que están entrenando la media maratón y los desaparecidos, no he podido localizar a nadie. Pero tampoco me hacen falta.
Ya no queda casi nadie por aquí. Es tarde y la gente se ha ido a comer, supongo. Mejor, estaré más tranquilo.
Subida a la Font de la Gota, como hace ya un par de semanas. Desde este punto, avanzando un poco más en dirección a Tristany por el Barranc de la Pedralvilla o de la Vihuela, cojo desvío a la derecha para subir desde la Font del Berro al Collado de la Morería y de ahí a la izquierda, a la Font del Poll.
Estoy contento, porque la subida completa me ha costado poco más de una hora. Unos 65 minutos, creo. Y he parado sólo en la Font del Poll para beber un poco e hinchar la rueda trasera. Cada día mejor. Un monstruo, xe! (así soy de feo) (jajaja).
Una vez en la Font del Poll, he mirado con ojillos inquietos el Rebalsadors, pero me lo he pensado mejor. No es plan de matarse, que mañana salgo a caminar.
La bajada, cómo no, por el camino de siempre al parking.
Poco antes de llegar al coche, en una de las curvas, me ha patinado la rueda delantera con una piedra y he perdido el equilibrio, cayendo al suelo por el lado derecho. Me he clavado una piedra en el brazo derecho, a la altura del codo. Algo doloroso. Pero la parte positiva es que, gracias al guante, no me he dejado la palma de la mano en la gravilla. He destrozado el guante, pero podría haber sido peor.
Así que si el casco es incómodo, pero fundamental, los guantes no lo son menos.
Han salido unos 23 km y +1.025 m. Esta vez ha sido poca cosa. Me hace gracia, porque recordaba la subida por la Font del Berro como algo muy difícil, casi un infierno, y ahora me parece una chorradita (jejeje). Poquet a poquet anem millorant. Xe, què bo!.
El día estupendo: bastante sol, temperatura excelente y algo de viento de poniente, pero no molestaba. Me he levantado tarde, ya que el concierto de ayer me dejó baldado de la espalda y con un enorme cansancio. Llevo demasiada actividad social y física en los últimos tiempos, creo. Debo centrarme un poco.
He empezado la ruta desde el parking de Porta-coeli a las 13:40. Esta vez voy sólo, que entre los que están entrenando la media maratón y los desaparecidos, no he podido localizar a nadie. Pero tampoco me hacen falta.
Ya no queda casi nadie por aquí. Es tarde y la gente se ha ido a comer, supongo. Mejor, estaré más tranquilo.
Subida a la Font de la Gota, como hace ya un par de semanas. Desde este punto, avanzando un poco más en dirección a Tristany por el Barranc de la Pedralvilla o de la Vihuela, cojo desvío a la derecha para subir desde la Font del Berro al Collado de la Morería y de ahí a la izquierda, a la Font del Poll.
Estoy contento, porque la subida completa me ha costado poco más de una hora. Unos 65 minutos, creo. Y he parado sólo en la Font del Poll para beber un poco e hinchar la rueda trasera. Cada día mejor. Un monstruo, xe! (así soy de feo) (jajaja).
Una vez en la Font del Poll, he mirado con ojillos inquietos el Rebalsadors, pero me lo he pensado mejor. No es plan de matarse, que mañana salgo a caminar.
La bajada, cómo no, por el camino de siempre al parking.
Poco antes de llegar al coche, en una de las curvas, me ha patinado la rueda delantera con una piedra y he perdido el equilibrio, cayendo al suelo por el lado derecho. Me he clavado una piedra en el brazo derecho, a la altura del codo. Algo doloroso. Pero la parte positiva es que, gracias al guante, no me he dejado la palma de la mano en la gravilla. He destrozado el guante, pero podría haber sido peor.
Así que si el casco es incómodo, pero fundamental, los guantes no lo son menos.
Han salido unos 23 km y +1.025 m. Esta vez ha sido poca cosa. Me hace gracia, porque recordaba la subida por la Font del Berro como algo muy difícil, casi un infierno, y ahora me parece una chorradita (jejeje). Poquet a poquet anem millorant. Xe, què bo!.
Fito & Fitipaldis en concierto
Llevaba más de 2 meses esperando el concierto de Fito & Fitipaldis en Castellón, pendiente de la gira de presentación del último disco que han sacado. Aquel que comenté el otro día, del que elegí un tema para dedicarlo y todo.
Y el ansiado día llegó ayer por la tarde, viernes 13.
Aunque he de confesar que hacía casi dos años que estaba esperando un concierto de Fito "cerca" de Valencia, para preparar una invitación sorpresa, pero al final perdí la ocasión. Realmente, la sorpresa finalmente me la llevé yo, pero no precisamente por el concierto (jajajaja). Mala suerte. O buena, según se mire.
