El pasado
11 de octubre fuimos a visitar el
Barranc dels Horts, realizando una bonita ruta circular desde
Benassal (Castellón).
Para poder
preparar esta ruta, tuve que consultar varios tracks distintos, no teniendo claro cuál debía ser el itinerario más adecuado. Al final, opté por una mezcla de dos tracks. El primero, ofrecido por
trotasendas, mientras que el segundo, de
tiocanya, aprovechaba únicamente un tramo de un
track de Wikiloc.
La predicción meteorológica no parecía acompañar demasiado, aunque el día amaneció completamente despejado. Luego pasó lo que tenía que pasar y nos cayó una buena de agua (puf) (jajaja).
Salimos a las
11:00 de Benassal, tras opíparo almuerzo en un bar del pueblo, con
cremaet incluido.
La ruta empieza siguiendo un cómodo camino rural que discurre con una suave pendiente, paralelo a la carretera y buscando la
Rambla Carbonera.
Evitando en lo posible el asfalto, nos dirigimos hacia el
Barranc dels Horts por diversos caminos de tierra. Poco a poco se cierra el valle y empiezan a aparecer los primeros robles. De pronto, encontramos un cartel que nos advierte que la zona está protegida y que para pasar hay que llamar por teléfono a una caja de ahorros (¿eing? ¿lo cualo?). Como el camino tiene pinta de ser público, seguimos adelante. Ni hemos llamado, ni tampoco está cerrado el paso (jejeje).
La finca está cuajada de
árboles de gran porte, principalmente
quejigos (roures). Son espectaculares.

Subimos buscando la
Font dels Horts por un camino hormigonado. Tomamos un buen trago de agua fresca y desde allí, a poca distancia, visitamos el
Roure Gran. Impresionante quejigo al que dedicamos una buena sesión fotográfica.
Volvemos al fondo del barranco, donde el GPS se me vuelve loco con las alturas (lástima de track).
Al llegar al
Mas de Belladona encontramos una bonita finca con vacas pastando por aquí y por allá. Nos miran desconfiadas. Para apartalas de nuestro camino, me toca hacer de improvisado pastor un par de veces. Menos mal que no tienen cerca los terneros y no plantan cara (jejeje).

Tras darle la vuelta al mas, subimos hacia el
Tossal de la Marina, pasando primero por la
Lloma dels Mollons. Aquí el paisaje cambia radicalmente. Se trata de una gran muela calcárea, muy pedregosa, donde no quedan árboles, y que tiene interminables muros de piedras apiladas en seco, separando los cuartos de pastoreo.
Es momento de disfrutar de una
imagen solitaria y bucólica, donde reina el viento, el frío y el silencio. Sobrecoge.

Las vistas desde los cortados del Tossal hacia los valles próximos, nos permiten deleitarnos con un abrupto paisaje de muelas, valles y bosques, salpicados de pequeños mases. Se hace fácil imaginar la dureza cotidiana que tendrían que soportar sus habitantes, cuando estuvieron poblados. Con seguridad hace ya décadas.
La tentación de perder unos días visitando aquellos lugares armado con una buena cámara es inevitable. Me encanta perderme en el monte con la imaginación. Volar hacia no sé bien dónde ni con qué fin. Quizá sólo para sentir la libertad (suspiro).
Visitamos un curioso
navajo conocido como "
Bassa de la Gendra". A lo lejos se puede ver
Ares del Maestre.
Miro hacia el este desde hace rato con cierta preocupación. Estamos rodeados de nubes de evolución, que descargan su agua aquí y allá, y que parecen avanzar hacia nosotros. Poco a poco nos empiezan a rodear por el norte y el oeste. Pinta feo y estamos casi rodeados. Con el buen día que teníamos esta mañana.
Navegamos por mitad de la muela hasta el
Mas de les Llomes. Parece que hay un camino de tierra, pero no venía bien indicado en el track, por lo que hemos ido en línea recta entre las piedras. El terreno está salpicado de ellas y es bastante irregular.

Pasado el mas, hay que prestar atención a la
desviación que indica el track, en una curva del camino. Poco a poco vamos entrando en un pequeño bosque de robles, carrascas y arces. Hacía tiempo que no veía un
bosquete tan grande de arces, que empiezan a cambiar el color de sus hojas a un rojo, naranja y amarillo intensos. Vale la pena el espectáculo.
La lluvia lleva un rato acompañándonos en forma de pequeñas gotas, casi como una niebla. Igual tenemos suerte y se queda así.
Cerca de la
Cova Remigia, que no visitamos, nos empieza a llover con ganas. Cada vez con más intensidad. Apretamos el paso, llegando a trotar un poco.
Cerca ya del
Mas de Montalbana, junto a la carrera CV-15 que sube a Ares del Maestre, volvemos a tener un pequeño encontronazo con un grupo de vacas que ocupan el camino y que no parecen sentirse "amenazadas" por mis habilidades pastoriles. Entre la lluvia y haciendo grandes ademanes, consigo despejar una parte del camino para poder pasar. Esta vez sí que había ternero y la cosa se ha complicado (jejeje).
Al llegar al Mas de Montalbana hay que tomar una
decisión. Está lloviendo con intensidad y de forma intermitente. No parece que vaya a parar.
Así que dejo mis cosas, salvo el teléfono móvil y las llaves, y
me voy al trote hasta Benassal para recoger el coche y volver. Así sólo me mojaré yo.

Salgo a la
carrera a ritmo pachanguero, siguiendo la carretera y en unos
46 minutos llego a
Benassal, que está a unos
7 Km del mas. No está mal, teniendo en cuenta que es
cuesta arriba y está
diluviando. Cada día estoy más fuerte y tengo más fondo (¡¡bien!!).
Llego hecho un pollo, mojado hasta la médula. Tengo frío.
Me meto en el coche, me quito toda la ropa mojada y me
enrollo en la manta que llevo siempre en el maletero. A ver si recupero la temperatura.
Vuelta al mas y rumbo a casa.
Parada en
Els Ibarsos para merendar, comprar pan y pastas.
Menudas pintas tengo con la manta. La gente no puede evitar mirarme. A mí me da igual lo que piensen. ¿Acaso os gusta?. Al menos no paso frío (jajaja).
Nos han salido
33,5 km, con +1.510 m de desnivel en 7 horas y 35 minutos, con casi 1 hora de paradas (fotografías, labores de pastoreo, etc.). Quizá no deberíais hacerle mucho caso a los desniveles, ya que el track me ha dado bastantes problemas con las alturas.
Como hacía frío (menos de 15 ºC y totalmente cubierto), no he necesitado apenas agua ni alimento (jejeje).
Ha sido una
bonita excursión, pasada por agua en los últimos minutos, pero que recomiendo a todo el mundo. Vale MUCHO la pena esta zona.
La senda no está señalizada ni balizada como sendero, por lo que es conveniente llevar planos, GPS o similar. En caso contrario, puede ser fácil perderse.
En el track que he insertado se podría haber intentado evitar la carretera en los últimos kilómetros, pero bajo la lluvia y a la carrera, no podía hacer gran cosa. Imposible pensar.
La apunto entre
mis favoritas.