miércoles, 8 de mayo de 2013

De tardes extrañas, encuentros y rogaines

8 de mayo de 2013 - 18:30.
Ya no podía más. Tenía la necesidad de salir a trotar un poco, a quemar nervios, a consumir ansiedad. Hay vida más allá del estudio (snif).
Si no, acabaría por subirme por las paredes.

He vuelto a casa a las 16:45 sin comer, aunque bien almorzado, así que, tras ligera somnolencia, he decidido ponerme las zapatillas y dirigir mis pasos a cumplir con mis derechos democráticos, allá, en la universidad.
Pero hoy tenía que ser diferente. Presentía que era un día especial.
Frente al Mestalla, al parar en un semáforo, reconozco la cara de un chiquillo. Me quedo mirando de frente y también reconozco al hermano.
- "¿Alejandro? ¿Carlos? Cuánto tiempo. Qué alegría. ¿Os acordáis de mí?" (jajaja).
Sorpresa inicial, desconfianza, pero Alejandro sí me ha reconocido. Están grandísimos.
Me despido y sigo mi trote sin fin.
Llego a mi destino resollando, sudado y dando la nota. Todos los presentes me dedican una mirada inquisitiva.
Ante la mirada atónita de la mesa, de edad indefinida, pero claramente avanzada, saco mi identificación del minibolsillo del pantaloncillo de correr, ligeramente humedecida por el sudor. Comentarios jocosos para aliviar la tensión del momento, de mis pintas y de la identificación húmeda. Ejerzo mi derecho al pataleo.
- "¡Vota!".
Vuelta a buscar el río, en el que me sumerjo a la altura del Gulliver. La tarde se ha animado y el paisaje está más concurrido de lo habitual. No suelo trotar a estas horas (19:45). Muchas caras bonitas, cosas interesantes que ver, distracciones, curiosidades y conversaciones pilladas a medias.
Imposible aburrirse: gente con perro, sin perro, con zapatillas de tenis, con pinta de atletas, de ruta del colesterol, amigos picados a ver quién aprieta más, trail-runners con camisetas de montaña o mochilas de hidratación (fffuuu), un equipo de rugby ... Mucha fauna exótica y colorida. Ritmo de carrera marcado por grupo de batucada o bachata y botellón ecuatoriano.
Cerca de casa, me encuentro con mi primo. Hacía meses que no le veía. Alegría y sorna.
- "Entonces ... ¿es cierto que bajas?"
- "Cachondo. Sabes que tengo más fondo que tú ..." - y otras puñaladitas cariñosas (jajaja).
Nuevamente me confirma que no vendrá al rogaine del 18 de mayo en Tuéjar. Lástima. Tampoco esperaba otra cosa, la verdad. Es el sino del orientador, ser un incomprendido y que le rechacen las invitaciones a gente que "sólo corre" una y otra vez. Ellos se lo pierden.
Llegada agónica. He perdido la costumbre de los 15 km por entrene. Qué rápido se pierde el fondo. Tengo que volver a ponerme las pilas en cuanto vuelvan los buenos tiempos.

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