Nos fuimos esta vez Cris, Patri, Julio y yo. Empezaba a las 20:30 en el Recinto de Ferias y Mercados de Castellón, al que llegamos a eso de las 19:50.
El grupo que hacía de telonero era La Cabra Mecánica. Ya hace tiempo que no los oía, que antes me gustaban bastante. Tienen un estilo muy peculiar, muy variado y unas letras muy pobladas. Aprovechamos el rato para cenarnos el bocata sentados en el suelo, haciendo hueco. La cerveza que llevaba para acompañar, me obligaron a bebérmela a la entrada, que no dejaban entrar latas (fallo de previsión, que bien que lo sospeché), así que tuvimos que pedirnos otra para celebrarlo.
A las 22:00 empezó el concierto de Fito. Aprovechó temas de los últimos discos, sobre todo del de "Por la boca vive el pez", además de temas del nuevo álbum y el consabido "Soldadito Marinero". Se marcaron algún tema en solitario de Platero y tú y estuvieron improvisando durante la práctica totalidad del concierto. Se nota que son buenos músicos, que el directo es impresionante. Directo de verdad. Y es que, para saber improvisar un poco en rock o en blues, hay que tener buena técnica y ser un buen músico. No vale cualquiera.
El concierto se acabó a eso de las 0:15, con tremenda ovación y queriendo que volviera a empezar. Nos dejó muy buen sabor de boca.
Cuando nos retirábamos, Julio se encontró en el suelo una púa de las que lanzaron los músicos al público. Mira que tiene suerte.
No tengo muchas palabras más para expresar lo vivido añoche. Un concierto de bandera. Una experiencia inolvidable.
Y el ansiado día llegó ayer por la tarde, viernes 13.
Aunque he de confesar que hacía casi dos años que estaba esperando un concierto de Fito "cerca" de Valencia, para preparar una invitación sorpresa, pero al final perdí la ocasión. Realmente, la sorpresa finalmente me la llevé yo, pero no precisamente por el concierto (jajajaja). Mala suerte. O buena, según se mire.
Nos fuimos esta vez Cris, Patri, Julio y yo. Empezaba a las 20:30 en el Recinto de Ferias y Mercados de Castellón, al que llegamos a eso de las 19:50.
El grupo que hacía de telonero era La Cabra Mecánica. Ya hace tiempo que no los oía, que antes me gustaban bastante. Tienen un estilo muy peculiar, muy variado y unas letras muy pobladas. Aprovechamos el rato para cenarnos el bocata sentados en el suelo, haciendo hueco. La cerveza que llevaba para acompañar, me obligaron a bebérmela a la entrada, que no dejaban entrar latas (fallo de previsión, que bien que lo sospeché), así que tuvimos que pedirnos otra para celebrarlo.
A las 22:00 empezó el concierto de Fito. Aprovechó temas de los últimos discos, sobre todo del de "Por la boca vive el pez", además de temas del nuevo álbum y el consabido "Soldadito Marinero". Se marcaron algún tema en solitario de Platero y tú y estuvieron improvisando durante la práctica totalidad del concierto. Se nota que son buenos músicos, que el directo es impresionante. Directo de verdad. Y es que, para saber improvisar un poco en rock o en blues, hay que tener buena técnica y ser un buen músico. No vale cualquiera.
El concierto se acabó a eso de las 0:15, con tremenda ovación y queriendo que volviera a empezar. Nos dejó muy buen sabor de boca.
Cuando nos retirábamos, Julio se encontró en el suelo una púa de las que lanzaron los músicos al público. Mira que tiene suerte.
No tengo muchas palabras más para expresar lo vivido añoche. Un concierto de bandera. Una experiencia inolvidable.
Etiquetas:
música
viernes, 13 de noviembre de 2009
Días revueltos
Ha pasado por fin lo que tenía que pasar. Mi pobre nevera, mantenida con cariño y cuidado para prolongar su vida lo más posible y dentro de una dignidad mínima, ha pasado a mejor vida. R.I.P. Ayer me trajeron a la sustituta. A ver qué dura esta.
El domingo empezó a dar problemas y el lunes decidió que dejaba de funcionar. Así, sin más. Decisión unilateral.
El congelador, que siempre me ha dado problemas, parecía que funcionaba, pero la nevera no, así que me tocó llevar las cosas a casa de Sergio e invadirle la nevera. Gracias, chiquitín.
El problema es que me dejé algunas cosas en casa para apurarlas mientras me traían la nueva y debí comer algo en mal estado. ¡Maldición!.
Así que me he pasado algunos días con las tripas revueltas. El miércoles desayuné una manzana y a la media hora volvió a salir por donde había entrado. Uf. Hacía tiempo que no tenía la tripa tan mala. Menos mal que no he tenido fiebre, así que supongo que no ha sido tan grave.
Ayer empecé a comer sólido otra vez, dejando tranquilas las dichosas manzanas, las tostadas con aceite y el odioso suero casero. Estos días he pasado un hambre atroz, pero no podía comer nada consistente, porque no lo toleraba mucho rato dentro.
Creo que he perdido un kilo o más. No lo he mirado, pero me parece que ya he bajado de los 90 Kg. Y sin buscarlo. Hacía casi 20 años que no pesaba tan poco (jajaja) y era cuando jugaba al rugby y pitaba basket. Estaba entonces muy fuerte.
La gente, que es así de limitada, no hace más que preguntarme que cómo se consigue estar así (de bien, supongo) en tan poco tiempo y mi respuesta es siempre la misma "la solución es bien sencilla: cógete una buena ansiedad, combínala con una depresión de caballo y remátala con una indigestión de 3 días. Mano de santo (jajaja)". A lo que debería añadir "... y no dejes de hacer deporte, como si no pasara nada, o incluso más que antes".
Espero que quien pregunta encuentre otro método más sencillo para perder peso, si es eso lo que quiere, que este no es recomendable (jejeje).
Para rematar, el lunes me caí con la moto en el garaje. Nada grave. Me fuí al suelo por un fallo tonto, tonto: olvidé quitar el candado del disco de freno delantero. Tenía prisa, que llegaba tarde a clase y creía que lo había quitado. Caída humillante. Otro intermitente roto y la maneta del freno doblada (grrrr). Pero lo peor fue el daño "moral". Hay que estar tonto para que le pase a uno estas cosas, ¿eh?. Suspiraré.
Por cierto ... ¿esta caída contará como que ha sido en parado o en movimiento? Sólo me dió tiempo a quitar el caballete, meter marcha y avanzar un metro antes de que se bloquease la rueda y cayese la moto al suelo. Tendré que preguntarle a algún experto (jejeje).
El domingo empezó a dar problemas y el lunes decidió que dejaba de funcionar. Así, sin más. Decisión unilateral.
El congelador, que siempre me ha dado problemas, parecía que funcionaba, pero la nevera no, así que me tocó llevar las cosas a casa de Sergio e invadirle la nevera. Gracias, chiquitín.
El problema es que me dejé algunas cosas en casa para apurarlas mientras me traían la nueva y debí comer algo en mal estado. ¡Maldición!.
Así que me he pasado algunos días con las tripas revueltas. El miércoles desayuné una manzana y a la media hora volvió a salir por donde había entrado. Uf. Hacía tiempo que no tenía la tripa tan mala. Menos mal que no he tenido fiebre, así que supongo que no ha sido tan grave.
Ayer empecé a comer sólido otra vez, dejando tranquilas las dichosas manzanas, las tostadas con aceite y el odioso suero casero. Estos días he pasado un hambre atroz, pero no podía comer nada consistente, porque no lo toleraba mucho rato dentro.
Creo que he perdido un kilo o más. No lo he mirado, pero me parece que ya he bajado de los 90 Kg. Y sin buscarlo. Hacía casi 20 años que no pesaba tan poco (jajaja) y era cuando jugaba al rugby y pitaba basket. Estaba entonces muy fuerte.
La gente, que es así de limitada, no hace más que preguntarme que cómo se consigue estar así (de bien, supongo) en tan poco tiempo y mi respuesta es siempre la misma "la solución es bien sencilla: cógete una buena ansiedad, combínala con una depresión de caballo y remátala con una indigestión de 3 días. Mano de santo (jajaja)". A lo que debería añadir "... y no dejes de hacer deporte, como si no pasara nada, o incluso más que antes".
Espero que quien pregunta encuentre otro método más sencillo para perder peso, si es eso lo que quiere, que este no es recomendable (jejeje).
Para rematar, el lunes me caí con la moto en el garaje. Nada grave. Me fuí al suelo por un fallo tonto, tonto: olvidé quitar el candado del disco de freno delantero. Tenía prisa, que llegaba tarde a clase y creía que lo había quitado. Caída humillante. Otro intermitente roto y la maneta del freno doblada (grrrr). Pero lo peor fue el daño "moral". Hay que estar tonto para que le pase a uno estas cosas, ¿eh?. Suspiraré.
Por cierto ... ¿esta caída contará como que ha sido en parado o en movimiento? Sólo me dió tiempo a quitar el caballete, meter marcha y avanzar un metro antes de que se bloquease la rueda y cayese la moto al suelo. Tendré que preguntarle a algún experto (jejeje).
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Teatro en la UPV
Ayer martes a las 18:30 me fuí al teatro. Otra vez. La verdad es que, como con los cuentos, lo disfruto más que los chiquillos. Son cosas que me encandilan, me embelesan, m'encisen. De siempre (jejeje).
Esta vez fue una obrita montada por aficionados, en concreto por el GATAValencia (creo que es el Grupo de Aficionados al Teatro de Agrónomos Valencia, o algo así) y la representaron en el Paraninfo de la UPV. Entrada libre. Me enteré a través de un amiguete que actuaba y para allá me fuí.
El título era por lo menos curioso "Per davant & por detrás".
La primera parte representaba un ensayo general de una obra de teatro, en la que incluso el director estaba sentado entre el público. Aquí se hablaba casi todo en castellano, salvo cuando actuaban, que entonces lo hacían en valenciano.
En la segunda parte, se nos mostraba la parte posterior del escenario, donde los actores van esperando su turno para actuar. Al otro lado del fondo, se oía recitar la obra completa en valenciano, pero a este lado se veían las relaciones entre los actores, que habían ido poco a poco degenerando por la convivencia y los líos entre ellos.
Como resultado de este curioso planteamiento, la obra resulta hilarante, chocante, muy divertida, con golpes de humor muy directos y sencillos de entender. Sin segundas intenciones, sin tener que pensar demasiado. Simplemente humor.
Me gustó mucho más que la del Teatro Principal aunque, todo debe decirse, cada una tiene un registro distinto. Els Joglars son un grupo con muchos medios y estaba enfocada más en plan satírico que de humor sencillo y directo como esta.
Laura, que se vino conmigo, como la otra vez, fue la primera que la comparó con la otra obra. Y salvando las distancias, coincidimos que esta estuvo mejor. Incluso le gustó a los chiquillos.
Esta vez fue una obrita montada por aficionados, en concreto por el GATAValencia (creo que es el Grupo de Aficionados al Teatro de Agrónomos Valencia, o algo así) y la representaron en el Paraninfo de la UPV. Entrada libre. Me enteré a través de un amiguete que actuaba y para allá me fuí.
El título era por lo menos curioso "Per davant & por detrás".
La primera parte representaba un ensayo general de una obra de teatro, en la que incluso el director estaba sentado entre el público. Aquí se hablaba casi todo en castellano, salvo cuando actuaban, que entonces lo hacían en valenciano.
En la segunda parte, se nos mostraba la parte posterior del escenario, donde los actores van esperando su turno para actuar. Al otro lado del fondo, se oía recitar la obra completa en valenciano, pero a este lado se veían las relaciones entre los actores, que habían ido poco a poco degenerando por la convivencia y los líos entre ellos.
Como resultado de este curioso planteamiento, la obra resulta hilarante, chocante, muy divertida, con golpes de humor muy directos y sencillos de entender. Sin segundas intenciones, sin tener que pensar demasiado. Simplemente humor.
Me gustó mucho más que la del Teatro Principal aunque, todo debe decirse, cada una tiene un registro distinto. Els Joglars son un grupo con muchos medios y estaba enfocada más en plan satírico que de humor sencillo y directo como esta.
Laura, que se vino conmigo, como la otra vez, fue la primera que la comparó con la otra obra. Y salvando las distancias, coincidimos que esta estuvo mejor. Incluso le gustó a los chiquillos.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Una noche en la ópera
La verdad es que a veces me siento un auténtico privilegiado.
Ayer tuve la suerte de ser invitado al Palau de les Arts Reina Sofía, a ver la ópera "Les Troyens", de H. Berlioz. Y no sólo invitado, sino en platea y en la fila 10. Un lujazo.
Pero el lujazo de verdad fue la compañía. No la hubiera encontrado mejor ni buscando. Un placer para repetir sin mesura y sin posibilidad de cansarse. No hay nada como dejarse llevar por el destino y sorprenderse con lo que se encuentra. En este caso, se re-encuentra.
Es una ópera poco conocida y que cuenta con 5 actos, con una duración total de 5 horas. Así que entramos a las 19:00 y salíamos a eso de las 0:00.
La acústica del Palau, tal y como me temía, excepcional.
La escenografía de la obra estuvo a cargo del grupo "La Fura dels Baus", por lo que resultó de factura moderna y extravagante. Me resultó curiosa, extraña, absurda a veces, pero interesante.
Se me ocurrió ir en moto al Palau y casi acabamos por los suelos, por culpa del viento. Menos mal que al final todo quedó en un susto.
El día fue completito, como todo el fin de semana. Como todos estos últimos fines de semana.
El sábado pasé toda la mañana por Chelva, acompañado por Paco para señalizar la carrera por montaña que se celebraría el domingo. Así colaboro un poco con el Centro Excursionista de Chelva y no trabaja siempre el mismo. Este año no he querido estar en la dirección de la carrera, como el pasado. No entraré a detallar el por qué, que no merece la pena, pero me he evitado, con total seguridad, un mal trago. Manías de abuelo chocho, supongo. Ya maduraré un día de estos.
El domingo preparé una excursión a Zagra (Tuéjar) y la Tosquilla, que en otoño está colorida y vale la pena visitarla. Una marcha sencillita, que llevábamos niños, y comida campestre a base de ensaladilla, bocatas y cerveza.
Por la tarde, a todo correr, a la ópera. Qué estrés.
Esta mañana estaba rendido y me dormía por los rincones. Demasiado ajetreo para un fin de semana. Todavía no acabo de acostumbrarme a tanta actividad junta. Uf.
Me falta una buena dosis de bicicleta. Tengo mono. A ver si para un poco el viento, que ya toca.
Ayer tuve la suerte de ser invitado al Palau de les Arts Reina Sofía, a ver la ópera "Les Troyens", de H. Berlioz. Y no sólo invitado, sino en platea y en la fila 10. Un lujazo.
Pero el lujazo de verdad fue la compañía. No la hubiera encontrado mejor ni buscando. Un placer para repetir sin mesura y sin posibilidad de cansarse. No hay nada como dejarse llevar por el destino y sorprenderse con lo que se encuentra. En este caso, se re-encuentra.
Es una ópera poco conocida y que cuenta con 5 actos, con una duración total de 5 horas. Así que entramos a las 19:00 y salíamos a eso de las 0:00.
La acústica del Palau, tal y como me temía, excepcional.
La escenografía de la obra estuvo a cargo del grupo "La Fura dels Baus", por lo que resultó de factura moderna y extravagante. Me resultó curiosa, extraña, absurda a veces, pero interesante.
Se me ocurrió ir en moto al Palau y casi acabamos por los suelos, por culpa del viento. Menos mal que al final todo quedó en un susto.
El día fue completito, como todo el fin de semana. Como todos estos últimos fines de semana.
El sábado pasé toda la mañana por Chelva, acompañado por Paco para señalizar la carrera por montaña que se celebraría el domingo. Así colaboro un poco con el Centro Excursionista de Chelva y no trabaja siempre el mismo. Este año no he querido estar en la dirección de la carrera, como el pasado. No entraré a detallar el por qué, que no merece la pena, pero me he evitado, con total seguridad, un mal trago. Manías de abuelo chocho, supongo. Ya maduraré un día de estos.
El domingo preparé una excursión a Zagra (Tuéjar) y la Tosquilla, que en otoño está colorida y vale la pena visitarla. Una marcha sencillita, que llevábamos niños, y comida campestre a base de ensaladilla, bocatas y cerveza.
Por la tarde, a todo correr, a la ópera. Qué estrés.
Esta mañana estaba rendido y me dormía por los rincones. Demasiado ajetreo para un fin de semana. Todavía no acabo de acostumbrarme a tanta actividad junta. Uf.
Me falta una buena dosis de bicicleta. Tengo mono. A ver si para un poco el viento, que ya toca.
sábado, 7 de noviembre de 2009
Buenas noticias 4. Gracias.
Definitivamente, empiezo a remontar hacia cotas cada vez más altas. He conseguido reducir la medicación a la mínima expresión y sólo me quedan las pastillitas obligatorias que deben durar 8 meses. Al menos eso me dijo el médico. No más ansiolíticos. No más nervios. No más crisis. No más insomnio. ¡¡Bien!!.
Todo un logro, a la vista del pasado más reciente. Y todo gracias a los amigos y amigas que me han apoyado en los días malos y que me quieren bien. No sabía que erais tantos y tan buenos.
Gracias de corazón porque me habéis ayudado mucho. Más de lo que podáis nunca imaginar.
¿Y la radio?. Suena a veces. ¿Para qué negarlo?. Supongo que es inevitable, pero ya sólo son fantasmas difusos, voces metálicas con frases sueltas, incoherentes o recuerdos que en el fondo son bonitos, pero tristes y dolorosos. Con la hiperactividad que llevo últimamente, la radio de la cabeza no tiene tiempo para encenderse, salvo cuando me quedo traspuesto, con la mente deambulando por el proceloso océano del recuerdo. Se aprende al final a evitarlo.
Ahora aplicaremos aquello de "el vivo al bollo", como bien me recomendaron. ¡¡Seguro!!.
Todo un logro, a la vista del pasado más reciente. Y todo gracias a los amigos y amigas que me han apoyado en los días malos y que me quieren bien. No sabía que erais tantos y tan buenos.
Gracias de corazón porque me habéis ayudado mucho. Más de lo que podáis nunca imaginar.
¿Y la radio?. Suena a veces. ¿Para qué negarlo?. Supongo que es inevitable, pero ya sólo son fantasmas difusos, voces metálicas con frases sueltas, incoherentes o recuerdos que en el fondo son bonitos, pero tristes y dolorosos. Con la hiperactividad que llevo últimamente, la radio de la cabeza no tiene tiempo para encenderse, salvo cuando me quedo traspuesto, con la mente deambulando por el proceloso océano del recuerdo. Se aprende al final a evitarlo.
Ahora aplicaremos aquello de "el vivo al bollo", como bien me recomendaron. ¡¡Seguro!!.
viernes, 6 de noviembre de 2009
Fito ... qué grande eres
Pero qué grande. Ciertamente. Un figura. Un gran artista. Un trobador del rock, como le llaman en algún sitio. Y el último disco, aunque lo han acusado de continuista, a mí me gusta tanto como los anteriores. Cuanto más lo escuchas, más cosas le encuentras. Lo mejor son, como siempre, las letras.
De tanto escucharlo, al final siempre hay alguna canción que por la letra o la música destaca del resto. A parte del ya conocido "Antes de que cuente diez", que ha pasado a ser demasiado comercial, yo me quedo con la canción de "Catorce vidas son dos gatos". Reconozco que me gusta por la letra y el mensaje que guarda.
Yo no lo habría sabido expresar mejor. Esta va dedicada, desde luego (jejeje).
Cuánto se gritó diciendo nada
No pudimos ver con tanta luz
Yo buscaba el cielo en tu mirada
Y nunca sabré lo que encontraste tú
Que te traigan flores las mañanas
Que no pases noches sin dormir
Que el sueño se pose en tus pestañas
Que uno de esos sueños que me sueñe a mí
Detrás del viento un huracán
Se fue formando en la cabeza
Cuando te cansas de sufrir
Siempre me dejas
Mi corazón es de cristal
No guarda nada que no veas
Sólo un pequeño resplandor
En nuestra hoguera
Mi canción que nace del fracaso
Es sólo una piel sobre una piel
Algo que se besa y sabe amargo
Es mi boca seca nada que beber
(1) Pobre corazón que no sabe qué decir
Si te vas por lo que soy o por lo que nunca fuí
Hay caminos que hay que andar descalzo
Ya no te preocupes más por mí
Siempre me entra arena en los zapatos
Esta vez me quedo aquí
Si te cabe el cielo en un abrazo
Siempre habrá una estrella para tí
Si catorce vidas son dos gatos
Aún queda mucho por vivir
Repetir desde (1) (Da capo D.C.) al final
De tanto escucharlo, al final siempre hay alguna canción que por la letra o la música destaca del resto. A parte del ya conocido "Antes de que cuente diez", que ha pasado a ser demasiado comercial, yo me quedo con la canción de "Catorce vidas son dos gatos". Reconozco que me gusta por la letra y el mensaje que guarda.
Yo no lo habría sabido expresar mejor. Esta va dedicada, desde luego (jejeje).
Cuánto se gritó diciendo nada
No pudimos ver con tanta luz
Yo buscaba el cielo en tu mirada
Y nunca sabré lo que encontraste tú
Que te traigan flores las mañanas
Que no pases noches sin dormir
Que el sueño se pose en tus pestañas
Que uno de esos sueños que me sueñe a mí
Detrás del viento un huracán
Se fue formando en la cabeza
Cuando te cansas de sufrir
Siempre me dejas
Mi corazón es de cristal
No guarda nada que no veas
Sólo un pequeño resplandor
En nuestra hoguera
Mi canción que nace del fracaso
Es sólo una piel sobre una piel
Algo que se besa y sabe amargo
Es mi boca seca nada que beber
(1) Pobre corazón que no sabe qué decir
Si te vas por lo que soy o por lo que nunca fuí
Hay caminos que hay que andar descalzo
Ya no te preocupes más por mí
Siempre me entra arena en los zapatos
Esta vez me quedo aquí
Si te cabe el cielo en un abrazo
Siempre habrá una estrella para tí
Si catorce vidas son dos gatos
Aún queda mucho por vivir
Repetir desde (1) (Da capo D.C.) al final
lunes, 2 de noviembre de 2009
Trabajando duramente
Bueno ... no tan duramente. Dicen que el trabajo es salud, aunque no siempre es así. Hoy he tenido un pequeño accidente laboral. Poca cosa, por fortuna, y sin necesidad de baja.
Estábamos de replanteo de una finca, enclavada en un mar de aliagas, debajo de los molinos de viento del Portillo de Buñol y me ha tocado hacer de porteador del GPS. Qué morro tiene Carmen, la topógrafa. Creo que la cuidamos demasiado. Parecíamos jabalíes, abriendo camino entre la vegetación.
Bajando una ladera con mucha piedra suelta, he resbalado y he caído sentado en el suelo. Como tantas otras veces. Me he clavado una piedra en el brazo izquierdo y he parado el resto de la caída con la mano sobre una aliaga extremadamente cariñosa. Como resultado, tengo la palma de la mano erosionada y salpicada por más de 20 pinchas, que le dan la apariencia de tener sarampión y un bultito en el brazo. Duele un poco.
Para colmo, un poco más adelante he vuelto a resbalar, pero esta vez sólo la pierna derecha. Me he quedado en el suelo como si fuera una bailarina de ballet, con las piernas abiertas, bien estirada la derecha, casi recta sobre el suelo. Fuerte contractura en el cuádriceps derecho, además del daño moral. A mitad de muslo. Ya no he podido salir a correr esta tarde. Maldición.
En mi línea, vuelvo a ser "el Pupas". Cómo no.
Unas fotos, posando con el equipo. Pedazo antena. Incomodísima para moverse entre las aliagas. Lo de parecer jabalíes no es por decirlo.

Estábamos de replanteo de una finca, enclavada en un mar de aliagas, debajo de los molinos de viento del Portillo de Buñol y me ha tocado hacer de porteador del GPS. Qué morro tiene Carmen, la topógrafa. Creo que la cuidamos demasiado. Parecíamos jabalíes, abriendo camino entre la vegetación.
Bajando una ladera con mucha piedra suelta, he resbalado y he caído sentado en el suelo. Como tantas otras veces. Me he clavado una piedra en el brazo izquierdo y he parado el resto de la caída con la mano sobre una aliaga extremadamente cariñosa. Como resultado, tengo la palma de la mano erosionada y salpicada por más de 20 pinchas, que le dan la apariencia de tener sarampión y un bultito en el brazo. Duele un poco.
Para colmo, un poco más adelante he vuelto a resbalar, pero esta vez sólo la pierna derecha. Me he quedado en el suelo como si fuera una bailarina de ballet, con las piernas abiertas, bien estirada la derecha, casi recta sobre el suelo. Fuerte contractura en el cuádriceps derecho, además del daño moral. A mitad de muslo. Ya no he podido salir a correr esta tarde. Maldición.
En mi línea, vuelvo a ser "el Pupas". Cómo no.
Unas fotos, posando con el equipo. Pedazo antena. Incomodísima para moverse entre las aliagas. Lo de parecer jabalíes no es por decirlo.

domingo, 1 de noviembre de 2009
Ascensión al Penyagolosa (1.815 m)
El domingo 1 de noviembre subimos al Penyagolosa. Ya que este fin de semana no se ha animado nadie a subir a Pirineos a ver la otoñada y no es plan hacerlo solo, propuse hacer un sucedáneo que tuviera algo de color otoñal y creo que ha resultado bastante satisfactoria la excursión.
Yo creo que la última vez que subí sería alrededor de 1996. Desde luego, antes de 1998. Tengo una foto por casa por la que han pasado los añitos. Se nota.
Habíamos quedado a las 9:00 para salir desde Valencia, pero esto de madrugar en fin de semana, dependiendo de con quién se quede y con una cena temática la noche anterior, se hace complicado. Así que salimos algo tarde. El grupo estaba formado por Laura, Raquel, Vicente C y yo.
Al llegar al Ermitori de Sant Joan bajé del coche y me sobrecogí. De hecho, me preguntaron si me pasaba algo. No tenía palabras. Por un momento, un montón de imágenes en mi cabeza, con una gran pancarta de "META" y MiM2009. Uf ... qué escalofrío y qué recuerdos más dolorosos acudían a mi cabeza: la morena que me vino a buscar, esperando que llegara, preocupada ... olvida, Mario, olvida. Dicen que enfrentarse al dolor es la forma de superarlo, así que habrá que pasar por ahí, supongo.
Tras cafetito y demás, iniciamos la marcha al pico a eso de las 12:40. La ruta elegida es por el Barranc de la Pegunta y luego por el Barranc del Carbó. El paisaje es típicamente otoñal, aunque la luz la tenemos de frente y molesta un poco. No es buena para las fotos.
Hicimos cumbre a eso de las 14:00. Me tocó subir bastante relajadamente, que mis compañeros/as no están acostumbrados todavía a estos trotes, aunque cuando podía, aprovechaba para poner un rato la directa y así estirar algo las piernas.
Hace un día estupendo. Ha entrado durante la mañana un poco de viento de poniente, que ha limpiado la atmósfera hacia el oeste, hacia Teruel. En dirección al mar, hay nubes bajas y bastante calina. El lunes la visibilidad será buena. Seguro.
Nos sentamos entre las piedras para relajarnos un poco. Hay poca gente, no hace frío y el solecito acompaña. Vicente saca una botella de vino para celebrar su cumpleaños. Qué buena idea. Se ha copiado de Julio, seguro.
Yo espero una protesta por el hambre en cualquier momento, pero el momento, el sol, la compañía, en fin, un poco de todo, hacen que la estancia en la cima se prolongue hasta las 16:40, hora en la que nos decidimos bajar. A mí me da igual no haber comido. Ya lo haremos cuando bajemos. El sitio invitaba a disfrutar del momento.
Descenso al trote. Corremos cuesta abajo, picándonos a ver quién llega antes al siguiente recodo del camino. Venga el cachondeo. Al final, me aficionaré a trotar. Qué cosas.
En la bajada, la cámara y la vista se fijan en el color amarillo, rojo, azulado y verde de la mezcla de guillomos, escaramujos, arces, tejos, acebos, pinos, muérdago ... Un momento de auténtico placer visual. Bendito otoño.
Poco antes de entrar en el Ermitori, me adelanto corriendo. Necesito llegar con algo de margen de tiempo, que quiero estar solo un rato, aunque sean 5 minutos tan sólo. Nuevamente la sensación del principio, pero ahora me puedo desahogar un poquito. Fuerte bajón moral. Corto, pero intenso. No hago más que mirar al rincón donde me tomé el caldito el día de la MiM y duele. El rinconcito que aparece en la foto que puse en la crónica. Aquel. Suspiraré.
Bajada a Xodos, donde me ceno en una tasca frente al ayuntamiento, un bocata increible de "llomello amb formatge". Pero de los de verdad. Aprovechamos el momento para celebrar el cumpleaños de Vicente con tres velitas en un brazo de gitano de bollería industrial, mientras le cantamos el "cumpleaños feliz". Menudo momento. No creo que Vicente olvide este cumpleaños tan original. Jejeje.
Ha sido una excursión muy entretenida. Nos han salido unos 9 km y unos +600 m. Un aperitivo, pero el día no prestaba para mucho más.
Yo creo que la última vez que subí sería alrededor de 1996. Desde luego, antes de 1998. Tengo una foto por casa por la que han pasado los añitos. Se nota.
Habíamos quedado a las 9:00 para salir desde Valencia, pero esto de madrugar en fin de semana, dependiendo de con quién se quede y con una cena temática la noche anterior, se hace complicado. Así que salimos algo tarde. El grupo estaba formado por Laura, Raquel, Vicente C y yo.
Al llegar al Ermitori de Sant Joan bajé del coche y me sobrecogí. De hecho, me preguntaron si me pasaba algo. No tenía palabras. Por un momento, un montón de imágenes en mi cabeza, con una gran pancarta de "META" y MiM2009. Uf ... qué escalofrío y qué recuerdos más dolorosos acudían a mi cabeza: la morena que me vino a buscar, esperando que llegara, preocupada ... olvida, Mario, olvida. Dicen que enfrentarse al dolor es la forma de superarlo, así que habrá que pasar por ahí, supongo.
Tras cafetito y demás, iniciamos la marcha al pico a eso de las 12:40. La ruta elegida es por el Barranc de la Pegunta y luego por el Barranc del Carbó. El paisaje es típicamente otoñal, aunque la luz la tenemos de frente y molesta un poco. No es buena para las fotos.
Hicimos cumbre a eso de las 14:00. Me tocó subir bastante relajadamente, que mis compañeros/as no están acostumbrados todavía a estos trotes, aunque cuando podía, aprovechaba para poner un rato la directa y así estirar algo las piernas.
Hace un día estupendo. Ha entrado durante la mañana un poco de viento de poniente, que ha limpiado la atmósfera hacia el oeste, hacia Teruel. En dirección al mar, hay nubes bajas y bastante calina. El lunes la visibilidad será buena. Seguro.
Nos sentamos entre las piedras para relajarnos un poco. Hay poca gente, no hace frío y el solecito acompaña. Vicente saca una botella de vino para celebrar su cumpleaños. Qué buena idea. Se ha copiado de Julio, seguro.
Yo espero una protesta por el hambre en cualquier momento, pero el momento, el sol, la compañía, en fin, un poco de todo, hacen que la estancia en la cima se prolongue hasta las 16:40, hora en la que nos decidimos bajar. A mí me da igual no haber comido. Ya lo haremos cuando bajemos. El sitio invitaba a disfrutar del momento.
Descenso al trote. Corremos cuesta abajo, picándonos a ver quién llega antes al siguiente recodo del camino. Venga el cachondeo. Al final, me aficionaré a trotar. Qué cosas.
En la bajada, la cámara y la vista se fijan en el color amarillo, rojo, azulado y verde de la mezcla de guillomos, escaramujos, arces, tejos, acebos, pinos, muérdago ... Un momento de auténtico placer visual. Bendito otoño.
Poco antes de entrar en el Ermitori, me adelanto corriendo. Necesito llegar con algo de margen de tiempo, que quiero estar solo un rato, aunque sean 5 minutos tan sólo. Nuevamente la sensación del principio, pero ahora me puedo desahogar un poquito. Fuerte bajón moral. Corto, pero intenso. No hago más que mirar al rincón donde me tomé el caldito el día de la MiM y duele. El rinconcito que aparece en la foto que puse en la crónica. Aquel. Suspiraré.
Bajada a Xodos, donde me ceno en una tasca frente al ayuntamiento, un bocata increible de "llomello amb formatge". Pero de los de verdad. Aprovechamos el momento para celebrar el cumpleaños de Vicente con tres velitas en un brazo de gitano de bollería industrial, mientras le cantamos el "cumpleaños feliz". Menudo momento. No creo que Vicente olvide este cumpleaños tan original. Jejeje.
Ha sido una excursión muy entretenida. Nos han salido unos 9 km y unos +600 m. Un aperitivo, pero el día no prestaba para mucho más.
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